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LA REVOLUCIÓN Y FRANCISCO I. MADERO

LA REVOLUCIÓN Y FRANCISCO I. MADERO FUE ESCRITA POR EL LICENCIADO ROQUE ESTRADA EN LA CIUDAD DE GUADALAJARA, ENTRE OCTUBRE DE 1911 Y MARZO DE 1912

La obra es de carácter testimonial, ya que Estrada participó en la campaña política de Francisco I. Madero, enarbolando la bandera del antirreeleccionismo.

El autor afirma que su obra pretende ser un “estudio sereno y meditado sobre las causas que incubaron la Revolución y las determinantes de su periodo insurreccional, en sus más culminantes y decisivos factores, hombres y circunstancias”; con el propósito de “cooperar en la medida de mis fuerzas en la obra urgentísima de regeneración nacional”.

Estrada identificó en su obra cuatro momentos clave en el proceso revolucionario: el primero es en el que se producen necesidades individuales y sociales, no satisfechas ni por la sociedad ni por el gobierno; el segundo es la concentración de estas necesidades en un solo movimiento; en el tercero, la fuerza social recurre al uso de las armas para llevar a cabo una transformación y, finalmente, en el cuarto se produce la reconstrucción.

La Revolución y Francisco I. Madero se divide en tres partes de acuerdo con los hechos más relevantes de esta etapa de la historia de México. En la primera, titulada “Esquema político–social”, el autor explica los orígenes de la Dictadura; critica las concesiones y privilegios otorgados por Díaz al capital extranjero, la represión política ejercida por su gobierno, la explotación de la clase obrera y el deterioro de la instrucción pública. Ante este panorama, Estrada cuestiona “…si tan extremoso era el medio político social ¿qué se necesitaba para remediarlo?...”. El mismo autor ofrece la respuesta: “Un hombre, un jefe que tuviera la decisión indispensable para servir de bandera y unificar así todas las tendencias, todas las energías, para transformar el estado estático de la sociedad en estado dinámico…”

“La Entrevista Díaz-Creelman y el Partido Democrático” conforman el segundo apartado. La entrevista, en opinión de Estrada, “tuvo una influencia decisiva en el despertar nacional…”, puesto que: “Los síntomas de un ya muy próximo despertar político eran demasiado inequívocos y elocuentes…”. A partir de ese momento, proliferaron las agrupaciones políticas antirreeleccionistas, de entre las que surgió la figura de Francisco I. Madero.

Roque Estrada refiere que el primer contacto con Madero, fue a través de su libro La Sucesión Presidencial en 1910, obra a la que considera como un trabajo carente de profundidad, criterio y observación a la vez que afirmó que “no es un libro de ciencia política; fue un libro de oportunidad política”. Criticó duramente la ligereza con la que Madero aludía al establecimiento de la democracia por la vía política. Roque Estrada simpatizaba con soluciones más radicales:

“…creí, como sigo creyendo, que solamente por medio de las armas podría quebrantarse el sistema gubernativo que nos regía”.

El texto continúa describiendo el clima político que privaba en el año de 1909, así como la participación del propio autor en la causa antirreeleccionista y su posterior adhesión a la campaña política de Madero, a quien, a pesar de las críticas hechas con anterioridad, Estrada le reconocía valor y carisma. De esta manera, Roque Estrada inició al lado de Madero una intensa campaña política a lo largo de casi todo el territorio nacional:

“Nuestra primera gira debía iniciarse con un mitin en la capital de la República…Éramos los sembradores, nuestra misión no podía ser más trascendente ni más oportuna…”

Comenta que las acciones emprendidas por ambos inquietaron al régimen porfiriano, por lo que mientras se encontraban en una gira en la ciudad de Monterrey, en junio de 1909 fueron aprehendidos. Este acontecimiento se convirtió el tema de inicio de la tercera y última etapa de la obra. En ésta, expone el Plan de San Luis Potosí, y hace un recuento de la etapa revolucionaria encabezada por Madero, desde sus comienzos y hasta la renuncia de Porfirio Díaz, a través de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez. Estrada concluye su obra afirmando: “Podrá decirse que la insurrección no tiene el privilegio de conquistar enormes beneficios, pero si tiene, cuando menos, el de evitar enormes perjuicios. Se le podrá negar a un individuo el derecho a gozar, pero nunca se le podrá negar el de evitarse males. Es el caso de legítima defensa”.

Roque Estrada nació en Moyahua, Zacatecas, el 16 de agosto de 1883. A los 21 años ingresó a la Escuela de Jurisprudencia en Guadalajara. La combatividad de sus discursos y su abierta simpatía por el magonismo le costaron la expulsión de aquel Estado. Se dirigió a la ciudad de México, en la que promovió la formación de clubes liberales y fue uno de los fundadores del Centro Antirreeleccionista de México.

Después del asesinato de Madero, Roque Estrada abrazó la causa constitucionalista y posteriormente ocupó el cargo de Secretario de Justicia en 1915.

También fungió como Diputado en la XXXVI Legislatura, Magistrado y Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Recibió la medalla Belisario Domínguez del Senado de la República en 1958.

Murió en la ciudad de México el 27 de noviembre de 1966.

Fuente: Wikipedia. Senado de la Republica, LXI Legislatura. Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana del Senado de la República. INEHRM: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México . Imagen tomada de: G. Casasola, Historia gráfica de la revolución mexicana, 1900-1970, México, Trillas, 1973, t. 1, p. 288.Creative Commons.

 
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