historia.jpg

NICOLÁS BRAVO

GENERAL NICOLÁS BRAVO RUEDA (1786-1854)

Nació el 10 de septiembre de 1786 en la Hacienda de Chichihualco, Guerrero. Siendo su padre el militar Leonardo Bravo.

Después de estudiar la primaria, se dedicó a la agricultura en la hacienda de Chichihualco, propiedad de su familia, en compañía de su padre don Leonardo y de sus tíos, don Miguel, don Maximo y don Casimiro.

Al iniciar el movimiento insurgente, él y su familia simpatizarón con el movimiento, por lo que se negarón a reclutar a sus trabajadores para el ejército virreinal.

Como vierón que los Bravo no obsequiaban la invitación que se les había hecho para que se levantasen una compañía como habían hecho otras haciendas, empezaron a molestarlos, por lo que resolvieron retirarse todos definitivamente de Chichihualco.

Su padre Leonardo y un hermano suyo participaron en los primeros levantamientos insurgentes, por lo que en 1810, en plena juventud, Nicolás Bravo decidió incorporarse a las fuerzas rebeldes mandadas por su padre, pasando en mayo del año siguiente a servir a las órdenes de Hermenegildo Galeana, líder insurgente en el vecino Estado de Morelos.

Pronto se hizo hombre de confianza de Morelos, guerrero valeroso y magnánimo con el enemigo, se cuenta de él un episodio que lo destaca como un hombre de gran moral y valor: En San Agustín Del Palmar (Palmar de Bravo Puebla) tenía en su poder 300 prisioneros españoles cuando supo que don Leonardo Bravo, su padre, había sido ejecutado en la Ciudad de México.  

Indignado, Morelos ordenó a Nicolás Bravo que fusilara a los 300 prisioneros realistas que habían caído en su poder en San Agustín del Palmar, cerca del puerto de Veracruz. El jóven insurgente dispuso que los cautivos se presentaran ante sus tropas formadas y les contó lo que había sucedido y la orden que le habían dado de fusilarlos; sin embargo, cuando los prisioneros esperaban la muerte, él, en uno de los actos magnanimidad más sobresaliente de la Independencia, les dijo: "Quedáis en libertad". Algunos bajo decisión propia se unieron a sus fuerzas, admirando su generosidad y grandeza de alma.[1] Nicolás sobrevivió a los 11 años de lucha insurgente, aunque los últimos tres los pasó en prisión por negarse a recibir el indulto.

Con la muerte de Hermenegildo Galeana, Bravo ascendió a mariscal. Fue uno de los oficiales que mayor prestigio y victorias ofreció a los seguidores de José María Morelos, al que acompañó en la toma de Oaxaca y en el sitio de Acapulco.

Acantonado en Chilapa, siguió desde las tierras del sur las vicisitudes de la insurgencia y la convocatoria del Congreso en Chilpancingo, donde apoyó el nombramiento de generalísimo a favor de Morelos, su caída posterior tras la derrota de Valladolid y la dispersión del Congreso.

En los primeros meses de 1817, siguiendo órdenes de la Junta de Xauxilla, arrestó a Ignacio López Rayón, que se negaba a obedecer la autoridad de la Junta. Poco después se encerró en Cóporo, que defendió durante algunos meses.

Un año después de la muerte de Morelos, regresa a la hacienda familiar en Chilpancingo su ejército queda a mando de Guerrero.

Fue aprehendido por el realista Armijo el 22 de diciembre de 1817, conducido posteriormente a Teloloapan y luego a Cuernavaca. Armijo recibió la orden de fusilamiento el 12 de enero de 1818. Sin embargo, la administración de los realistas y de su captor mismo, hizo que éste, personalmente acudiera a México para suplicar al virrey que reconsiderara su sentencia. Fue perdonado y en 1820 fue liberado.

