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JOSÉ MARÍA LUÍS MORA

DOCTOR JOSÉ MARÍA LUÍS MORA (1794-1850)

Nació en San Francisco Chamacuero, Guanajuato, el 12 de octubre de 1794.

Inició sus estudios eclesiásticos en el seminario de Querétaro y al trasladarse a la Ciudad de México, los continuó en el Colegio de San Pedro y San Pablo y después obtiene el grado de licenciado en derecho y doctor en teología en el Colegio de San Ildefonso. Se ordenó como sacerdote en el año de 1829.

Formó parte de una Junta Soberana del Congreso en el año de 1822. Expuso sus ideas liberales y su posición crítica a Agustín de Iturbide en varias publicaciones como El Sol y La Libertad y el Semanario Político y Literario.

Al enemistarse con Iturbide es hecho prisionero y recluido en el convento del Carmen. En 1827 se involucra con el partido de los Yorkinos y escribe en el periódico El Observador, órgano de esa asociación.

En 1830 publica su obra “Catecismo de la Federación Mexicana” y comienza a incursionar y a asesorar a los grupos de liberales partidarios del federalismo.

Siendo diputado por el Estado de México participa en la redacción de la primera Constitución de esa entidad. En 1833, por ausencia de Antonio López de Santa Anna, se convierte en aliado y consejero de Valentín Gómez Farías, quien ocupó la presidencia de la República.

Participa en la redacción y promulgación de numerosas leyes de amplio contenido social, destacándose entre otras las de restricción a los privilegios de la Iglesia y secularización de la enseñanza.

Su obra escrita y sus importantes apreciaciones e interpretaciones sobre el desarrollo de nuestra historia inspiraron a la praxis inmediata durante la administración de Valentín Gómez Farías, que impulsó una serie de reformas y leyes donde la pluma y el consejo de Mora eran evidentes, sobretodo en las reformas a la educación y en la limitación a los fueros del clero y el ejército.

Como asesor en la creación de la Dirección General de Instrucción Pública fundó la Biblioteca Nacional de México y adoptó proyectos como el de desaparecer la Universidad Pontificia y reforzar los colegios de San Ildefonso y el de Minería, así como la Escuela Nacional de Medicina.

Durante el gobierno de Valentín Gómez Farías, el proyecto de Reforma que Mora anhelaba, era en lo fundamental, crear una sociedad laica y liberal, que garantizara la “Libertad de opiniones, y supresión de las leyes represivas a la prensa; aboliera los privilegios del clero y de la milicia, suprimiese de las instituciones monásticas, y de todas las leyes que atribuyen al clero el conocimiento de negocios civiles, como el contrato de matrimonio, etcétera”. Estos serán realidad durante el período de don Benito Juárez.

Otros aspectos importantes visualizaban el “Reconocimiento, clasificación y consolidación de la deuda pública, designación de fondos para pagar su renta y de hipotecas para amortizarla; medidas para hacer cesar y reparar la bancarrota de la propiedad territorial, para aumentar el número de propietarios territoriales, fomentar la circulación de este ramo de la riqueza pública, y facilitar medios de subsistir y adelantar a las clases indigentes, sin ofender ni tocar en nada el derecho de los particulares”.

“La mejora del estado moral de las clases populares, por la destrucción del monopolio del clero en la educación pública, por la difusión de los medios de enseñanza y aprendizaje, y la inculcación de los deberes sociales, por la formación de museos conservatorios de artes y bibliotecas públicas, y por la creación de establecimientos de enseñanza para la literatura clásica, de las ciencias y la moral”, resultaron básicas para la reforma educativa durante ese gobierno y después, durante la República Restaurada y períodos posteriores.

No será casual que el 19 de octubre de 1833 don Valentín Gómez Farías expida un decreto clausurando la Real y Pontificia Universidad de México y luego repetidamente: Ignacio Comonfort en 1857, Benito Juárez en 1861 y Maximiliano (la última vez) el 30 de noviembre de 1865.

Poco dura dicha fase, pues al retorno de Santa Anna, se dan nuevas contradicciones políticas y don José María Luís Mora se exilia en París, donde pasa penurias y escribe varios de sus libros.

Mora en París publicó sus obras “México y sus revoluciones” (1836) y “Obras Sueltas” (1837), que se convirtieron en libros fundamentales para el estudio de la situación que imperaba en México y que ejercieron influencia en toda una pléyade de jóvenes liberales miembros del partido que abogaba por el establecimiento del sistema federal de gobierno.

En 1847, año en que Valentín Gómez Farías vuelve a la presidencia en plena Intervención Norteamericana, y ante la ausencia de Santa Anna que marcha al frente de batalla, al asumir de nueva cuenta la presidencia nombra a Mora Ministro Plenipotenciario ante Inglaterra para que tratara de interesar a los ingleses en la causa de México y contraatacar de alguna manera a los estadounidenses.

Durante este periodo son famosas sus cartas dirigidas al gobierno de México, al propio Santa Anna, en que reflexiona sobre los acontecimientos, manteniéndose al tanto de lo que sucedía en el país y haciendo sus agudos y visionarios comentarios en torno a los problemas estructurales de la sociedad mexicana.

Mora destacado pensador, orador y escritor así como ideólogo de la primera Reforma, sin embargo no pudo ver plasmadas sus reformas en la Constitución de 1857, pues fallece en París el 14 de julio de 1850.

En 1963 se trajeron sus restos a la Ciudad de México y fueron sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores (antiguamente Rotonda de los Hombres Ilustres; el nombre se modificó por decreto del 26 de febrero del 2003).

Fuente: Wikipedia. Creative Commons.

 
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