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LA REVOLUCIÓN EN QUERÉTARO

El comienzo del siglo XX representó un nuevo parteaguas en la sinuosa Historia de México. El régimen autoritario y centralizado de Porfirio Díaz daba señales de una profunda crisis política y social, después de casi tres décadas de existencia. El contraste entre el «orden y progreso» proclamado por Díaz y las profundas injusticias sociales y la pobreza se hacían cada vez más palpables, por lo que cercanas las elecciones de 1910, la posibilidad de un cambio permeaba en un grupo considerable de jóvenes políticos.

Francisco I. Madero, miembro de la elite terrateniente del norte del país, conformó el Partido Antirreleccionista, y bajo el lema de «sufragio efectivo, no reelección» comenzó una intensa gira por diversos estados buscando partidarios afines para contender por la presidencia de la República. En diciembre de 1909 Madero visitó Querétaro para tal fin, realizando un mitin en la Alameda Hidalgo, pero sólo algunas decenas de personas asistieron, mientras que la mayor parte de la población se mantuvo indiferente, lo cual no ocurrió en otras partes del país como Guadalajara, Colima, Mazatlán y Parral, donde hubo una amplia respuesta.

La fuerza política obtenida por Madero en su recorrido provocó que Porfirio Díaz lo mandara apresar para mantenerlo al margen de la contienda electoral, en la cual este último resulto nuevamente ganador, lo que provocó el descontento y el cierre de la opción de la transición presidencial por la vía del voto. Ante esta situación, Madero optó por la vía armada y convocó a su realización el 20 de Noviembre de 1910. El norte del país se unió a la lucha rápidamente, mientras que la mayoría de los queretanos reaccionaron con rechazo o indiferencia, a excepción de un levantamiento en la Sierra Gorda, por parte del club maderista «Aquiles Serdán», el cual por medio de las armas destituyó al prefecto de Jalpán y liberaron a los prisioneros de la cárcel municipal.

El levantamiento encabezado por Madero duró poco tiempo. En Mayo de 1911 Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco León de la Barra, queretano, asumió la presidencia interina y convocó a elecciones para que los mexicanos designaran a su nuevo presidente. Madero obtuvo un triunfo arrasador y se convirtió en el primer presidente electo democráticamente en México. A la caída de Díaz, la indiferencia que había tenido la población queretana hacia Madero durante su campaña, se transformó en muestras de júbilo hacía su persona. Al igual que en el plano nacional, se realizaron elecciones en el estado, donde resultó gobernador Carlos M. Loyola, miembro de la élite porfiriana y del Partido Católico Nacional.

El gobierno de Madero no pudo resolver los problemas de fondo del país. Imperaba el malestar de la población y los intereses de los porfiristas no habían sido afectados. Ante esto, los levantamientos armados, como el de Zapata y Orozco, no se hicieron esperar y México entró a un periodo de inestabilidad y conflictos. Con la participación de la élite porfirista, se organizó un golpe de estado contra Madero, quien fue asesinado. En 1913, Victoriano Huerta asumió el poder y estableció una dictadura. En Querétaro, el gobernador Loyola fue destituido, llegando a la gobernatura el general Joaquín F. Chicarro, quien impuso un régimen militar asfixiante e impuestos excesivos para financiar el sostenimiento de la dictadura huertista.

La dictadura de Victoriano Huerta fue combatida por las fuerzas de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Francisco Villa y Emiliano Zapata, quienes lograron derrotarla en 1914. El gobernador de Querétaro Joaquín F. Chicarro, renunció a su cargo y en su lugar los carrancistas colocaron a Federico Montes, quien emprendió una drástica política anticlerical, ya que responsabilizaban a la Iglesia como cómplice del golpe de estado contra Madero. Los carrancistas quemaron confesionarios, algunos sacerdotes fueron expulsados y las escuelas católicas fueron cerradas; así mismo, el reparto de tierras y el aumento de salarios a trabajadores agrarios nunca llegaron, a pesar de las promesas y decretos emitidos. 

Derrocado Huerta y estando el poder en manos de los grupos revolucionarios, comenzaron a presentarse diferencias entre ellos por la manera de conducir al país. Un último intento por evitar la desunión fue la Convención Revolucionaria en Aguascalientes en octubre de 1914, pero de ella resultó la escisión entre Zapata y Villa con Carranza y Obregón. Con esto, los mexicanos se vieron envueltos en una profunda polarización política. Debido al anticlericalismo carrancista, una buena parte de los queretanos optó por Villa, quien al pasar por Querétaro nombró como gobernadores a Teodoro Elizondo, primero, y Gustavo M. Bravo, después. Comenzaba de esta manera la etapa mas violenta de la revolución.

La lucha entre las facciones revolucionarias provocó miles de muertes en todo el territorio mexicano. Carranza y Obregón, con ayuda de los «batallones rojos» de la Casa del Obrero Mundial, se impusieron sobre Zapata y Villa, derrotándolos militarmente de manera contundente, aunque sus proyectos y demandas continuaron presentes. En 1915, los constitucionalistas, al mando de Obregón tomaron Querétaro sin oposición de los villistas. El carrancista Federico Montes regresó al poder, comenzado una etapa de reconstrucción de los estragos de la guerra civil, que para 1916 ya se había decidido a favor de los constitucionalistas.

Una vez concluida la etapa más cruenta de la guerra, Carranza y Obregón procedieron a llevar las riendas de la conducción política y social del país. El primero consideró que la vía más favorable era a través de la construcción de un nuevo cuerpo de leyes políticas y sociales, por lo que convocó a un Congreso Constituyente, cuya sede sería la ciudad de Querétaro, ello por cuestiones geopolíticas y por considerarse heredera de la tradición liberal juarista. La ciudad se convirtió en capital del país en febrero de 1916 y el gobernador Federico Montes apresuró su “modernización” por encima de todo.

El Congreso Constituyente se celebró sin contratiempos a finales de 1916 e inicios de 1917. En él participaron diputados de todas partes del país pero fueron excluidos villistas y zapatistas que eran considerados como «reaccionarios». Por parte de Querétaro los representantes fueron: Juan N. Frías, José María Truchuelo y Ernesto Perrusquía, pero poco participaron. El resultado final de los trabajos fue la Constitución de 1917, la cual retomó algunas de las propuestas de los otros grupos revolucionarios, pero sin transformar su propio proyecto de nación, fundamentado en el capitalismo.

La Constitución de 1917  fue la primera a nivel mundial en incluir los derechos sociales. La reglamentación obrero-patronal de su artículo 123, lo referente al reparto de tierras de su artículo 27, y su artículo 3, mediante el cual la educación se caracterizó como laica, gratuita y obligatoria, son una muestra de su carácter vanguardista en su propósito de mejorar la situación de los sectores populares, en los inicios del siglo XX.

Investigación y redacción: Dra. Lourdes Somohano Martínez, catedrática e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Entre sus ponencias, libros e investigaciones publicadas, destacan La versión histórica de la conquista y la organización política del pueblo de indios de Querétaro, Las guantadas y el orden moral en la Nueva España. Primera parte del siglo XVIII y Las brujas en el imaginario colectivo novohispano.

Fuente: Wikipedia. La Revolución en Querétaro. Fotógrafo: José Mendoza: Historia Gráfica del Congreso Constituyente de 1916-1917, Quéretaro de Arteaga, 1917. Creative Commons.

 
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