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FRAY MELCHOR DE TALAMANTES

MELCHOR DE TALAMANTES SALVADOR Y BAEZA (1765-1809)

Nació en la ciudad de Lima, Peru el 10 de enero de 1765. Hijo de Isidoro Talamantes y Josefa Baeza.

Su primera educación estuvo a cargo de fray Manuel de Alcocer, tomando después, a los catorce años, el hábito de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, comunidad religiosa que en el Virreinato del Perú tuvo una importancia y consideración mucho mayor que en Nueva España.

Habiendo cursado los primeros estudios y el bachillerato —con la sólida formación gramática, lógica y retórica que los caracterizaba— se graduó posteriormente como doctor en teología por la Universidad de San Marcos, donde fuera también opositor a las cátedras de Filosofía, Teología y Sagrada Escritura, así como, posteriormente, lector jubilado.

Entre sus principales distinciones académicas y científicas fue examinador sinodal del Arzobispado del Perú y, dentro de la Orden de la Merced, fue regente mayor de estudios y definidor general.

Los estudios y las disposiciones del padre Talamantes lo encumbraron desde temprano. Apenas a la edad de 28 años manejaba varios negocios —algunos de ellos reservados— del gobierno del virrey Francisco de Gil y Lemus. Su posición económica debió de ser relativamente desahogada, pues más allá de pertenecer a una importante comunidad religiosa, en el año de 1795 el padre Miguel Baeza —quien por su apellido pudo haber sido pariente suyo— le cedió una capellanía fundada en la Ciudad de los Reyes.

Fue respetado desde muy joven por su inteligencia y empeño. Ocupo un alto puesto en la diócesis de Lima, y durante dos años fue asistente del virrey peruano Gil de Taboada Lemus y Francisco . Durante este tiempo, llegó a conocer al doctor Hipólito Unanue , un luchador por la independencia de América.

En 1796 solicitó su liberación de la orden, para convertirse en un sacerdote secular. Esto se debió a la lectura de libros prohibidos y sus tendencias libertarias había dado lugar a dificultades con sus superiores. Pidió ser trasladado a España, a través de México. A la segunda petición le fue concedido el permiso, era un 20 de septiembre de 1798. Salió de Guayaquil para la Nueva España, llegando a Acapulco el 26 de noviembre de 1799.

Su prolongada estancia en Nueva España se debió primeramente a la guerra que España sostuvo contra Inglaterra. Sin embargo, una vez terminada la contienda bélica, Talamantes debía partir rumbo a España, sin embargo, fray Melchor decidió quedarse permanentemente, abandonando así sus planes de secularizarse.

Al poco tiempo de su llegada a la Ciudad de México trabó amistad con la flor y nata de la intelectualidad de aquel tiempo como el capellán del palacio virreinal, los síndicos del Ayuntamiento de la ciudad México, Jacobo de Villaurrutia, oidor de la Real Audiencia y director del Diario de México.

A sus 35 años, sobresalía por sus dotes oratorias y su sólida formación académica. Fue nombrado censor del Diario de México, y llegó a tener gran influencia en los círculos oficiales, en particular en el Ayuntamiento (gobierno de la ciudad de México, D.F). Se convirtió en el líder intelectual del partido criollo.

El 15 de octubre de 1802, dictó la conferencia panegírico de la gloriosa Virgen y doctora Santa Teresa de Jesús, a la que se le concedió permiso para ser impreso en el mismo año. El 18 de noviembre en la iglesia del arzobispo pronunció la Oración fúnebre en Las exequias de los Soldados españoles muertos en la Guerra.

En enero de 1807 el virrey José de Iturrigaray lo nombro “principal comisionado” para elaborar el informe sobre los límites entre Texas (Nueva España) y Louisiana. El sentido de la comisión respondía a la necesidad de fijar los límites entre Texas y la Luisiana, dando cumplimiento a una solicitud que le hiciera el monarca español al virrey.

La titánica empresa que Talamantes desarrolló a título honorífico le permitió consultar diversas bibliotecas públicas, entre ellas la de la Real Universidad, la de Catedral y la del Colegio de Santos, así como visitar otras particulares. Tomó muchas notas de archivos, obteniendo también diferentes manuscritos por parte de la Secretaría del Virreinato y de los gobernadores de las Provincias Internas, e igualmente solicitó del Tribunal del Santo Oficio algunos libros censurados —como los mapas de las obras de François de Raynal y del doctor Robertson—, propiciando con ello diversas suspicacias contra su persona.

