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BENITO JUÁREZ: DE CAMPESINO A PRESIDENTE

 

Benito Pablo Juárez García, mejor conocido como Benito Juárez, es quizá el presidente mejor recordado de la Historia de México; aunque también, es el mejor ejemplo de como la Historia es trastornada para hacer la "Historia de bronce". Cosa que lleva a tener una idea falseada de la Historia de alguien o de algún pueblo, porque se ve a esa persona como una héroe de película o protagonista de alguna telenovela, y a sus enemigos como los malvados o los villanos, cuando la realidad no es esa.

Ciertamente Benito Juárez ha sido un ejemplo de superación, en una época en que los indígenas como él no aspiraban mas que a empujar el arado, él llegó a ser presidente de México, y uno de los mejor recordados. Nació el 21 de marzo de 1806, en San Pablo Guelatao (hoy Guelatao de Juárez), en la entonces intendencia novohispana de Antequera de Oaxaca. Según el mismo Juárez lo cuenta "Tuve la desgracia de no haber conocido a mis padres, indios de la raza primitiva del país, porque apenas yo tenía 3 años cuando murieron habiendo quedado con mis hermanas al cuidado de nuestros abuelos paternos, indios también de la nación zapoteca. A los pocos años murieron y yo quedé bajo la tutela de mi tío Bernardino Juárez."[1]

En su infancia hasta los doce años, se dedicó a las labores del campo y en ocasiones su tío le enseñaba castellano, y haciéndole ver lo útil que era conocerlo. Como en esos tiempos, cuando Benito contaba con 12 años (1818), la única opción de carrera destacable para los indígenas era la eclesiástica, don Bernardino deseaba que Benito estudiara para ordenarse sacerdote, pero por alguna u otra razón, esas pretensiones se veían frustradas. Pero Juárez, al ver que nada conseguía con quedarse en su tierra, una tierra poco poblada, todos hablaban solo zapoteco y no había una sola escuela, decidió ir a la ciudad de Oaxaca. Sin embargo, él mismo señala que fueron sus sentimientos hacía su familia y su tierra, así como el temor a una "sociedad nueva y desconocida"[1] la que de algún modo le hacían dudar en irse a la ciudad. Hasta que finalmente el 17 de diciembre de 1818, su valor pudo más y se fugó de su casa y a pié se dirigió a Oaxaca, llegando a alojarse a la casa de don Antonio Maza donde una de sus hermanas trabajaba como cocinera.

Al principio acompañó a su hermana en las labores de la casa de los Maza, pero después fue acogido por don Antonio Salanueva, un franciscano devoto, de quien se hizo muy amigo y lo mandó a la escuela para formalizar su educación, corría el año de 1819. Ya que la educación de don Benito Juárez se dio en una época en que México pasaba de ser parte del Imperio español a nación independiente, la educación aún era supervisada por la Iglesia, por lo que entre otras cosas, su educación fue en gran parte religiosa: Derecho canónico, latín, filosofía, teología. Pero como los estudios eclesiásticos le aburrían, se decidió a estudiar derecho, pese a la oposición de don Antonio, recibiéndose como licenciado en 1834 y por algún tiempo, ayudando jurídicamente a otros indígenas.[1]

Cabe señalar que en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde estudió la jurisprudencia, varios de sus profesores eran masones, aunque es de destacar que Benito Juárez sobresalió en el uso del latín; también aprendió francés e inglés, conociendo en total cinco idiomas: zapoteco, español, latín, francés e inglés.

Su carrera política empezó siendo elegido regidor del Ayuntamiento de Oaxaca en 1832, de ahí Ministro Suplente de la Corte de Justicia de Oaxaca, en ese mismo año; diputado del Congreso estatal en 1833, así como otros nombramientos en su entidad entre 1834 y 1858.

El 31 de octubre de 1843, don Benito Juárez contrae nupcias con Margarita Maza, en ese momento él tiene 37 años y ella 17. Durante la década de los 1840, apoyó al gobierno de Antonio López de Santa Anna en sus reelecciones con el partido liberal, aunque también a las incipientes (y fallidas) reformas liberales de Valentín Gómez Farías. En esa década también ejerció como diputado federal, y tras la derrota en la guerra con EUA en 1847, fue designado gobernador interino de Oaxaca, gobierno en el que impulsó la fundación de Escuelas normales, obras públicas y la construcción del puerto de Huatulco.

En 1847, Santa Anna huyó de la Ciudad de México e intentó refurgiarse en Oaxaca, pero Juárez se lo impidió. A su regreso al poder, Santa Anna persiguió a Juárez en venganza por aquella negativa, por lo que se trasladó a Nueva Orleans, EUA, donde conspiró con otros políticos mexicanos como Melchor Ocampo, para quitarle el poder a Santa Anna. Con el Plan de Ayutla (1854), Juárez decidió regresar a México, vía Nueva Orleans-Panamá-Acapulco, y tras el triunfo de esta revolución fue designado por Juan Álvarez, como Ministro de Justicia en 1855.

