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JUAN SÁNCHEZ AZCONA

JUAN SÁNCHEZ AZCONA (1876-1938)

Nace en la ciudad de México el 13 de enero de 1876. Desde pequeño, manifestó sus inquietudes por el periodismo, pues a los ocho años de edad fundó su primer periódico: "El Tipo", hecho totalmente a mano.

Muy joven, su padre lo llevó a estudiar al extranjero, y en Alemania se graduó de licenciado en filosofía y letras, al año siguiente pasó en 1892 a Francia donde realizó estudios de ciencias sociales y políticas en Universidad de La Sorbona. En la capital de Francia fue su compañero de estudio y bohemia Francisco I. Madero.

Los dos jóvenes tenían ensueños e inquietudes semejantes. Les preocupaba el porvenir de su patria. En aquellos días estaba como cónsul en México en Paris uno de los luchadores liberales mas famosos de la época: don Ignacio Manuel Altamirano.

Los jóvenes Madero y Sánchez Azcona tuvieron como tutor o guía en sus andanzas por Europa a este ilustre intelectual, que representa tan dignamente a México en el extranjero. Don Ignacio Manuel se interesó por los jóvenes amigos, a quienes estimulo con su ejemplo y su bondad, augurándoles un porvenir brillante:

-Si ustedes siguen con esas preocupaciones patrióticas, serán algo grande en el futuro de México.

La amistad surgida en Europa ente los estudiantes Madero y Sánchez Azcona siguió siendo cada vez mas intima, ya que ambos coincidían en la lucha por un mismo ideal: el antirreeleccionismo.

Convertido en periodista de combate, allá por 1908, Juan Sánchez Azcona fundo un diario de guerra, que pronto se distinguió como una tribuna de la oposición: “México Nuevo”. Con el colaboraron los paladines de la Revolución en potencia. Allí estuvieron los hombres que en el discurso de los años iban a ser generales, funcionarios públicos o legisladores de los futuros tiempos.

Sánchez Azcona fue el mentor y sostén de aquellas voluntades decididas a luchar por la redención del pueblo mexicano. Poco después apareció el libro anunciador del apóstol Madero: “La sucesión presidencial de 1910”, que era el llamado a la lucha, sin temor al tirano Porfirio Díaz. A Madero se le declaro loco, cuando se conocieron sus intenciones de derrotar al dictador.

Madero y Sánchez Azcona estuvieron en la convención del partido Antirreelecionista, celebrada el 15 de abril de 1910. En esa histórica asamblea brotó la candidatura de Madero para la Presidencia de la República.

Irrumpe la Revolución. Triunfa Francisco I. Madero, Hay un gobierno provisional. Se celebran elecciones libres. El apóstol de la democracia es elegido por aplastante mayoría. Toma posesión de la Presidencia. Como secretario particular lleva a su fiel amigo: Juan Sánchez Azcona. Le tocó participar en la redacción del "Plan de San Luis".

Durante el movimiento armado de la Decena Trágica, periodo de poco más de diez días en el que un grupo de sublevados se levantaron en armas contra el gobierno de Francisco I. Madero y que culminó con el asesinato del presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez y la ascensión a la presidencia de Victoriano Huerta, Sánchez Azcona es sacado hábil y cautelosamente del Palacio Nacional, cuando seguía a su jefe hacia el sacrificio.

El salvador del secretario particular era nada menos que Jesús Urueta. Después vinieron las escapadas, el vivir oculto a salta de mata, un intento para salir del país, yendo primero a Tlaxcala; la prisión en Puebla, que lo ponía cerca del sepulcro; la fuga a Veracruz y por fin el viaje por mar hasta la Habana, Cuba.

A mediados de 1913 se presenta a su amigo el señor Venustiano Carranza, en Piedras Negras. Se le destina a Sonora, donde Maytorena lo nombra secretario de Gobierno. A principios de 1914 el Primer Jefe le da una comisión en Europa. Se trata de neutralizar las gestiones que hace Victoriano Huerta para colocar un empréstito en Inglaterra y en Francia. Con la representación de Carranza, el enviado enviado especial Sánchez Azcona consiguió no solamente la nulificación de las gestiones del usurpador, sino también que el empréstito se transfiriera al constitucionalismo.

En agosto de 1914 estuvo como representante de la revolución en España, nación a la que regreso en 1920, con el carácter de embajador. Había sido además, uno de los diputados renovadores de la XXVI legislatura, que en 1914 fue disuelta y encarcelada por Huerta; también secretario de Relaciones Exteriores, por poco tiempo, a la caída de don Venustiano Carranza.

Serio, austero y de una gran personalidad, Sánchez Azcona siguió siempre en línea que se trazara en su juventud: el antirreelecionismo irreductible.

Fue miembro distinguido de la Academia de Artes y Ciencias de San Carlos de Nápoles, Italia, y de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz, España. Entre las distinciones de que fue objeto en el extranjero, recibió del rey Alfonso XIII de España, placa y venera al mérito.

Y este hombre de una vida tan activa y fecunda murió casi olvidado, en la mayor pobreza, como corresponde a quien llevó una existencia honrada, sin otro afán de servir desinteresadamente a la patria.

Don Juan Sánchez Azcona muere en la ciudad de México el 18 de mayo de 1938.

Fuente: Wikipedia. Forjadores de la Revolucion Mexicana Tomo-I-. bicentenario.gob.mx. INEHRM, Imagen tomada del libro: Gustavo Casasola, Historia gráfica de la Revolución mexicana, tomo 1, México, Editorial Trillas, 1973, p. 112. Creaative Commons.

 
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