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GUSTAVO A. MADERO

GUSTAVO ADOLFO MADERO GONZÁLEZ (1875-1913)

Nació en la hacienda del Rosario, en Parras de la Fuente, Coahuila en 1875, sus padres fueron Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño.

Hermano de Francisco I. Madero, miembro fundador del “Partido Constitucional Progresista” por el cual fungió como diputado. Antiporfiristas y antirreleccionistas, los dos hermanos Madero, Gustavo Adolfo y Francisco Ignacio, lucharon en contra de la renovación del gobierno del general Porfirio Díaz y para evitar su reelección.

Junto con su hermano Francisco, dos años mayor que él, viajó a Francia en 1887 para continuar sus estudios iniciados en Saltillo y Baltimore. Después de 5 años, regresaron a Coahuila donde Gustavo se dedicó a los negocios industriales y agrícolas en los que demostró aptitudes para las finanzas.

Gustavo se dedicó a los negocios industriales y agrícolas, no solamente en su estado natal, sino también en Jalisco y otras entidades de la República Mexicana. En 1910 administraba un establecimiento del ramo de la papelería en Monterrey.

Cuando Francisco I. Madero inició actividades políticas, Gustavo lo apoyó sin descuidar sus negocios particulares, decisión que le valió desempeñar un papel primordial al financiar las actividades revolucionarias maderistas; aportó dinero y su imprenta para publicar los diarios El Demócrata y El Antirreeleccionista, que él mismo estableció, se encargó de la propaganda y la organización de los partidarios de la causa maderista.

En enero de 1911, Gustavo fue comisionado para conseguir un empréstito en Estados Unidos y para ello se trasladó a Washington a conseguirlo, con el préstamo, podrían comprar armas y pertrechos de guerra. Un mes después, el 14 de febrero, Francisco Ignacio Madero cruzó la frontera poniéndose al frente de la revolución.

En mayo de 1911, a unos días de la Toma de Ciudad Juárez (batalla que determinó la caída del dictador) y en medio de un nuevo armisticio pactado para negociar la paz, Gustavo escribió: "Hoy resolvimos definitivamente pedir la renuncia de Díaz como condición para la paz y como sabemos que no accederá nos estamos preparando para la guerra, pues probablemente habrá necesidad de atacar Juárez".

Formó parte del gabinete revolucionario de Ciudad Juárez, con el cargo de ministro de Hacienda.

En 1912, instalado el gobierno de Francisco I. Madero, Gustavo no quiso aceptar puesto alguno en la administración; pero en 1912 se vio obligado a ocupar una curul en la Cámara de Diputados en la XXVI legislatura.

Con el fin de contrarrestar los ataques que la prensa porfirista lanzaba contra Francisco I. Madero, fundó el periódico Nueva Era. En ese contexto, hizo famosa la frase: “muerden la mano que les quitó el bozal”, por lo que gran parte de la arremetida se volcó contra su persona, apodándolo incluso “ojo parado”, debido a que durante su infancia perdió un ojo y lo sustituyó con uno de vidrio.

Gustavo Madero advirtió más de una vez a su hermano de una latente traición por parte de Victoriano Huerta; preocupado por algunas situaciones y acciones realizadas por éste, Gustavo lo descubre en contubernio con Félix Díaz al frente de un golpe de Estado.

En el año 1913, Gustavo es designado embajador de México en Japón. Sin embargo, la Decena Trágica se interpuso en su camino. El 9 de febrero de 1913 se inició este movimiento denominado la Decena Trágica, un período de poco más de diez días de sublevación contra el gobierno maderista.

El martes 18 de febrero, Victoriano Huerta traicionó al presidente, se unió a la reacción y en acuerdo con H. L. Wilson, el embajador norteamericano, hace prisioneros a Francisco Ignacio Madero y a José María Pino Suárez.

El mismo 18 de febrero de 1913, después de un almuerzo en el Restaurante "Gambrinus" con el pérfido Victoriano Huerta, Gustavo es aprehendido y llevado a un cuartel militar conocido como "La Ciudadela" por órdenes del mismo Huerta. Esa misma tarde, mientras mataban a Gustavo A. Madero, Huerta firmaba en el Palacio Nacional, como "General en Jefe a cargo del poder Ejecutivo", éste fue su primer mensaje a la nación.

Cerca ya de la medianoche del mismo martes 18, un emisario de “La Ciudadela” llegó a Palacio Nacional para informar a Victoriano Huerta que el general Manuel Mondragón exigía la entrega de los presos que tenía en Palacio. Huerta se negó a ello, pues aunque se había declarado presidente, todavía no tenía las renuncias de Madero y Pino Suárez, por lo que no quería arriesgarse a que éstos se salieran de sus manos; pero para complacer a Mondragón, ordenó que fueran entregados Gustavo A. Madero y el intendente de palacio, Don Adolfo Basso Bertoliat, a quien también había hecho prisionero.

Un "tribunal" presidido por Cecilio Ocón los condena a muerte y son llevados a otro departamento de “La Ciudadela”, donde es torturado y asesinado.

Gustavo Adolfo Madero muere el 18 de febrero de 1913 en la ciudad de México.

Fuente: Wikipedia. Los entretelones de la revolución maderista. Rosas, Alejandro; en página web de la Presidencia de la República de México. Historia Extraoficial de la Revolución Mexicana. Taracena, Alfonso. México. 1972). Krauze, Enrique. Biografía del Poder. Caudillo de la Revolución Mexicana (1910-1940). Tusquets Editores, México 2002 2. Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México. Porrúa, México 1986 3. Molina Álvarez, Daniel. Gustavo A. Madero: Biografía de un revolucionario. Secretaría de Cultura Ciudad de México, 2007.

 
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