Durante la presidencia de Ignacio Comonfort, en 1857 se promulgó una nueva Constitución política. Pero no todos estaban de acuerdo con las leyes liberales de dicha constitución, pues los conservadores consideraban que dichas leyes eran arbitrarias. Así que tras la renuncia en 1858, de la presidencia de Comonfort, el presidente de la Suprema Corte asumiría el cargo de presidente provisional, es decir Benito Juárez. Pero como el nuevo presidente sería liberal, los conservadores designaron presidente de México a Félix María Zuloaga, iniciando la Guerra de Tres Años o de Reforma. Fue este su primer gobierno itinerante, aunque fuera del país, hasta que en 1858 arribó a Veracruz, y al año siguiente decretaba la "Ley de Nacionalización de Bienes eclesiásticos".

Durante la gestión juarista, se aplicaron las Leyes de Reforma, que además de la ya conocida y sobremencionada separación Estado-Iglesia, permitió entre otras cosas, la libertad de culto, el acceso a la educación laica o la desamortización de los bienes eclesiásticos y los comunales. Esto último trajo como consecuencia el empobrecimiento de la población indígena, dado que la propiedad individual no solo contrariaba la cultura y cosmogonía de los pueblos indígenas, sino que daba origen a rebeliones indígenas contra el gobierno, que las reprimió violentamente, llevando a la muerte y/o a la miseria a muchos indígenas por los abusos cometidos en la promoción de la propiedad privada.

Con todo y la victoria liberal sobre los conservadores, la economía mexicana aun estaba débil y las deudas que mantenía con Gran Bretaña, Francia y España, obligaron al presidente Juárez a suspender los pagos mientras se restablecía la economía. Fue el primer presidente en hacer una declaración de esta clase, y por lo cual las potencias imperialistas alistaron su flota de guerra para presionar a México a pagar. Sin embargo, la Francia de Napoleón III tenía otros planes, por lo que no retiró su ejército de México; y que con el apoyo de los conservadores finalmente se dio la Segunda intervención francesa en México, e imponiendo un Segundo Imperio a cargo de Maxiliano de Habsburgo como Emperador de México. En la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano (1862 - 1867), Benito Juárez se dedicó a defender la soberanía nacional, así como mantener la República, siendo nuevamente itinerante su gobierno, mientras luchaba contra los franceses y los que apoyaban el Imperio. Viajó a varias ciudades del país, e incluso buscó apoyo de Estados Unidos, pero la entonces Guerra de Secesión mantenía atada la política norteamericana.

Como los Imperios francés y austriaco sostenían militarmente al Imperio de Maximiliano, ante sus respectivas luchas contra Prusia; Francia y Austria tuvieron que retirar su ayuda al Imperio mexicano, lo que facilitó la victoria militar republicana, así como otros factores. Finalmente con la victoria republicana en el Sitio de Querétaro, la primavera de 1867, se restauró la República. Maximiliano, así como sus generales mexicanos (Miguel Miramón y Tomás Mejía), fueron fusilados en el Cerro de las Campanas, por órdenes de Juárez y ante la comunidad internacional estupefacta por dicha sentencia.

Con la República restaurada, habrían elecciones en 1871, y la Constitución de 1857 permitía la reelección, pero a pesar de las vicisitudes superadas durante el gobierno interino de Juárez, él oaxaqueño se postuló para presidente, saliendo como ganador de dichos comicios. Sin embargo, muchos atribuyen su victoria a un fraude electoral manipulado por Juárez, con tal de regresar al poder, lo que ocasionó la rebelión de Porfirio Díaz, así como otros militares que pelearon contra los franceses. Lo cual reflejaba la inestabilidad política de la República restaurada, pero en especial del gobierno juarista, dado que dichas rebeliones fueron reprimidas severamente.

Pero aun con su victoria militar y con su consolidación nuevamente como presidente tras sofocar las rebeliones opositoras, poco le duró el gusto, Benito Juárez muere el 18 de julio de 1872 por una angina de pecho. La noticia de su muerte conmovió al pueblo mexicano, quien se dolió en su honor, y por defender la soberanía nacional, tras 14 años al frente del Poder ejecutivo.

El llamado Benemérito de las Américas es recordado, no solo como unos de los más destacados presidentes mexicanos, sino como implacable defensor de la soberanía nacional, a pesar de las adversidades. Por estas cosas Benito Pablo Juárez García ha sido practicamente canonizado como héroe nacional, algo incorrecto si se quiere realmente conocer y reconocer la Historia patria. Lo ideal, creo yo, es reconocer los méritos que Juárez hizo en vida y el legado positivo que dejó para México, sin negar sus debilidades como ser humano.

Referencia [1] Juárez, Benito. Apuntes para mis hijos. México, ¿1857?

Fuente Wikipedia. Publicado por Miguelo 87, Lea Historia. Biografías, Escuelas, México, México siglo XIX, Política. Biografía de Benito Juárez. Enrique Krauze - Profesión Juarista. www.jornada.unam.mx/2006/03/21/juarez.php. Creative Commons.

 
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