Adherido al Plan de Iguala, reunió una fuerza militar con la que se presentó ante la ciudad de Puebla, situada por el general Agustín de Iturbide. Tras esta acción Iturbide. le concedió el rango de coronel del ejército republicano.

Nombrado Consejero de Estado y miembro de la segunda Regencia del 11 de abril al 18 de mayo de 1822, asistió a la llegada del virrey Juan O'Donojú y participó en los primeros enfrentamientos políticos que precedieron a la exaltación de Iturbide como emperador.

Republicano convencido, se opuso sin embargo en 1823 a las pretensiones del nuevo mandatario y, junto con Vicente Guerrero, dirigente del ala más liberal de la insurgencia, escapó de la capital y se adhirió a la revuelta encabezada por Santa Anna en Veracruz.

Se enfrentó con Guerrero al brigadier Armijo y fue derrotado en la batalla de Almolonga (25 de enero de 1823), entre Chilapa y Tuxtla.

Tras numerosas acciones, formó con Antonio León una Junta de Gobierno en Oaxaca e hizo su entrada en Puebla, al frente del ejército llamado "libertador" y logran destronar a Iturbide.

El Congreso, en Mayo de 1823, nombra nuevo gobierno compuesto por tres personas, una de ellas es Nicólas Bravo, los otros son Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete. Ellos gobernaron hasta el 1º de Octubre de 1824, cuanto tomó posesión el presidente Guadalupe Victoria, que lo designó vicepresidente.

Siendo vicepresidente de la República, encabezó en 1827 la rebelión conservadora en apoyo de Gómez Pedraza frente a Guadalupe Victoria, tenido por excesivamente radical, solicitando al mismo tiempo la expulsión del embajador Poinsett.

Bravo se enfrentó a Guerrero, pero fue derrotado y hecho prisionero ante la ciudad de Tulancingo, por lo que se le sometió a un gran jurado que solicitaba la pena capital. Sin embargo, el Tribunal Supremo, a petición de sus numerosos seguidores, aceptó la indulgencia del presidente Victoria, que le conmutó la pena por el destierro temporal. Exiliado en Guayaquil (Ecuador) durante algunos meses, regresó a México en 1829.

Al producirse ese mismo año el nombramiento de Vicente Guerrero como segundo presidente de la República Nicolás Bravo consiguió que la vicepresidencia recayera en uno de sus partidarios, el general Anastasio Bustamante. Se iniciaba de este modo una de las crisis más graves del nuevo estado, ya que Bustamante encabezó una revuelta política contra el presidente; era la expresión de una profunda división entre ambos partidos, que acentuó la quiebra institucional. Con el apoyo de Lucas Alamán, líder indiscutible del partido conservador, Bravo ocupó el puerto y la fortaleza de Acapulco, de la que fue posteriormente desalojado; sin embargo, en enero de 1831 logró vencer en Chilpancingo a las fuerzas de su antiguo compañero de armas. Por esta acción el congreso le otorgó una espada de honor, considerando esa batalla como decisiva para el triunfo de los conservadores sobre la revolución. El posterior asesinato de Guerrero vino a enturbiar la confirmación de aquella época de gloria.

En los dos años de gobierno alamanista, bajo la presidencia de Bustamante , Nicolás Bravo se mantuvo aislado y alerta en las tierras del sur. Atraído sin embargo por la causa del general Santa Anna, participó en alguna de sus acciones militares y obtuvo el mando del ejército del Norte, a pocos meses de los desgraciados sucesos ocurridos en Texas y de la derrota de Santa Anna. Inmediatamente después volvió a retirarse a Chilpancingo, donde permaneció algunos años.

En 1839 el general y dictador lo llamó nuevamente para que asumiera, en ausencia del presidente Bustamante , la presidencia del Consejo, jurando el 10 de julio ante el Congreso como presidente interino de la República, en medio de un gran escándalo. Su mandato duro diez días. Tras su cese, regresó a su hacienda familiar.

