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PARTE DEL GENERAL MIGUEL NEGRETE FECHADO EL 6 DE MAYO DE 1862

 

Ciudadano general en jefe del cuerpo de ejército de Oriente, 2ª (segunda) división.

Con arreglo a la orden que se sirvió darme el ciudadano general en jefe, al amanecer del día 4, ocupé los cerros de Guadalupe y Loreto dejando en éste a los batallones Fijo y Tiradores de Morelia, de la 1ª (primera) brigada y 6ª (sexta) de línea y 6° (sexta) de Puebla de la 2ª (segunda), con una batería de artillería de batalla y montaña, y en el de Guadalupe el batallón cazadores de Morelia de la 1ª (primera) brigada y el mixto de Querétaro y el 2° (segundo) de Puebla de la 2ª (segunda) y una batería de artillería de batalla y montaña.

Inmediatamente, dispuse que, sin pérdida de tiempo, toda la fuerza se ocupase en fortificar dichas posiciones, teniendo la satisfacción de que al amanecer quedase en disposición de resistir el ataque, que preví debía dirigir al día siguiente el invasor.

Como a las diez de la mañana de ayer llegó éste y formó su campamento en la hacienda de los Álamos, a donde descansó una hora.

Al momento mandé disparar el cañonazo que me previno el general en jefe, sirviera de señal de su aproximación y me puse en actitud de resistirlo.

Poco después de las 11 puso en movimiento el enemigo más de 4,000 hombres, formados en fuertes columnas con numerosas alas de tiradores y dos baterías de artillería, dirigiéndose a atacar decididamente a Guadalupe.

En cuanto comprendí el movimiento que proyectaban, dispuse que al llegar al tiro de cañón, se les rompiera el fuego de artillería y ordené al ciudadano general José Rojo que con los batallones fijo y tiradores de Morelia y 6° (sexto) nacional de Puebla, formara una columna de reserva, situándose entre los dos cerros y mandara desplegar en tiradores, al frente, al 6° (sexto) batallón de Puebla con orden de replegarse haciendo fuego en retirada según las columnas enemigas fueran avanzando.

En los momentos de romperse el fuego, se presentó a la izquierda de la posición de Guadalupe el ciudadano general Felipe Berriozábal que, con la brigada, avanzó al paso veloz, mandado por el ciudadano general en jefe a reforzar este punto y, de acuerdo con él, formé con su brigada y mi reserva una línea de batalla que se extendía desde Guadalupe hasta Loreto.

Los soldados franceses, con un arrojo que no desmentía la fama de valientes que tan justamente han adquirido, seguían avanzando al paso de carga protegidos por la artillería, convenientemente situada, que arrojaba multitud de proyectiles sobre el cerro, y por el 2º (segundo) regimiento de zuavos que marchaba desplegado en tiradores, haciendo fuego sobre nuestros soldados.

El 6º (sexto) batallón de Puebla se replegó a nuestra línea según se le tenía prevenido, en muy buen orden y haciendo un fuego bastante activo.

Entonces, el enemigo, creyendo descubierta la línea, carga denodadamente, con una fuerte columna formada de los regimientos 1º (primero) y 2º (segundo) de la infantería de Marina, y es recibido por las fuerzas de la artillería de Loreto y Guadalupe y por el activismo de nuestro batallón que, no contento con hacerlo a pie firme, se lanza súbitamente sobre el enemigo que amedrentado de tal audacia retrocede en completo desorden hasta sus posiciones donde de nuevo se organiza y cubierto por los zuavos de tanto renombre que avanzaban en tiradores, carga por segunda vez tratando de romper nuestra línea y por segunda vez es rechazado por nuestra batalla con el mismo ardor y entusiasmo, dejando en su fuga regado el campo con más de 300 entre muertos, heridos y prisioneros de los valientes vencedores de la Crimea y de la Italia.

En los momentos precisos de esta segunda carga, el general Rojo, que se hallaba a la izquierda de la línea, juzgó a propósito dar aviso al ciudadano general Antonio Álvarez, que con dos cuerpos de caballería, estaba situado abajo de la loma del Cerro de Loreto, de que era el momento de presentarla por el flanco derecho del enemigo para aprovechar una oportunidad que nos diese por resultado una completa victoria; así lo verificó y, en los momentos en que desfilaba, se presentó el batallón Reforma conducido por su teniente coronel el ciudadano Modesto Arriola, que se sirvió mandar de refuerzo el ciudadano general en jefe y también recibió orden y la ejecutó con entusiasmo y decisión para marchar en columna protegiendo la carga de la caballería.

Por último, como a las cuatro de la tarde, fueron completamente rechazados de la línea de batalla; entonces dirigieron los invasores otra columna formada del acreditado regimiento cazadores de Vincennes, cubiertos por una ala de tiradores del famoso regimiento de zuavos que atacó con intrepidez la fortificación de Guadalupe llegando hasta el foso, logrando algunos cazadores apoderarse de la trinchera en la que quedaron muertos y, rechazada la columna a la que nuestros soldados salieron a batir fuera del parapeto.

El enemigo dejó más de 30 muertos y algunos heridos, encontrándose entre los primeros a un jefe de alta graduación condecorado por Napoleón el Grande con la Cruz de la legión de Honor.

Por el estado que acompaño a usted se impondrá de las pocas pero sensibles pérdidas que sufrió esta división y oportunamente remitiré la relación del armamento quitado al enemigo.

Al tener el honor de dar a usted el parte detallado de las operaciones practicadas en la línea que me confió el ciudadano general en jefe del cuerpo de ejército de Oriente, me es muy satisfactorio manifestarle que nada me ha dejado que desear el digno y honroso comportamiento de los ciudadanos generales, jefes, oficiales y tropa de las brigadas de Michoacán, Puebla y Querétaro que forman la división de mi mando, así como los de la brigada que manda el ciudadano general Berriozábal porque al frente de un enemigo tan respetable por sus gloriosos antecedentes de guerrero, supieron nuestros humildes soldados demostrarle que nada vale el valor cuando la justicia falta y han hecho comprender a los vencidos que no se ofende impunemente a la patria por desgraciada y débil que se le suponga, aunque le ha quedado el sentimiento de ver perecer a soldados tan valientes, dignos de morir por una causa más noble para ellos y más honrosa para el ilustrado e inteligente pueblo a que pertenece.

Dios, Libertad y Reforma.

Línea de Loreto a Guadalupe, mayo 6 de 1862.

Miguel Negrete

Fuente: Wikipedia. Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006. Creative Commons.

 
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