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HERMENEGILDO GALEANA

HERMENEGILDO GALEANA (1762-1814)

Nació en Técpan de Galeana, Guerrero, el 13 de abril de 1762. Pertenecía a una familia de hacendados criollos.

Galeana tan solo recibió la instrucción primaria y vivía en la hacienda del Zanjón, propiedad de su familia, a donde llegaron las noticias de la primera conspiración en contra del gobierno virreinal, encabezada por José María Izazaga, originario de la hacienda del Rosario (actualmente en el municipio de Coahuayutla del Estado de Guerrero), ocurrida en Valladolid (hoy Morelia) en 1809. Aunque dicha conspiración fue descubierta, el ambiente de descontento era palpable entre las familias criollas que continuamente sufrían discriminación de parte de los españoles peninsulares.

La familia Galeana no permanecía ajeno a estos sentimientos y al enterarse del inicio de la insurrección que dirigían Miguel Hidalgo e Ignacio Allende en el Bajío, y de la extensión de la misma en el sur por el cura José María Morelos, decidieron unirse a la causa de inmediato. La ocasión se presentó cuando su hacienda quedó dentro de la ruta que estaba siguiendo el ejército de Morelos que venía costeando por el océano Pacífico con destino al puerto de Acapulco. Se le unió Hermenegildo Galeana con sus sobrinos Antonio y Pablo Galeana de los Ríos, además de Ignacio Ayala, poniendo también a las órdenes de Morelos el cañón "El Niño", primer pieza de artillería del Ejército del Sur el 7 de noviembre de 1810.

No fue sino hasta enero de 1811 cuando Hermenegildo Galeana puso a disposición del ejército insurgente sus servicios, junto con sus hermanos Juan Pablo y José; el ejército insurgente lo comandaba el generalísimo don José María Morelos y Pavón.

Muchos de sus trabajadores y amigos lo siguieron en la aventura, ya que su familia gozaba de grandes simpatías y respeto en la región, por lo que pudo formar un cuerpo de ejército bastante respetable.

Desde entonces, la historia recoge la narración de sus frecuentes hechos de armas, en los que demostró siempre valor y sagacidad, como el del cerro de El Veladero, del 4 de enero de 1811, en que Morelos derrotó a los realistas, gracias a la inteligente y valerosa intervención de los hermanos Galeana, que quitaron al enemigo 800 prisioneros, 700 fusiles y siete cañones, así como gran cantidad de parque y víveres, con lo cual reforzaron notoriamente su ejército.

Cinco meses después, Galeana volvió a obtener otra sonada victoria en Tixtla, y a poco arrebató a los españoles que lo atacaron, 400 prisioneros, 400 fusiles y cuatro cañones.

En 1812, don Hermenegildo Galeana participó destacadamente en el sitio de Cuautla, haciendo prodigios de valor y llegando a salvar la vida de Morelos, a quien protegió la huida, a costa de la vida de sus lugartenientes. En ese sitio tocó a Galeana defender el principal lugar por el que trataba de colarse al interior el enemigo, teniendo por ello que luchar con constancia, sin reposo casi, durante los 72 días que duró el mismo. Sólo en una ocasión, en que sus tropas flaquearon, se recobró milagrosamente gracias a la intervención fortuita del niño artillero, Narciso Mendoza, quien al ver abandonado un cañón cargado, le acercó la mecha encendida, en los precisos momentos en que los realistas entraban a la plaza, creyendo abandonada esa fortificación, siendo recibidos con la metralla que sobre ellos disparó.

En el sangriento combate de Citlala, posterior al sitio de Cuautla, don Hermenegildo Galeana, llamado cariñosamente por sus soldados "Tata Gildo", en vista de su cariñosa índole paternal, contuvo a los españoles que perseguían a Morelos, y en el histórico sitio de la ciudad de la ciudad de Huajuapan, el 13 de julio del mismo 1812, hizo 40 prisioneros españoles, a los que agregó 30 cañones, mil fusiles y parque en abundancia, recogidos a los derrotados. En 1813, en el sitio de Acapulco, sorprendió al enemigo en la isla de La Roqueta, decidiendo con esa acción la toma del puerto.

Se dice que este aguerrido caudillo insurgente, pleno de vitalidad y amor por la vida, fue casado seis veces, teniendo numerosos hijos de varios de sus matrimonios.

Hermenegildo Galeana murió el 26 de junio de 1814, en una emboscada que le tendieron los realistas mandados por Félix Maria Calleja, en El Salitral. Cuando iba con una reducida escolta atravesando un bosque, para ir a reunirse con su tropa, después de cumplida una comisión de Morelos, fue muerto por un soldado llamado Joaquín León, que con su destacamento estaba escondido en su camino.

A su cuerpo le fue cercenada la cabeza, la cual fijaron los realistas en la punta de una lanza, llevándola a Coyuca. El comandante realista Avilés mandó fijar la cabeza de Galeana en una ceiba, en la plaza misma del pueblo; pero viendo que era causa de befa y mofa de algunas gentes, la mandó retirar y enterrar en la iglesia.

En cuanto al cuerpo abandonado de don Hermenegildo, se recogió del lugar por dos de sus soldados, los que lo enterraron secretamente, para evitar mayores injurias, por lo que se ignora en que sitio quedó.

Al consumarse la independencia, el 19 de julio de 1823, el Congreso de la Unión lo declaró Benemérito de la Patria.

Fuente: Wikipedia. Zárate, Julio (1880), «La Guerra de Independencia», en Vicente Riva Palacio, México a través de los siglos, III volumen, México: Ballescá y compañía, http://www.archive.org/stream/mxicotravsde03tomorich#page/430/mode/2up, consultado el 25 de marzo de 2010. Creative Commons.

 
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