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LOS TRATADOS DE TEOLOYUCAN

Los Tratados de Teoloyucan fueron los documentos firmados en la localidad del mismo nombre, en el Estado de México el 13 de agosto de 1914 entre los representantes del Cuerpo de Ejército del Noreste, Álvaro Obregón, Lucio Blanco y Othón P. Blanco que formaba parte de los ejércitos revolucionarios que se enfrentaron al gobierno usurpador de Victoriano Huerta, comandado por Lauro Villar y representado por él mismo, Gustavo A. Salas y José Refugio Velazco estableciendo las condiciones en que se verificaría la evacuación de la Plaza de la Ciudad de México por el Ejército Federal y la disolución definitiva del mismo. Sucedió a la caída del gobierno del entonces Presidente de México, Victoriano Huerta, ante el triunfo del ejército de Venustiano Carranza cuando a mediados de julio el general Lauro Villar representante del gobierno del presidente interino Francisco S. Carvajal ya no pudo ofrecer resistencia para negociar, capitulando sin condiciones.

El 9 de agosto, Alfredo Robles Domínguez del Ejército Constitucionalista se entrevistó con el general José Refugio Velasco, secretario de Guerra y Marina del presidente Carbajal y luego de una larga plática en la que adujo como razones para la rendición incondicional la invasión estadounidense de Veracruz y Tampico y la urgencia de evitar nuevos combates convenciéndole de que el Ejército Federal se retirara de la Ciudad de México sin combatir. El 11 de agosto el gobernador huertista de la Ciudad de México, Eduardo Iturbide acompañado de los ministros plenipotenciarios de Brasil, Gran Bretaña y Guatemala, así como el encargado de negocios de Estados Unidos y el secretario de la delegación francesa se trasladó al campamento de Obregón en Teoloyucan y en un punto del camino entre Cuautitlán a Teoloyucan sobre la salpicadera de un automóvil se firmó el Tratado donde acordaron las bases y procedimiento para la rendición y disolución del Ejército Federal. Dos días después se firmó el Tratado que establecía:

"... las fuerzas federales dejarán la plaza de México distribuyéndose en las poblaciones a lo largo del ferrocarril de México a Puebla y ahí esperarán a los enviados del Ejército Constitucionalista a los que entregarán las armas.

... el resto de las guarniciones federales sobrevivientes Manzanillo, Córdoba y Jalapa, así como las jefaturas militares de Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán se disolverán en esos lugares y los barcos de la Armada Nacional deberán concentrarse en Manzanillo y Puerto México (hoy Coatzacoalcos). ... los oficiales y jefes quedarán a disposición del Primer Jefe de los constitucionalistas mientras que a los soldados se les ofrecerán medios para volver a sus hogares.

... las tropas federales que han estado combatiendo contra el Ejército Libertador del Sur del general Emiliano Zapata se retirarán de sus posiciones cuando las fuerzas constitucionalistas ocupen sus lugares.

Una vez disuelto el Ejército Federal, Carranza emitió un decreto suprimiendo el Colegio Militar que no volvió a abrir sus puertas hasta 1920; el ejército constitucionalista evolucionaría para convertirse en el hoy Ejército Mexicano.

Como consecuencia de la partida del señor licenciado don Francisco S. Carbajal, que fue hasta anoche el depositario interino del Poder Ejecutivo de la República, he asumido la autoridad, con mi carácter de gobernador del Distrito Federal y jefe de la Policía. Es mi deber principal procurar a todo trance que no se altere el orden de la ciudad y que todos sus pobladores gocen de tranquilidad y garantías.

Para el logro de tales fines, he pactado solemnemente con el señor general en jefe del Cuerpo de Ejército Constitucionalista del Noroeste, don Alvaro Obregón, debidamente autorizado por quienes corresponde, para la ocupación de la capital por las fuerzas de su mando, las bases que en seguida se puntualizan:

1. La entrada de dichas fuerzas en la ciudad de México se llevará a cabo tan luego como se hayan retirado [conforme vayan retirándose] los federales, al punto de común acuerdo fijado entre el señor don José Refugio Velasco, general en jefe del Ejército Federal, y el señor general don Alvaro Obregón.

