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EL COLEGIO DE JESUITAS

Los religiosos de la Compañía de Jesús que atendieron y evangelizaron a los indígenas de la actual Chihuahua, trabajaron con donativo de María Apresa de Neyra de la hacienda de Tabalaopa, cuando el Real de San Francisco de Cuéllar fue fundado. Con sus productos pudieron recabar material para construir su propio edificio, cuya piedra angular fue colocada el 2 de febrero de 1718.

El Ayuntamiento cedió un terreno, pero los misioneros encargados de dirigir la obra, Navarrete, Antonio Arias e Ignacio Estrada, aumentaron el solar y permutaron el lugar por otra propiedad de un español llamado José Antonio Miranda, denominado Palacio Federal, hoy Museo Casa Chihuahua. Además, adquirieron de José Antonio del Villar, otro lote que colindaba con el anterior, el cual se encontraba frente a la plaza del colegio y ahí construyeron el Seminario o convento de la orden. El 1719, les fueron donados cinco sitios de ganado mayor en San Diego, una casa situada en Chihuahua y otra en Santa Eulalia.

El Colegio de Nuestra Señora de Loreto quedó inconcluso. Contaba con un templo anexo y una capilla dedicada al fundador de la orden, San Ignacio de Loyola. En el colegio educaban a hijos de españoles e indios por igual, para lo cual siempre fueron apoyados por particulares y autoridades. Así trabajaron hasta junio de 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de la Nueva España. El rector era el padre Salvador Flores de la Torre y de conformidad con el decreto que expidió el rey Carlos III, dejaron el territorio.

El edificio fue ocupado por la Administración de Temporalidades, y terminaron el inventario hasta 1769. Diez años después alojaron a cien soldados, aseguraron a los indios presos por infidencia y a los reos militares. Además, tenían un pesebre para 200 bestias, establecieron el Hospital Militar y una escuela de primeras letras. La iglesia se destinó al ramo castrense. (Existe un plano del terreno de 1811).

El 4 de marzo de 1790 los terrenos fueron entregados al ministro tesorero de la Real Hacienda, con el fin de instalar ahí el Hospital Militar. Ahí fueron alojados los primeros caudillos de la Independencia en 1811, por tratarse de un edificio sólido para el caso extremo de defensa, ya que sus muros y estructura estaban construidos para los posibles ataques de grupos bárbaros. El calabozo en el que fue puesto en prisión Miguel Hidalgo y Costilla se conserva hasta la fecha. Los fusilamientos se efectuaron en el patio del Colegio, parte de lo que hoy ocupa el Palacio de Gobierno.

El 7 de febrero de 1828, el Congreso General destinó al lugar, sede del Estado de Chihuahua, para la enseñanza pública y construir y la otra parte fue proporcionada al Gobierno Federal para el funcionamiento del Hospital Militar. La condición fue cumplida en 1831, se reabrió el Hospital Militar y la otra parte fue cedida al Estado. Gobierno del Estado cambió la cárcel municipal a ese sitio, la cual se encontraba en las Casas Reales. Cuando Gobierno Federal tomó en su poder el terreno que le fue asignado del Colegio de Jesuitas, en 1841 establecieron ahí la Casa de Moneda y la prisión que ahí existía (donde se encontró durante algún tiempo el Padre de la Patria), la cambiaron a la calle Libertad y 13ª (existe un segundo plano de 1860).

En 1844, la capilla castrense fue adaptada para el funcionamiento del primer teatro que tuvo la ciudad. Una vez distribuido el edificio como se dio a conocer, el Gobierno Federal en la ciudad de Chihuahua lo vendió a particulares durante la Intervención Francesa y el Imperio del presidente Juárez. Pasaron sobre las disposiciones del Congreso de la Unión, y lo vendieron junto con los anexos del templo del templo de San Francisco. El dueño era José Cordero.

Durante el gobierno de Ángel Trías, adquirió el terreno para levantar ahí el monumento al Libertador de México, Miguel Hidalgo y Costilla, donde había sido fusilado. Demolieron el edificio, se amplió la calle Libertad que estaba interrumpida por el mismo ex colegio, entre las avenidas Vicente Guerrero y Venustiano Carranza. En el centro se erigió el monumento. La parte norte sufrió las adaptaciones necesarias para que continuara en funcionamiento la Casa de Moneda. Sin embargo, con el fin de respetar la calle Libertad en el tramo recién abierto, la prisión de Hidalgo y el lugar de su ejecución quedaron separados. El proyecto fue modificado por el sucesor de Ángel Trías, el general Luis Terrazas.

El lote que ocupaba la Casa de Moneda fue vendido al Banco Mexicano, que era concesionario de la primera. No levantaron el monumento en el lugar preciso en donde fue sacrificado, decidieron levantar ahí el Palacio de los Supremos Poderes del Estado y el monumento lo llevaron a la antigua plaza del Colegio.

Fuente: Wikipedia. Gobierno del Estado de Chihuahua. Creative Commons.

 
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