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CAPSULA CULTURAL... FRANCISCO VILLA EN SAYULA

FEBRERO DE 1915

Francisco Villa arribó a Sayula, Jalisco, a las 9 de la mañana del 18 de febrero de 1915, deteniéndose en el Hotel Rosales, portal norte de la plaza de armas, con objeto de almorzar y continuar luego al campo de batalla.

El señor Leopoldo Anaya Díaz que con otro amigo se encontraba contra esquina del citado hotel, relata que entró la columna villista de cuatro en fondo, caballada de un solo color y los hombres perfectamente armados de rifle, pistola automática y  cartucheras repletas de parque.

Al frente de la columna venía el General Francisco Villa sin ostentar insignia militar alguna, siendo su vestimenta: sombrero tejano, paliacate rojo al cuello, blusa de nudo a la cintura, pantalón de caqui y botas altas de montar. Anaya su amigo fueron llamados por la dueña del hotel y presentados al guerrillero, comentando el compañero que desde hacía rato se escuchaban los ruidos de la batalla, Villa contestó: No se preocupe, muy pronto dejarán de escucharse. Los partes de batalla llegaban constantes a Villa, escuchándosele decir: “Apúrense muchachitos, porque tenemos que ir a comer a Zapotlán”

Cuando la gente del pueblo se dio cuenta de su presencia, se aglomeró a conocerlo y Villa, sentado en un equipal a la puerta del hotel, atento se dirigió a ellos, preguntando si estaban contentos con el Presidente municipal, el pueblo contestó que sí, entonces Villa indicó que daría toda clase de garantías a las autoridades, comercio y personas y que cualquier desmán de la tropa le fuera comunicado para remediarlo, que le dijeran al presidente municipal  se presentara ante él para ver sus necesidades y colaborar. Recomendó también buscar al Coronel José María Contreras, ex carrancista, garantizándole de antemano que nada tenía en contra de él.

Pasaron diez minutos cuando se presentó Contreras, de charro y con su pistola fajada muy ostensiblemente. Al llegar ante Villa le dijo: estoy a sus órdenes General, soy José María Contreras. Villa se levantó de su asiento y saludándole efusivamente le invitó a entrar al hotel. Transcurrido un cuarto de hora, salieron ambos y ya en el portal dijo Villa: con que, mi coronel, ya  no lo piense, yo le tiendo un abrazo como amigo y, efectivamente, así se despidieron.

Después se supo que la ofreció grado de general y mando de una brigada, pero Contreras lo rechazó cortés, pero dignamente, aduciendo que él había sido carrancista y al aceptar aquella oferta pasaría como traidor ante el propio Villa. Efectivamente, Contreras había tenido mando de fuerzas carrancistas pero por envidias y politiquerías fue relevado y puesto en disponibilidad. Al margen de la entrevista, José María Contreras fue asesinado en una emboscada al año siguiente, cerca de Atoyac, los asesinos nunca fueron identificados y no hubo investigaciones, sacándose por consecuencia que el gobierno desconfiaba de él a raíz de su platica con Villa, afirmándose que “le hizo daño” la pública amabilidad de éste, por lo que el General Manuel M. Diéguez,  díjose, determinó su desaparición, hecho en el que también se afirmó, no fueron ajenas las presidencias municipales de Sayula y Atoyac.

Al presidente municipal Daniel L. Aguilar, cuando se presentó, ratificó Villa su oferta de garantías, pidiéndole estuviera pendiente de cualquier caso que interfiriera su cometido civil.

Continuó su interrumpida plática con la gente que le rodeaba. Cuando se acercó al grupo un individuo llamado Salvador Velasco, encandilado por las copas, abriéndose paso llegó hasta la presencia de Villa, encarándosele y gritando fuerte y con gran entusiasmo: ¡Viva mi general Diéguez¡. La multitud guardó silencio esperando la reacción del centauro norteño que, todos pensaban, dada su fama, no iba a ser otra que “quiebrarlo” ahí mismo.

El autor del grito, al recapacitar en su calenturienta mente, cerró los ojos esperando el fulminante castigo a su error, pero Villa, captando la situación, dándole unas fuertes palmadas en la espalda y con burlo sonrisa, le dijo ¿Verdad que te equivocaste, hermano?. (Anaya Díaz. Leopoldo. Relato inédito)

A la llegada de los villistas los vecinos carrancistas se ausentaron, aunque alcanzaron a ser aprehendidos los comerciantes Félix y Daniel Larios Paz, entre otros, conducidos a pie a Ciudad Guzmán y luego liberados, no sin que el general Fierro intentara fusilarlos. (Larios. Enrique. Relato inédito).

Fuente: Wikipedia. Federico Munguía Cárdenas. www.tzaulan.com.mx. Pancho Villa al frente de sus tropas. Autor / Acervo: SINAFO INAH.

 
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