2. Una vez ocupada la plaza, haré entrega de todos los cuerpos de policía, quienes desde luego quedarán al servicio de las nuevas autoridades y gozarán de toda clase de garantías.

3. El ejército al mando del general Obregón consumará la entrada a la ciudad de México en perfecto orden, y los habitantes de la misma no serán molestados en ningún sentido.

El señor general Obregón se ha servido ofrecer, además, que castigará con la mayor energía a cualquier soldado o individuo civil que allane o maltrate cualquier domicilio, y advertirá al pueblo, en su oportunidad, que ningún militar podrá permitirse, sin autorización expresa del general en jefe, solicitar ni obtener nada de lo que sea de la pertenencia de particulares.

Leída que fue la presente acta y siendo de conformidad para ambas partes, firmamos, quedando comprometidos a cumplir las condiciones pactadas.

En las avanzadas de Teoloyucan, el día trece de agosto de mil novecientos catorce. (Firmados.) Eduardo Iturbide. General Alvaro Obregón.

Condiciones en que se verificará la evacuación de la plaza de México por el Ejército Federal y la disolución del mismo:

I. Las tropas dejarán la plaza de México, distribuyéndose en las poblaciones a lo largo del ferrocarril de México a Puebla, en grupos no mayores de cinco mil hombres. No llevarán artillería ni municiones de reserva. Para el efecto de su desarme, el nuevo Gobierno mandará representaciones que reciban el armamento.

II. Las guarniciones de Manzanillo, Córdoba, Jalapa y Jefatura de Armas en Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán, serán disueltas y desarmadas en esos mismos lugares.

III. Conforme vayan retirándose las tropas federales, las constitucionalistas ocuparán las posiciones desocupadas por aquéllas.

IV. Las tropas federales que guarnecen las poblaciones de San Angel, Tlalpan, Xochimilco y demás, frente a los zapatistas, serán desarmadas en los lugares que ocupan, tan luego como las fuerzas constitucionalistas las releven.

V. Durante su marcha, las tropas federales no serán hostilizadas por los constitucionalistas.

VI. El jefe del Gobierno nombrara las personas que se encarguen de los gobiernos de los Estados con guarnición federal, para los efectos de la recepción del armamento.

VII. Los establecimientos y oficinas militares continuarán a cargo de empleados que entregarán, a quien se nombre, por medio de inventarios.

VIII. Los militares que por cualquier motivo no puedan marchar con la guarnición, gozarán de toda clase de garantías, de acuerdo con las leyes en vigor, y quedarán en las mismas condiciones que las estipuladas en la cláusula décima.

IX. El general Obregón ofrece, en representación de los jefes constitucionalistas, proporcionar a los soldados los medios de llegar a sus hogares.

X. Los generales, jefes y oficiales del Ejército y de la Armada, quedarán a disposición del Primer Jefe de las fuerzas constitucionalistas, quien, a la entrada a la capital queda investido con el carácter de Presidente provisional de la República.

XI. Los buques de guerra que se encuentran en el Pacífico, se concentrarán en Manzanillo, y los del Golfo en Puerto México, donde quedarán a disposición del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, quien, como se ha dicho, a la entrada a la capital, queda investido con el carácter de Presidente provisional de la República.

X. Los generales, jefes y oficiales del Ejército y de la Armada, quedarán a disposición del Primer Jefe de las fuerzas constitucionalistas, quien, a la entrada a la capital queda investido con el carácter de Presidente provisional de la República.

Por lo que respecta a las demás dependencias de la Armada en ambos litorales, como en el Territorio de Quintana Roo, quedarán en sus respectivos lugares, para recibir iguales instrucciones del mismo Primer Funcionario.

Sobre el Camino Nacional de Cuautitlán a Teoloyucan, a trece de agosto de 1914.

Por el Ejército Constitucionalista: general Alvaro Obregón. L. Blanco (firmados).

Por el Ejército Federal: G. A. Salas. Por la Armada Nacional: vicealmirante O.P. Blanco.

Fuente: Wikipedia. Romeo Hernández Mendoza. Creative Commons.

 
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