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EL ESCUDO DE LA NUEVA VIZCAYA

 

El escudo de armas que porta tanto la provincia de la Nueva Vizcaya como la ciudad de Durango son réplica del Señorío de Vizcaya:

El árbol de Guernica atravesado en su tronco por dos lobos con sus presas en campo de azur, y por timbre lleva una corona real, adornándolo dos palmas entrelazadas en la punta.

Este escudo le fue conferido a la ciudad de Durango el 1 de abril de 1631 por orden real una vez pasado al rango de ciudad con el derecho de usar en los escudos, sellos, estandartes y documentos oficiales.

A fines del periodo colonial se acuñaron algunas monedas con este escudo. Esta disposición se aplicó después como símbolo del Estado de Durango y en toda la documentación oficial aparece desde entonces.

Algunas conclusiones:

La contribución de Don Rodrigo del Río de Lossa a la conquista y colonización de la Nueva Vizcaya es parte de un largo proceso que inicia formalmente Francisco de Ibarra, empieza a consolidar el propio don Rodrigo, fortalece y acrecentan Joan de Oñate y Francisco de Urdiñola.

A diferencia de otras regiones de América (como Argentina, Venezuela o Perú), los vascos que empezaron la conquista de la Nueva Vizcaya fueron pocos, pero su legado no deja de ser importante desde el punto de vista territorial, la conquista espiritual llevada principalmente por los franciscanos y jesuitas que hicieron menos cruenta el trauma de la conquista, al impulsar la agricultura, minería y ganadería. Don Rodrigo va a personificar el conquistador de la Nueva Vizcaya: minero y hacendado. Queda por confirmarse si se otorgaron encomiendas tanto para él como para los otros conquistadores. En todo caso, el primer gobernador, don Francisco de Ibarra fue reacio al repartimiento de indios. Sólo se registran los repartimientos que hizo en la provincia de Chiamentla, al parecer muy a su pesar. En otras regiones los hacendados y mineros recurrieron a las razzias de indígenas. Fue, de alguna forma, un subterfugio equiparable a la encomienda. Pero inevitablemente esto ocasionó tremendas revueltas como la ocurrida en 1616 en que fue asolada la mitad del actual Estado de Durango, se destruyeron la mayor parte de las misiones jesuitas y buena parte de los reales fueron abandonados.

El resultado fue que durante un siglo la capital de la Nueva Vizcaya se trasladó al Real del Parral, una población más al norte y actualmente ubicada en el Estado de Chihuahua.

Si se ve en un periodo de larga duración la región de Indé en la que estuvo asentado nuestro personaje por unos quince años, comenzaron las mercedes de las haciendas. Cuatro siglos después, es decir, antes de la Revolución de 1910, trece haciendas ocupaban el 83.5 por ciento del otrora partido de Indé. Don Rodrigo no emuló en este sentido al primer gobernador, antes bien, creó una tendencia perniciosa que con el tiempo provocaría una gran revolución social.

Por último, la conquista de esta región, como probablemente de toda la América hispana se hizo invocando al Rey de España, no obstante que en esta empresa participaron con sus características particulares los extremeños, los castellanos, los andaluces, los vizcaínos o los canarios. Todos participaban en una iniciativa común.

Esta percepción unitaria es muy clara en el siglo XVI, precisamente cuando España se consolidaba como un solo Estado. Este fue probablemente un ingrediente más en la construcción de la España continental.

“En el Nuevo Reino de Galicia ha cuasi cinco años que sirve de general en la guerra, pacificación y reducción de los indios Rodrigo del Río de Loza persona que en compañía de Francisco de Ibarra sirvió con grande aprobación y opinión en los descubrimientos y población del Nuevo Reino de Vizcaya y así lo ha continuado en este cargo, con gran satisfacción de los virreyes y de toda aquella provincia y habrá seis meses que los indios chichimecos del Pico de Teira y Mazapil, que son muchos y belicosos en aquel reino, estando antes quietos so color de paz y amistad, se levantaron y rebelaron comenzando a hacer muertes y daños en la comarca de las minas de Zacatecas, Mazapil y otras partes y quietarlos fuera notable daño y ruina la que hicieran, que no es este el servicio de menos consideración de los que ha hecho en veinte y seis

años que ha que sirve a vuestra majestad en estas partes y es de tanta el exonerarse de la guerra por la grande opinión que tiene entre españoles y indios, que estoy con pena de haber recibido una carta suya que va con ésta con otras de los oficiales reales y del guardián de Zacatecas, receloso de que persevere en lo que significa porque otras veces que se ha querido excusar, viendo los que han gobernado de cuánta importancia era su persona y que es tan cristiano como buen capitán y soldado lo entretuvieron con speranzas y promesas acerca de vuestra majestad y como no ha visto el cumplimiento de alguna de ellas y se halla cansado y gastado por no haber jamás querido socorro ni ayuda de costa temo no nos deje en tiempo de tanta necesidad, aunque continúo con más fuerza el oficio de los virreyes, en que no debe ser frustrado semejante subiecto, pues haciéndole a él merced se animarán otros viendo que se remuneran los servicios: su pretensión ha sido un hábito de las órdenes militares, y por su nobleza, limpieza y estimación

lo merece aunque está casado con una honrada mujer cristiana vieja, y cuando en esto no obiese lugar sería vuestra majestad servido con valor y cristiandad, dándosele la gobernación de la Nueva Vizcaya con título de general della y de la Nueva Galicia con que a menos costa se haría la guerra a aquellos bárbaros y las cosas de justicia y hacienda andarían más en su lugar por ser hombre de gobierno y buen conciencia y aun para la jornada del Nuevo México sería de mucho efecto para dar desde allí color e industria al que la hiciere por estar en los confines de aquellas provincias.

Fuente: Wikipedia. “Carta al Rey del Arzobispo de México”, en Epistolario de la Nueva España 1505-1818. 1576-1596. Tomo XII. Recopilada por Francisco del Paso y Troncoso. México, Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e Hijos, 1940.; Rodrigo del Río de Lossa, conquistador y colonizador de la Nueva Vizcaya.; Erasmo Sáenz Carrete1 -Erasmo Sáenz Carrete Nº Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid: M-008929/2004 de fecha 16/12/2004. Creative Commons.

 
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