historia.jpg

FRANCISCO GONZÁLEZ BOCANEGRA

FRANCISCO GONZÁLEZ BOCANEGRA (1824-1861)

Nacio en San Luis Potosí, San Luis Potosí el 8 de enero de 1824,  fue hijo del español de nacimiento José María González Yánez y de Francisca Bocanegra Villalpando, nativa de Pinos, Zacatecas. Sobrino de José María Bocanegra.

Debido a que su padre era de origen español, fue desterrado con su familia en 1829. Regresó en 1839 a México, tres años después de que el Reino de España reconociera la Independencia de México.

El joven Francisco se dedicó al comercio en San Luis Potosi. Tiempo después pasó a la ciudad de México, se enamoró de su prima Guadalupe González del Pino y Villalpando quien sería su musa y a la postre su esposa.

En la Ciudad de México frecuentaba los más renombrados centros de reunión literaria, como la Academia de Letrán, en donde conoció a destacados poetas, literatos y periodistas. Dejó el comercio ingresando a la administración pública donde desempeñó diferentes cargos. Fue administrador general de caminos, censor de teatro y editor del Diario Oficial del Supremo Gobierno.

El 12 de noviembre de 1853, bajo la presidencia de Antonio López de Santa Anna, el Ministerio de Fomento, a cargo de Joaquín Velázquez de León, publicó una convocatoria para la creación de un Himno Nacional, que firmada por el oficial mayor, Miguel Lerdo de Tejada, ofrecía un premio “a la mejor composición poética que pueda servir de letra a un canto verdaderamente patriótico”, y señalaba un perentorio plazo de veinte días para presentar el trabajo.

González Bocanegra no intentaba tomar la pluma para concursar, arguyendo que no era su estilo, que una cosa era escribir versos para la mujer amada y otra muy distinta tener la inspiración para escribir un himno a la patria. Pero Guadalupe González del Pino (Pilli), tenía una fe inmensa en la calidad poética de su novio. Como Francisco se negaba a presentarse al certamen, a pesar de la insistencia de Pilli y de sus amigos, ella, con un pretexto lo guió hasta una pieza aislada de su casa en la calle de Santa Clara (hoy Tacuba) número 6; lo encerró, y se negó a abrirle mientras no le pasara por debajo de la puerta la composición que iría al concurso.

Mucho trabajo le costó a González Bocanegra empezar a escribir su canto a la Patria. Tuvo que repasar mentalmente todas las vicisitudes que había vivido México, los logros, los fracasos, los ideales… y, despertada la inspiración, fluyeron los versos casi sin corrección, casi sin dudas… y después de cuatro horas de trabajo, esos versos, improvisados en cuanto a su forma, pero detenidamente pensados y sentidos en cuanto a su contenido, pasaron por debajo de la puerta cerrada de las manos del poeta a las de su musa, y de las de ella a la historia.

El fallo del jurado, compuesto por hombres tan eminentes como José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, fue ratificado de inmediato por la nación entera, y el entusiasmo suscitado por los versos de Bocanegra fue tal, que, como el concurso para elección de música se alargara, el maestro Juan Bottessini, director de la Compañía de Opera Italiana que por entonces ocupaba el Teatro Santa Anna, puso música a los versos e hizo ejecutar su composición el 17 de mayo de 1854. La interpretación estuvo a cargo de Enriqueta Sontang, soprano, y Gaspar Possolini, tenor.

En agosto de 1854 el jurado musical dio su fallo: la música premiada se debía a la inspiración de Jaime Nunó, inspector de las bandas militares, español de nacimiento, y el estreno oficial del Himno se llevó a cabo el 16 de septiembre de ese mismo año, en el teatro de Santa Anna, bajo la batuta de Jaime Nunó cantando por la soprano Balbina Steffenone y el tenor Lorenzo Salvi. A ese estreno asistieron Francisco González Bocanegra y Guadalupe González del Pino (Pilli), ya como esposos, puesto que habían contraído matrimonio el 8 de junio de ese año de 1854.

González Bocanegra hizo amistad con José Zorrilla durante su visita a México en 1855, cuando hablaron de poesía y versificación, y le dio consejos, que Francisco puso en práctica al escribir su drama Vasco Nuñez de Balboa, que subió a escena en 14 de septiembre de 1856, en el Teatro de Iturbide. El nombre de González Bocanegra figuraba en primera fila del movimiento poético nacional. Su criterio sereno, fiel a sus principios, era escuchado con respeto en sus censuras teatrales y en su dirección del Diario Oficial.

Durante ese tiempo, González Bocanegra fue alejándose de la política, ya que el ambiente de discordia reinaba cada vez más en las altas esferas del gobierno de México. Nuevamente la sangre de los hijos de la patria se derramó en contienda de hermanos, y junto con el Himno que había creado, González Bocanegra conoció los sinsabores de la oscuridad y de la persecución. Presidentes iban y venían; un día México era conservador, y al día siguiente era liberal.

El gobierno conservador fue totalmente desplazado a finales de 1860, y la situación empeoró gravemente. Los conservadores, por el solo hecho de serlo, fueron perseguidos con saña por los vencedores. Jaime Nunó había salido del país desde 1856, rumbo a Estados Unidos, y Vicente Segura Argüelles, primer editor del himno, cayó asesinado en la calle.

Como se temía también por la vida de Francisco, su tío, José María Bocanegra, aunque también en peligro por su filiación conservadora, lo escondió en el sótano de su casa, en lo que hoy es la esquina de Isabel la Católica y Tacuba, a sólo media calle de la casa en la que diera vida a los versos del himno nacional. Disfrazado de indio de calzón blanco, muchas noches salía para ver a Pilli y a sus tres hijas.

En ese húmedo sótano lo alcanzó la epidemia de tifo que azótó a la capital a principios de 1861, y allí, escondido y perseguido, el cantor de la patria, entregó su alma a Dios el 11 de abril, a los 37 años, en brazos de su esposa y de su compadre, el abogado, poeta y sacerdote Andrés Davis Bradburn. Los periódicos de la capital, en breves líneas, hablaron de la muerte del “joven poeta que tanto prometía”. Ninguno mencionaba el himno nacional, porque estaba prohibido… Pero hay prohibiciones que el corazón de la Patria no acepta…

Pasadas las fobias partidistas, el himno se enseñoreó nuevamente de la vida nacional; y los restos del poeta, humildemente inhumanos en 1861 en el Panteón de San Fernando, fueron trasladados por iniciativa oficial al Panteón de Dolores en 1901; en septiembre de 1932, depositados por primera vez en la Rotonda de los Hombres Iluestres, y por fin, en 1942, colocados en su sitio definitivo, al lado de los del músico Jaime Nunó, quien comparte con él la gloria de la creación del himno nacional mexicano.

Francisco González Bocanegra, autor del Himno Nacional Mexicano, murió en la Ciudad de México el 11 de abril de 1861.

Fuente: Wikepedia. Claudio Lenk. Biografía de Francisco González Bocanegra sitio oficial del gobierno de Aguascalientes. Creative Commons.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia