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BENJAMÍN ARGUMEDO

BENJAMÍN ARGUMEDO HERNÁNDEZ (1878-1916) 

Nació el 12 de noviembre de 1878 en el rancho de El Gatuno, municipio de Matamoros, Coah., no muy lejos de Torreón, en la región conocida como La Laguna.

Cuando Francisco I. Madero se levantó en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz en 1910, Argumedo dejó su oficio de sastre y fue uno de los primeros de sus comarcanos en unirse a las filas maderistas bajo las órdenes del ex-abarrotero Pazcual Orozco.

Al frente de su propia banda de caballería irregular, se destacó en la primera toma de Torreón in 1911, acción militar que dio gran impulso a la decisión de Porfirio Díaz de abandonar el poder y el país en mayo del mismo año.

Madero, ya presidente de la República, mandó que las fuerzas irregulares se desarmasen, mas Argumedo, decepcionado por el incumplimiento del programa revolucionario tal como lo entendía él y sus hombres, siguió saqueando minas y haciendas en La Laguna y las sierras circunvecinas de Durango y Zacatecas (Knight 1: 285-87).

Al alzarse Pascual Orozco en contra de Madero en marzo de 1912, Argumedo fue uno de los primeros en ponerse bajo el estandarte de su antiguo jefe, y como orozquista combatió contra las fuerzas combinadas de Francisco Villa y Victoriano Huerta, entonces el más eficaz de los generales maderistas.

Fue durante estas luchas carniceras que la gran rivalidad entre los jinetes "colorados" de Argumedo y la caballería irregular villista al mando del compadre de Villa, Tomás Urbina, se planteó de manera definitiva. Así como cantaban los corridistas:

Tomás Urbina decía

al general Argumedo:

--Pa' mí el amigo más fiel

es mi caballo Lucero.

(Alegres de Terán, "La toma de Torreón")

Ya para el otoño de 1912, Orozco se dio por vencido y huyó a los Estados Unidos. No así Argumedo, que se refugió en la sierra para seguir lo que iba a ser su lucha de oposición de siempre. En los primeros meses de 1913, Victoriano Huerta, poco después de haber asesinado a Madero y de haberse instalado en la "silla presidencial", como decían los corridistas, ofreció indultos, cantidades de dinero, y hasta las águilas doradas de general de brigada, a los más destacados de los jefes "colorados".

No faltó entre los primeros de éstos nuestro Benjamín Argumedo, que se distinguió como el más tenaz de los defensores huertistas de, primero, Torreón, y luego, tomada aquella plaza fuerte, Zacatecas. Las furiosas cargas de caballería de la Brigada Argumedo, y la destacada valentía personal de su jefe, durante estas batallas claves de 1914 dieron lugar a que los corridistas villistas cantaran:

Gritaba Francisco Villa:

--¿Dónde te hallas, Argumedo?

¡Ven y párate aquí enfrente,

tú que nunca tienes miedo!

("La toma de Zacatecas" Esparza Sánchez 77)

Cuando el ejército federal huertista dejó de existir en agosto de 1914, la Brigada Argumedo no entregó sus armas; al contrario, en una de las mudanzas más originales de la revoltosa historia de la Revolución, Benjamín y sus "colorados" se trasladaron a Morelos y se hicieron zapatistas. Es probable que fuera durante esta época que el "Tigre de la Laguna", como se conocía a Argumedo en el Norte, recibiera el apodo de "El Resellado" debido a sus tan peregrinas "vueltas de chaqueta" (Esparza Sánchez 77).

 

Como zapatista, Argumedo fue el terror de los carrancistas en los linderos de Morelos y Puebla. Con la ruptura definitiva entre la Convención de Aguascalientes y Carranza en noviembre de 1914, zapatistas y villistas se convirtieron en convencionistas, y por fin Argumedo y sus "colorados" volvieron a ser aliados de sus compañeros del primer maderismo de 1910, las fuerzas de Villa.

Los convencionistas, entre ellos Argumedo, lograron expulsar a Carranza de la capital, pero a finales de 1915, después de la terrible derrota de Celaya, el último presidente convencionista, Francisco Lagos Cházaro, fue obligado a abandonar la ciudad de México para Toluca. Le tocó a Argumedo ser su escolta, y cuando los zapatistas dejaron a Toluca para regresar a Morelos, Argumedo llevó a Lagos Cházaro hacia el norte, para llegar por fin a las cercanías de Zacatecas donde los carrancistas los alcanzaron y dispersaron a la Brigada Argumedo en la sierra de Gruñidora.

Lagos Cházaro logró escapar al extranjero, pero Argumedo reunió a su gente y siguió luchando, ahora como villista, hasta recibir una herida grave en enero de 1916. Refugiado en un ranchito de pastores, El Paraíso, Argumedo padecía de "altas temperaturas de fiebres", y allí fue traicionado por su secretario, Pedro Rodríguez Triana, quien, saliendo del escondite so pretexto, lo delató a las fuerzas carrancistas del general Francisco Murguía.

Enterado de la traición, Argumedo hizo el intento de huir, pero no pudo viajar lejos debido a la fiebre y el frío. El 4 de febrero de 1916, los carrancistas lo alcanzaron a orillas de una laguna en un lugar llamado el Aguaje en la sierra entre los estados de Durango y Zacatecas. Aquí discrepan las versiones. Según el parte militar carrancista, sólo fue capturado después de un reñido combate (Vázquez Valle 5) según algunos testigos partidarios de Argumedo, aunque su gente estaba dispuesta a morir en su defensa, el "León de la Laguna" insistió en rendirse para evitar un masacre inútil (Esparza Sánchez 78). Como cuentan las versiones norteñas del corrido, Argumedo fue trasladado por San Miguel del Mezquital a Sombrerete, y de allí a la Estación Lo de Mena, de donde fue llevado por tren a la Penitenciaría de Durango.

Benjamín Argumedo acabó fusilado dentro de los recintos de la Penitenciaría del Estado de Durango el 1 de marzo de 1916.

Fuente: Pedro Salmerón Sanginés. Hernández y Sifuentes, 1928. laits.utexas.edu. Bibliografía básica: Esparza Sánchez, Cuauhtémoc. El corrido zacatecano. México: INAH, 1976. Knight, Alan. The Mexican Revolution. 2 Vols. Lincoln: University of Nebraska Press, 1990.

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