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FRANCISCO VÁZQUEZ DE CORONADO

FRANCISCO VÁZQUEZ DE CORONADO (1510-1554)

Nació en Salamanca, España, en el año de 1510. Viajó por Nuevo México y otras partes de los actuales Estados Unidos entre 1540 y 1542. Llegó al virreinato de la Nueva España acompañando al primer virrey Don Antonio de Mendoza.

Vázquez de Coronado se distinguió por su habilidad para pacificar a los nativos y así en 1538 fue nombrado gobernador de la Audiencia de la Nueva Galicia en sustitución del primer gobernador de la provincia Nuño de Guzmán. En calidad de gobernador apoyó a Fray Marcos de Niza a explorar el norte de México en misión que le había conferido el virrey Antonio de Mendoza.

En 1528 naufragó en las costas de Florida la expedición encabezada por Pánfilo de Narváez. De ella hubo cuatro sobrevivientes, que atravesaron a pie y durante ocho años el suroeste de los Estados Unidos y norte de México hasta llegar a Culiacán Sinaloa, lugar en donde encontraron una villa española.

De esa expedición, Álvar Núñez Cabeza de Vaca escribió una narración titulada Naufragios. En ella describe sus aventuras y las de sus tres compañeros: Alonso del Castillo, Andrés Dorantes de Carranza y un esclavo llamado Esteban (Estebanico). Este último fue el primer hombre nacido en África que puso pie en lo que hoy son los Estados Unidos de América. Estebanico era moro de la etnia bereber y nació en Azamor (Azzemour), en la costa atlántica del continente africano.

Con esos antecedentes fue enviado el fraile Marcos de Niza en un viaje exploratorio; éste regresó hablando de las riquezas de siete ciudades de oro llamadas Cíbola, de las cuales había oído hablar en su viaje. Esto despertó el interés de Coronado, que decidió partir en busca de esa mítica ciudad.

La expedición se puso en marcha en 1540. Estaba compuesta por 340 españoles y cientos de indios aliados, además de ganado vacuno.

Además de la expedición que partió por tierra desde Compostela, Nayarit, en aquellos días capital de la provincia llamada reino de la Nueva Galicia, se hicieron acompañar por navíos que les seguían por mar al mando de Fernando de Alarcón y otra expedición más pequeña por tierra organizada por García López de Cárdenas.

Partió pues la expedición mayor mandada por Vázquez de Coronado tomando rumbo al norte por la costa occidental de México hasta Culiacán, Sinaloa. Desde allí una fuerza más pequeña, al mando de Tristán de Luna y Arellano, continuó aún más al norte y tomó los pueblos de los Zuñi en julio de 1540, pueblos que les habían dicho ser las siete ciudades doradas de Cíbola.

Los dos grupos de Coronado se volvieron a reunir y pasaron el invierno en Tiguex, cerca de la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, a orillas del Río Grande o Río Bravo para los mexicanos.

La expedición fue atacada varias veces por los nativos, pero las fuerzas de Vázquez de Coronado las repelieron con éxito. En la primavera de 1540 la expedición se internó hasta el cañón de Palo Duro, Texas, en busca de oro, allí dejó Coronado la mayor parte de sus hombres y continuó a caballo con treinta expedicionarios en búsqueda de otro mito, la ciudad de Quivira, supuestamente llena de riquezas. Durante la expedición había encontrado un indio, al que llamó «el turco», que le habló de Quivira, un rico país al noroeste. Decidió ir en busca de Quivira, tomando al "turco" como guía.

Atravesó la pradera y prosiguió su marcha hacia el norte. Sin embargo, Coronado descubrió que el «turco» lo estaba engañando, o al menos eso creyó y lo hizo ejecutar. Otros guías lo condujeron hacia Quivira, y encontró un pequeño pueblo cerca del actual Lindsborg, Kansas. La desilusión se repitió: Los indios Quivira, después conocidos como Wichita, no disponían de ninguna riqueza; su poblado era de cabañas con techo de paja y ni siquiera tenían joyas de oro. Coronado volvió a Tiguex, donde lo esperaba el grueso de sus tropas. Allí pasó otro invierno.

En 1542 regresó a México por la misma ruta que había utilizado. Sólo cien de sus hombres volvieron con él. Aunque la expedición fue un fracaso, continuó como Gobernador de Nueva Galicia hasta 1544.

Francisco Vázquez de Coronado se retiró a la Ciudad de México, donde murió el 22 de septiembre de 1554.

En su viaje, García López de Cárdenas (miembro de su expedición) descubrió el Cañón del Colorado, y reunió valiosa información sobre el suroeste norteamericano. A Francisco Vázquez de Coronado le recuerdan algunas islas, avenidas, escuelas, hoteles, urbanizaciones, centros comerciales y miles de negocios del suroeste de los Estados Unidos y norte de México, llevando su apellido Coronado.

En su ciudad natal, Salamanca, y en un buen número de otras ciudades de España, existen vías públicas que llevan su nombre.

Su sobrino Juan Vázquez de Coronado (1523-1565) llevó a cabo la conquista de Costa Rica y se distinguió por sus procederes humanitarios. Felipe II le concedió en 1565 el título hereditario de Adelantado de Costa Rica, que ostentaron sus descendientes hasta 1823.

Fuente: Wikipedia. García Icazbalceta, Joaquín "Colección de documentos para la historia de México" "Fragmento de la visita hecha a don Antonio de Mendoza; Cargo XLI ítems 199-204 Cargo XLII ítems 205-206 texto en la web Cervantes Virtual. La expedición de Coronado, óleo de Frederic Remington (1861-1909). Creative Commons.

 
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