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GUILLERMO PRIETO

Nació en Tacubaya, Distrito Federal, el 10 de febrero de 1818. Su niñez transcurre por el rumbo del Molino del Rey junto al histórico Castillo de Chapultepec.

Huérfano de padre a los 13 años de edad y con su madre enferma, trabajó como dependiente en una tienda de ropa y luego como meritorio en la aduana, bajo la protección de don Andrés Quintana Roo. Pudo así ingresar al Colegio de San Juan de Letrán y posteriormente al lado de Manuel Toussaint Ferrer y los hermanos José María y Juan Lacunza, participó en la fundación de la Academia de Letrán, en 1836, dirigida por Quintana Roo, "a la que debe -según sus propias palabras- la tendencia a mexicanizar la literatura".

Fue secretario Particular de Valentín Gómez Farías y Anastasio Bustamante, sucesivamente. Comenzó su carrera de periodista en El Siglo XX, como crítico teatral, publicando los "San Lunes" de Fidel. colaboró también en el Monitor Republicano. En 1845 fundó, con Ignacio Ramírez el periódico satírico Don Simplicio.

Afiliado desde muy joven al Partido Liberal, defendió sus ideas en la prensa y en su poesía. Fue ministro de Hacienda -"cuidaba el pan del pobre"- en el gabinete del general Mariano Arista (14 de septiembre de 1852 al 5 de enero de 1853). Se adhirió al Plan de Ayutla, proclamado el primero de marzo de 1854, por cuyo motivo sufrió destierro en Cadereyta, Guanajuato.

Posteriormente volvió a desempeñar la cartera de Hacienda "limpiaba el tesoro de sombras y mamotretos", en el gobierno de Juan Álvarez (6 de octubre al 6 de diciembre de 1855). Fue diputado 15 veces durante 20 periodos del Congreso de la Unión, y participó, representando a Puebla, en el Congreso Constituyente de 1856-1857. Por tercera vez al frente del Ministerio de Hacienda (21 de enero de 1858 al 2 de enero de 1859), acompañó al presidente Don Benito Juárez en su huida, después del pronunciamiento del general Félix Zuloaga.

En Guadalajara en 1858, don Guillermo Prieto salvó la vida del presidente Juárez, interponiéndose entre él y los fusiles de la guardia sublevada. La intervención de Guillermo Prieto que se inició con la expresión: “¡Alto, los valientes no asesinan!”, hizo que los hombres de Filomeno Bravo depusieran su actitud y que Benito Juárez y los suyos salvaran la vida. Compuso el himno satírico de los ejércitos liberales: Los cangrejos, a cuyo ritmo entraron las tropas de Jesús González Ortega a la ciudad de México en enero de 1861.

Cuando Juárez inició la restauración de la República, don Guillermo Prieto fue nombrado por cuarta ocasión ministro de Hacienda. Con esta responsabilidad se entregó a la difícil tarea de llevar a cabo la Reforma, y así lo hizo al publicar el decreto del 5 de febrero de 1861, que decía que los bienes eclesiásticos eran y habían sido siempre del dominio de la nación, y en consecuencia resultaban nulos los contratos y negocios celebrados por el clero sin el consentimiento y la aprobación del gobierno constitucional. Fue más tarde ministro de Relaciones Exteriores en el gabinete de José María Iglesias.

Obra literaria

Cuando en 1890 el periódico La República convocó a un concurso para determinar quien era el poeta más popular del momento, el escrutinio favoreció a Prieto, acumulando más votos de sus dos más cercanos oponentes: Juan de Dios Peza y Salvador Díaz Mirón.

Fue declarado por Altamirano como "El poeta mexicano por excelencia, el poeta de la patria" desde su Observatorio de Costumbres. Prieto vio desfilar paisajes urbanos y tipos populares y los describió con una novedad plástica asombrosa.

Bajo su tono festivo e irónico, sostuvo siempre su pasión política. Autor fecundo, su obra completa aún esta dispersa en los periódicos; de sus poesías, sobresalen: La Musa Callejera, que es una rehabilitación del tesoro folklórico de México; Romance Nacional, poema que recoge en metro octosílabo los grandes trazos de la epopeya patriótica.

Sus obras en prosa son las siguientes: Memorias de mis tiempos, (de 1828 a 1853), una amena crónica; Viajes de orden suprema y Viajes a los Estados Unidos, con múltiples semblanzas de personajes de la política y la milicia.

Las piezas dramáticas El Alférez (1840), Alonso de Ávila (1842), El susto de Pinganillas (1843), Patria y Honra y La novia del erario y el monólogo A mi Padre.

Profesor de Economía Política y después Historia Patria en el Colegio Militar, escribió también Indicaciones sobre el origen, virtudes y estado que guardan actualmente las rentas generales de la federación mexicana (1850), Lecciones elementales de economía política (1871-1888), Lecciones de historia patria (1886) y Breve introducción al estudio de la historia universal (1888).

A los 79 años, don Guillermo Prieto enferma de una lesión cardiaca y tuvo que trasladarse a Cuernavaca para cuidar su salud. Regresó a la ciudad de México a raíz del fallecimiento de su hijo Guillermo, pero se agravó su enfermedad y murió la mañana del 2 de marzo de 1897, acompañado en sus últimos momentos por su segunda esposa doña Emilia Golard, sus hijos y sus nietos.

Fuente: Calendario Cívico del Gobierno del Estado de Nuevo León. MARZO DE 1995

 
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