Elegido diputado por el Estado de México, volvió al Congreso en enero de 1841 y fue elegido presidente del Consejo, en sustitución y por ausencia del general Santa Anna, tomando posesión el 26 de octubre de 1842.

A pesar de su enfrentamiento con el Congreso, gobernó con decisión y energía, llamó a Lucas Alamán para redactar un "Plan para el desarrollo de la industria nacional" y ordenó la instalación en toda la república de Juntas de fomento comercial e industrial.

A finales de año, incapaz de mantener la situación que le enfrentaba con la Cámara, el partido conservador decidió la disolución del Congreso, calificado de revolucionario, y el nombramiento de una Junta de Notables llamada "nacional legislativa", compuesta por 80 personas de "probada distinción científica y patriotismo", que abrió sus sesiones el 6 de enero de 1843.

A pesar de todo, tuvo tiempo para iniciar algunas obras importantes, como el intento de comunicar ambos océanos a través del estrecho de Tehuantepec, el comienzo de las obras del puerto de Coatzacoalcos, la recluta de un nuevo cuerpo militar, la concesión de algunos títulos de ciudades, el uso de papel de fabricación mexicana en las oficinas públicas y el establecimiento de una Casa de Moneda en Culiacán.

Disgustado con el general Mariano Paredes que, a pesar de su enemistad con el general Santa Anna, había aceptado el nombramiento de comandante militar de México, se enfrentó con él e inició su procesamiento por insubordinación. Finalmente cansado de actuar como "tapadera" del poder en la sombra, el general Bravo renunció en mayo de 1843, cediendo la presidencia al dictador y retirándose de la política durante algo más de un año.

Llamado para reprimir la revolución indígena que acababa de estallar en Chilapa, regresó al ejército a finales de 1844 y permaneció en el Sur hasta la caída de Santa Anna en diciembre de ese año, siendo nombrado general en jefe del ejército que defendía a los supremos poderes.

Poco después se adhirió al Plan de San Luis, acaudillado en esta ocasión por el general Paredes. Paredes lo recompensó con el nombramiento de comandante general y gobernador del Departamento de México, siendo responsable de la reorganización administrativa y militar de este Estado.

En las elecciones de 1846 a la presidencia compitió con el general Paredes, fue elegido vicepresidente y lo sustituyó el 28 de julio, al encargarse Paredes del mando del ejército que tenía que hacer frente a la invasión de las tropas estadounidenses.

Bravo intentó gobernar desasistido de cualquier apoyo, mientras las fuerzas políticas y militares se polarizaban en torno a Paredes y a Santa Anna, hasta que el levantamiento del general José Mariano Salas, el 4 de agosto en La Ciudadela, actuó como detonante inmediato de su destitución.

La invasión norteamericana le obligó a volver al servicio de la patria, y fue nombrado Comandante General de Puebla.

El 13 de Septiembre de 1847 combatió en defensa del Castillo de Chapultepec durante la invasión norteamericana, en la cual es detenido y posteriormente puesto en libertad por los estadounidenses.

Calificado de traidor por el general Santa Anna, se enfrentó con éste en amarga y áspera disputa.

Se negó a participar en 1854 en la revolución que, de acuerdo con el Plan de Ayutla, pretendía derrocar a Santa Anna.

Nicolás Bravo murió en la Hacienda de Chichihualco, Guerrero el 22 de abril de 1854, al parecer envenenado, junto con su esposa.[cita requerida] Fue declarado Benemérito de la Patria y su nombre fue inscrito con letras de oro en la Cámara de Diputados.

Referencias: 1. Zárate, 1880; 322-323

Fuente: Wikipedia. Zárate, Julio (1880), «La Guerra de Independencia», en Vicente Riva Palacio, México a través de los siglos,  III volumen, México: Ballescá y compañía, 

http://www.archive.org/stream/mxicotravsde03tomorich#page/322/mode/2up,  consultado el 6 de mayo de 2010. Creative Commons.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia