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MAXIMILIANO I, PRISIONERO DE LA REPÚBLICA

Maximiliano, luego de reflexionar pide a un general de su confianza de nombre Miguel Lopez ir como mensajero ante el Gral. Mariano Escobedo y plantearle su rendición condicionada.

Las condiciones eran que se le diera un salvoconducto para salir de México, que nunca regresaría, que se respetara la vida y las propiedades de los generales, oficiales y tropa. El general Escobedo ante tal propuesta dijo que se lo consultaría al Sr. Presidente y que regresara en unos días a la misma hora. Juárez fue consultado directamente por el Gral. Mejía, ministro de la guerra a lo que respondió: "Rendición incondicional".

El Gral. emisario de Maximiliano regresó por la respuesta y ante ésta se retiraba pero el Gral. Escobedo le propuso que si le entregaba a Maximiliano le perdonaría la vida a lo que éste planteando que así salvaría la vida de muchos hombres aceptó traicionar a su emperador.

Alrededor de las 4.00, el traidor condujo a los liberales hasta el convento de las cruces apartando a los hombres que cuidaban éste. Cuándo Maximiliano se dio cuenta los demás oficiales liberales ya habían entrado al Convento y estaban apresando a los oficiales que aún dormían. Maximiliano pudo escapar hacia el Cerro de las Campanas pero a las pocas horas fue rodeado y tuvo que entregar su espada al Gral. Corona diciendo: "Esta espada es del Pueblo de México". Maximiliano pidió que si debía de correr sangre fuera únicamente de él y volvió a pedir amnistía para sus tropas y oficialía.

A Maximiliano se le dijo que no era considerado como Emperador de México, sino como Archiduque de Austria y que a partir de ese momento quedaba en calidad de prisionero de la República". Se le notificó que se consultaría con el Presidente su petición.

La noticia de Maximiliano y su imperio dio la vuelta al mundo. En Europa hubo mucho movimiento diplomático pidiendo a través de los embajadores en E.U.A. que este país interviniera a favor de Maximiliano. Aunque la mayoría de los gobiernos europeos, señalaban a Napoleón III como el asesino, por negarle su apoyo (siendo el unos de los que lo habían instaurado en el trono) y haber dejado al archiduque a su suerte.

En Nueva York, La familia Juárez dejan por fin la casa que habían ocupado allí por tanto tiempo y así Margarita, junto con sus hijos, su yerno, dos féretros con sus dos hijos finados y personal de la Embajada de México en E.U.A. parten en tren oficial del gobierno norteamericano rumbo a Washington.

Allí son recibidos con gran júbilo y Margarita fue noticia de primera plana en los periódicos de entonces. Estuvieron allí tres semanas. Mr. Siward dijo al Embajador mexicano Matías que tenía informes de que Antonio López de Santa Anna planeaba secuestrar a Margarita por lo que se tomaron medidas respecto del itinerario que sería distinto en lo anunciado que lo realizado. Santa Anna tenía espías desde hace tiempo vigilando a la familia Juárez, incluso en el Departamento de Estado tenía espías. 

Por consejo de Lerdo de Tejada a Juárez, se nombra un tribunal militar para juzgar a Maximiliano y dos de sus generales Manuel Miramón y Tomás Mejía. Maximiliano y dos generales de su círculo más cercano, entre los cuales estaba Miramón, son juzgados en el Teatro de la Ciudad de Querétaro. El juicio dura tres días. A los tres se les condena a morir al otro día fusilados por los delitos de, entre otros, de apoyo a los invasores franceses además de traición a la patria para los mexicanos y de usurpación del poder para el austriaco.

La condena dio la vuelta al mundo, destacando en Europa donde los periódicos decían que "el indio sacio su sed de sangre", algunos dibujaban a Juárez vestido de indio norteamericano devorando con grandes colmillos a Maximiliano.

El gobierno de Juárez recibió gran cantidad de notas diplomáticas y toda clase de  correspondencia para pedir por la vida de Maximiliano. La princesa de Salm - Salm, cuyo esposo, el príncipe de Salm Salm era del grupo cercano de Maximiliano y también estaba detenido, acude ante Juárez para rogar por la vida del emperador y de su esposo. Incluso se arrodilla ante Juárez. Este le dice que no puede hacer nada ante la justicia.

Luego de toda esta presión por la vida de Maximiliano y el resto de imperialistas, Juárez concede tres días de retraso para el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y el otro general enjuiciado. En esos días acuden más personas a ver a Juárez, sobre todo mujeres. La esposa de Miramón va con sus dos pequeños hijos a pedir por su esposo y la esposa del Gral. Miguel Mejía hizo lo propio con un embarazo avanzado. Luego de lo cuál dio a luz en el camino rumbo a Querétaro donde el recién nacido pudo ser visto por su padre prisionero.

No a todas las personas que lo solicitaron se les permitió ver a Juárez, pero si a la princesa de Salm Salm que lo vio por segunda vez. Igualmente le rogó, esta vez con más ahínco. Juárez argumentó que no podía cambiar la justicia y que de hacerlo los mexicanos se le echarían encima, incluso podían pedir su muerte.

La sentencia se consumó la mañana del 19 de julio de 1867 en el Cerro de las Campanas. La noticia dio la vuelta al mundo.

Fuente: Wikipedia. mexicodiplomatico.org ; Creative Commons.

 
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