En 1808, después de la invasión francesa a España, los criollos y algunos españoles de que vivían en la Nueva España quería proclamar la independencia de la colonia y establecer una junta de gobierno, similar a las juntas anti-francesa existente en la madre patria.

La inquietud que trajo consigo la noticia de la abdicación de los reyes de España y de la invasión napoleónica a la metrópoli capturó de inmediato la atención de fray Melchor.

Desde el 14 de julio, cuando llegaron las primeras informaciones, hasta la deposición del virrey Iturrigaray, Talamantes abandonó la comisión para el asunto de límites, participando activamente en la reflexión y discusión de los anteriores acontecimientos.

El 1 de septiembre de 1808, Talamantes entregó dos propuestas al Ayuntamiento, a favor de la separación de España y de la convocatoria de un congreso mexicano. Sus premisas eran que todos los lazos con España habían sido rotas; que las leyes tenía que hacerse regionales, independientemente de la madre patria, que la Audiencia no podía hablar en nombre del rey, ya que el rey había desaparecido, y que la soberanía residía ahora en el pueblo.

Proponía  que el Congreso representara a todas las provincias de la Nueva España. Iba a ser investido con la autoridad legislativa del nuevo gobierno. The courts already established were to exercise the judicial power, and Viceroy Iturrigaray was to be captain general (commander of the military) and, provisionally, chief executive.

Los tribunales una vez establecidos, ejercerían el poder judicial, y en el virrey Iturrigaray  recaería el ser capitán general (comandante de las fuerzas armadas) y, provisionalmente, presidente ejecutivo. Esta estructura era la de un gobierno de una república, no había ninguna disposición para la figura de un rey.

El Virrey Iturrigaray llego a tener cierta simpatía por este camino. En la noche del 15 de septiembre 1808 un grupo de españoles ricos que no tenían tal simpatía arrestó al virrey, Talamantes, y los miembros del Ayuntamiento. Una investigación de unos documentos encontrados en posesión de fray Melchor, reveló que él era un líder en el movimiento.

Con el golpe dado por el partido español y capitaneado por Gabriel de Yermo, los simpatizantes del bando criollo fueron encarcelados. Fray Melchor de Talamantes, visto como un destacado representante del grupo americanista, fue aprehendido a las seis de la mañana del día 16 de septiembre, reteniéndosele primeramente en el Colegio de San Fernando, del que se intentó fugar, y siendo trasladado esa misma noche, por motivos de seguridad, a las cárceles del Arzobispado, de donde poco después fue conducido a la prisión del Santo Oficio de la Inquisición.

En el juicio se acusó a fray Melchor de haber difundido, personalmente y por escrito, ideas y argumentos contrarios a la fidelidad que las colonias debían a su metrópoli y a su rey y que conducían por lo mismo a la independencia del Virreinato. Talamantes se defendió por su parte —sagaz y humorísticamente— aduciendo que los papeles que había reunido y los manuscritos que había preparado constituían la primera parte —a ser impugnada posteriormente— de una obra apologética que debería intitularse: 'Lo que conviene a las Américas: estar siempre bajo la dominación española'.

El 8 de octubre de 1808 se le declaró culpable de 120 cargos. Curiosamente, prosiguió todavía la instrucción de la causa, hasta que el 23 de marzo de 1809 se resolvió que sus delitos daban lugar a proceder 'a su pronto exterminio con arreglo al derecho y leyes de Indias', aunque, considerando la deferencia debida a los clérigos y para prevenir mayores escándalos, se adoptó la decisión de que 'sin otros trámites se remitieran a España el reo y su causa para que S.M. dispusiera lo que hallase por conveniente'.

Fray Melchor de Talamantes, murió el 9 de mayo de 1809 de fiebre amarilla en el castillo de San Juan de Ulúa en Veracruz, mientras era trasladado en las cadenas y bajo guardia a España. Estuvo siempre sin ninguna asistencia médica, y de hecho sus cadenas no se quitaron hasta el momento de su entierro, en una fosa común.

Fuente: "Salvador Talamantes Baeza y," Melchor, Enciclopedia de México, vol. 13. 13. Mexico City: 1987. Ciudad de México: 1987. Romero de Valle, Emilia, Fray Melchor Talamantes, precursor y protomértir , in Historia mexicana , 1961. Fray Melchor de Talamantes, ideólogos de la Independencia Volumen 7; Juan Pablo Pampillo Baliño.

 
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