historia.jpg

JAMES CREELMAN

JAMES CREELMAN DUNWOODIE (1859-1915)

Nació el 12 de noviembre de 1859 en Montreal, provincia de Canadá, fue hijo de un inspector de calderas, Matthew Creelman, y ama de casa, Martha (neé) Dunwoodie.

En 1872, Creelman se mudó a la ciudad de Nueva York, donde su interés por la literatura y las leyes contaron con el patrocinio de Thomas De Witt Talmage y la del jefe del partido republicano Roscoe Conking. Su primer trabajo fue en la imprenta del diario episcopal “Iglesia y Estado”. Posteriormente, se cambió a la imprenta Brooklyn Eagle. En 1876 se incorporó como reportero al New York Herald.

Creelman viajó intensamente en busca de historias y no tenía miedo a asumir grandes riesgos personales con tal de cumplir con su objetivo. Se unió al aventurero y empresario Paul Boyton en sus caminatas a través del río Yellowstone y el río Mississippi, tuvo que esquivar balas mientras cubría y elaboraba el informes sobre la disputa entre los Hatfields y McCoys y entrevistó a Toro Sentado.

También se entrevistó con el presidente mexicano Porfirio Díaz, en donde Díaz declaró que no se presentaría a la reelección en 1910 para permitir el surgimiento de un nuevo liderazgo en México, una promesa que no cumplió y que en parte llevó a la Revolución Mexicana.

Después de colaborar en varios periódicos, entre ellos el Herald de París, el Evening Telegram, y las revistas Illustrated American y Cosmopolitan, Creelman se integró en 1894  al periódico New York World de Joseph Pulitzer, donde acompañó al ejército japonés y escribió sobre las tensiones entre Japón y China.

Sin embargo, la asignación más importante de James Creelman se produjo en 1896, en una asignación como reportero a Cuba para informar sobre las tensiones que estaban emergiendo entre la isla y el país de España. En 1897, el magnate del periodismo William Randolph Hearst recluto a Creelman para su periódico, el New York Journal, y le asignaró cubrir la guerra entre Cuba y España, que estalló en 1898.

Creelman fue un defensor abierto de la causa de Cuba en su guerra contra España, y como muchos de sus compañeros corresponsales de guerra, portaba un arma consigo. Mientras cubría la batalla de El Caney, Creelman le rogó al general de EE.UU. que estaba al mando de las tropas de EE.UU. participando en el conflicto, que le permita unirse a la cargada de avance hacia una posición ocupada por tropas españolas. El general asintió, y Creelman avanzado en la fortaleza, junto con tropas de los Estados Unidos. Al ver la bandera española en el suelo, Creelman se apoderó de ella, sintiendo que era justo que el periódico, que ayudó a iniciar la guerra, debía ser el primero en capturar la bandera española en ésta importante batalla. Creelman en una osada actitud, ondeó la bandera en frente de algunos soldados españoles que seguían atrincherados en los alrededores, y que respondieron con una lluvia de disparos, hiriendo a Creelman en el brazo y la espalda. [1]

Como la mayoría de los periodistas de ese genero (catalogados amarillistas “yellow journalists”) de su tiempo, Creelman fue tanto un defensor de la causa como periodista - en su libro The Yellow Kids, Joyce Milton describe a Creelman como el de describía a sí mismo "la conciencia del cuarto poder", que "normalmente opinaba tanto como escuchaba" durante las entrevistas, incluyendo una vez al Papa León XIII, durante una conferencias, lo aleccionó sobre las relaciones entre los protestantes y los católicos [1] Creelman, fue generalmente considerado como uno de los destacados reporteros de su época, aunque, también, había un poco de un ego en el - dijo una vez Hearst de Creelman:

"La belleza de Creelman es el hecho de que; cualquier asignación que se le da, al instante se convierte en su mente, en la misión más importante que se le haya dado a ningún escritor. [...] El se cree que el hecho mismo del trabajo que se le ha dado, se trata de un tarea de extraordinaria importancia, de lo contrario, no se le habría dado a un hombre tan grande como él. " [1]

Retirado de servicio como un periodista reportero, Creelman escribió editoriales para el Mundo hasta 1906, cuando empezó a trabajar en el servicio civil para el estado de Nueva York. Pero no pudo mantenerse alejado del oficio de escribir, y regresó al New York Journal de Hearst para cubrir sobre la Primera Guerra Mundial. En su camino al frente de guerra para cubrirla, Creelman murió repentinamente en Berlín, de la enfermedad denominada “de Bright”. [1]

James Creelman fallece el 12 de febrero de 1915 en Berlin, Alemania y fue enterrado en Brooklyn, Nueva York.

Nota: 1. a b c d Milton, Joyce, The Yellow Kids.

Fuente: Wikipedia. Milton, Joyce. (1989). The Yellow Kids: Foreign Correspondents in the Heyday of Yellow Journalism. Harper. ISBN 0-06-092015-7. Creative Commons.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia