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LA MATANZA DE LOS CHINOS OCURRIDA EN TORREÓN EL 15 DE MAYO DE 1911

El 16 de septiembre de 1910, durante la celebración del centenario de la Independencia, en la ciudad de Torreón hubo gente que apedreó la fachada de algunas tiendas chinas hasta romper los vidrios de las ventanas y aparadores. El 5 de mayo de 1911, en plena revolución maderista, las ciudades de Gómez Palacio y Lerdo, asentadas en el estado de Durango, aunque tan cerca de Torreón que se podía ir de las unas a la otra en una jornada a pie, estaban ya en poder de los alzados.

 Entre los jefes rebeldes, que decían reconocer a Emilio Madero como autoridad militar superior, se veía gente que perece haber pertenecido a la clase media comerciante como el coronel Orestes Pereyra, y también personas de origen campesino, pobres y analfabetas, como Benjamín Argumedo. Es probable que esas huestes hayan tenido muy poco tiempo y oportunidad de integrarse disciplinadamente, dado que la toma de Ciudad Lerdo y la de Gómez Palacio no resultaron de campaña militar, sino del hecho de que la guarnición federal dé la comarca se hubiera replegado en Torreón para resistir y para defender el lugar donde se concentraba la riqueza de la región.

 Ese 5 de mayo, los maderistas que ocupaban Gómez Palacio festejaron la Batalla de Puebla con un desfile y una serie de discursos públicos en los que desafiaban al gobierno porfiriano y censuraban  algunos aspectos de su política. Entre los oradores estaba el albañil Jesús Flores, quien peroró contra el grave perjuicio que, a su parecer -que muchos mexicanos compartían ya-, había reportado al país la inmigración china: Flores acusó a los chinos de privar de empleo a los hijos del país, incluso a las mujeres, y como una de las metas de la revolución propuso que se prohibiera del todo este tipo de inmigración. Sin embargo, y a pesar de que después del 15 de mayo circulara una versión en contra, Jesús Flores no llamó a la gente a matar a los chinos.

El jefe de la guarnición federal de Torreón era el ge­neral Emiliano Lojero, un setentón, y no mandaba sobre más de 700 soldados, entre los cuales había un contingente llamado de Voluntarios de Nuevo León; la voz popular conocía como "amarillos" a estos últimos elementos en virtud del uniforme de caqui amarillo que gastaban. Esos "amarillos" de Torreón no parece que pa­saran de los 60 soldados, Es posible que la fuerza de Lojero tampoco estuviera muy amunicionada. El jefe políti­co de la ciudad era un coronel de nombre Francisco del Palacio

Desde abril se supo en Torreón que los maderistas se proponían atacar la ciudad. Lojero mandó cavar zanjas y le­vantar parapetos, y distribuyó su fuerza en puntos estratégicos . A los Voluntarios de Nuevo León se asignó la defensa del costado oriental de las afueras, a lo largo del Ferrocarril Internacional Mexicano y del Coahuila-Pacífico, que se cruzaban allí, y luego corrían paralelos para entrar en Torreón, y también se decidió apostarlos en las casas de las huertas que los chinos cultivaban en ese rumbo , y que la gente llamaba "el Pajonal ", en memoria de una antigua hacienda, en especial las de la huerta Do Sing Yuen, muy grande y ri­ca, y probablemente la más considerable de la comarca.

En esa huerta trabajaban alrededor de 40 agricultores y administradores chinos. Al sur de las huertas había, muy inmediato, un establo lechero propiedad de un tal Rafael Garza, y más al sur se levantaba una fábrica de caucho de capital estadounidense: la Compañía Guayulera Continental Mexicana.·

En vista de que el número de los rebeldes que amagaban Torreón -quizás mas de 2000- era muy superior al de sus defensores, el jefe político convocó a los comercian­tes y empresarios más acaudalados, a los gerentes de los bancos y a los cónsules extranjeros. La reunión se realizó en el local de la Asociación Reformista del Imperio Chino, tal vez por ser uno de los mejores de la ciudad. Entre los asistentes se encontraban ricos comerciantes chinos, como Woo Lam Po y Foon Chuck . Palacio propuso que el comercio más aventajado de Torreón organizara y financiara, con sus dependientes de menos ingresos, un contingente armado que se sumara a las tropas federales en la defensa de la ciudad; más exactamente, "en la defensa de los intereses del comercio".

Es probable que Del Palacio haya formulado tal iniciativa de acuerdo con Lojero, - y quizás por instrucciones suyas- . El mismo Lojero pocos días antes había dicho al cónsul estadounidense de Torreón George C. Carothers, quien llevaba 15 años de residir en la ciudad, que los extranjeros avecindados en La Laguna estaban obligados a colaborar con el ejército federal para combatir y aniquilar a los “bandidos" maderistas.

Carothers desde luego, se negó rotundamente a pro­mover esa colaboración Parece que en Torreón había ya entonces muchos partidarios de Madero y sobre todo opositores del régimen porfiriano,  por esta razón tal vez  -así como por lo exiguo de su fuerza- Lojero pretendía dedicar el contingente “del comercio” a defender desde dentro la retaguardia de las tropas regulares contra ataques que pudieran provenir también “de dentro”…como de hecho sucedió.

Ninguno de los asistentes aprobó ni secundó la proposición de Del Palacio -después, uno de ellos declaró que incluso lo recibieron "con el mayor desagrado"- , en tanto que los representantes del comer­cio chino guardaban absoluto silencio,  aunque hubo quien se atreviera a disentir expresamente. De ese parecer se manifestó un comerciante llamado Miguel Robledo, oriundo de Ciudad Lerdo y de quien luego se supo como se supo era activo Maderista . Robledo tenia una tienda -quizás de abarrotes- enfrente de El Puerto de Shanghái, y en una casa de su propiedad acabó alojándose -una fuente sugiere que mediante jugosa venta- la nueva Presidencia Municipal de Torreón…. !! Maderista ¡¡

La reunión se disolvió, pues, sin que el coronel Del Palacio lograra su cometido. De todas formas, a los oídos de otras personas, muy probablemente a los de algunos jefes revolucionarios, llegó el rumor de que en el "Club chino" había tratado Lojero de armar a los comerciantes y convencerlos de participar en la reacción anti-maderista

Cuando estaba por sobrevenir el ataque de los revolucionarios, la colonia china de Torreón tuvo noticia de algunos atentados contra el comercio ocurridos en otros lugares del país  -posiblemente atentados contra el comercio y contra la vida de los chinos-. En vista de la amenaza que significaban esos antecedentes, y para atajar alguna airada reacción defensiva o imprudente por parte de sus paisanos, el secretario de la Asociación Reformista y gerente de la Compañía Bancaria y de Tranvías Wah Yick, “Woo Lam Po”, redactó, imprimió e hizo circular una proclama “en chino” donde advierte a sus paisanos del peligro que podían llegar a correr, y los conminaba a encerrarse en sus casas y a no oponer ninguna resistencia al eventual saqueo de sus propiedades.

El sábado 13 de mayo de 1911, hacia las 10 de la mañana, los maderistas de La Laguna iniciaron su ataque contra la guarnición federal de la ciudad. Eran gente de la propia Torreón, pero también mucha de Ciudad Lerdo y de Gómez Palacio, e incluso de otros lugares de Durango y hasta de Nuevo León. Si Emilio Madero no dirigía él mismo las operaciones, es posible que ese encargo haya recaído en los coroneles Orestes Pereyra y Sixto Ugalde, a cuyas órdenes habrían quedado entonces los demás jefes de su clase social y los "cabecillas" de origen campesino.  Es de suponer que cada jefe ó cabecilla revolucionario había organizado en forma  personal e independiente al grupo de alzados que comandaba – amigos,  parientes y acarreados - , para luego todos esos contingentes pequeños unir a fuerzas mayores  poniéndose a  las órdenes de  algún líder superior , que estuviera lo mas cercano al mando supremo de el  líder de la revolución como podría serlo Emilio Madero.

 

De todos modos, tal parece que los rancheros que obedecían a Benjamín Argumedo , Sabino Flores o a Agustín Castro no  obedecían de tan buen grado cuando las órdenes provenían de  jefes diferentes a los que aquéllos estaban formalmente supeditados. En todo caso, así lo demostraron el día 15 de Mayo de 1911.

El ataque se realizó por los cuatro puntos cardinales. Lo que quizás era el cuartel general maderista se situó en el costado oriental, más allá de las huertas, en una casa que pertenecía al rancho de La Rosita -propiedad también de chinos-, donde ondeaban tres banderas mexicanas. A lo largo de ese día, entraron y salieron de esa casa muchos jinetes que, al principio, se habían estado guareciendo en el cauce de unos canales de irrigación. No consta que Emilio Madero estuviera presente.

El ataque por el norte  fue a lo largo del Cañón de las Calabazas ,  y por el oeste corrió a cargo del coronel Sixto Ugalde. Entre los atacantes del sur y del este se contaban Benjamín Argumedo, Sabino Flores, Agustín Castro y su gente. Sólo hay datos acerca de los movimientos de este segundo flanco, donde se desarrolló, al parecer, lo más áspero del combate ese día.

El fuego de los federales -que respondían al de ambos frentes del ataque revolucionario- se hizo desde las zanjas y parapetos , las casas de la periferia , algunas huertas de chinos , el bordo del ferrocarril,  los pisos altos y las azoteas de ciertos edificios y hasta  en  el centro de Torreón.

Entre esos edificios eminentes estaban los del Banco Wah Yick, la Lavandería de Vapor Oriental y el Hotel del Ferrocarril , cuyos huéspedes – chinos en su mayoría- , habían ido a refugiarse  junto con los empleados del hotel - que también eran chinos-  en la sede de la Asociación Reformista y el almacén  de El Puerto de Shanghái.

Otro tanto sucedió con inmuebles que no pertenecían e la colonia china, como el Casino de Torreón y los almacenes Buchenau y La Prueba  . Más tarde estos lugares  fueron identificados como centros maderistas que habiendo permanecido  dentro de la ciudad,  hostilizaros a los federales disparándoles esporádicamente desde otras ventanas y azoteas, en una especie de guerrilla urbana que llegó a poner a los federales entre dos fuegos.

Así pues, ese sábado, por el flanco oriental y sureño del ataque maderista se vio, a toda carrera desde el cuartel general -en el noreste- hasta una loma del sur cercana a la fábrica de caucho, sucesivos escuadrones de jinetes -el primero sumaba sólo siete- y de peones revolucionarios que pasaban gritando y disparando sus carabinas hacia la derecha, contra la línea de los "amarillos" que estaban tendidos a lo largo del bordo del ferrocarril y apostados en las casas de las huertas de chinos.

Cuando se hubo juntado más gente , un contingente como de 100 jinetes maderistas rodeó a los Voluntarios de Nuevo León por detrás de un hospital que se levantaba a sus espaldas, en tanto que otros más, desde el cuartel general, cargaban directamente sobre ellos. A pesar del arrojo con que se condujeron los atacantes los pocos morteros con que Lojero contaba hicieron estragos en la fuerza maderista , sobre todo porque los atacantes - jinetes y peones-  estaban armados sólo de carabinas y machetes.

Sin embargo, en la línea del ferrocarril y en los puestos de las huertas, los maderistas ganaron el campo y forzaron a los "amarillos" a montar y tratar de replegarse de prisa en la ciudad. Los Voluntarios de Nuevo León -que no habían dejado de combatir también con bravura-, al cabo de un breve lapso en el que giraron desconcertados, ocultos en la nube de polvo que levantaban las pezuñas de sus caballos y las balas de sus enemigos, tornaron a todo correr a Torreón y dejaron al grupo de sus perseguidores atrás

Un pequeño contingente federal que había resistido a los maderistas desde la huerta Lu  Zoc Yuen, antes de abandonar el puesto -quizás ya no para replegarse en Torreón, como hacían los demás, sino sólo para salvar las vidas desperdigándose por ese rumbo-, arrojó sus armas en la noria del lugar, la cual llegó a tener después del chubasco de esa noche más de tres metros y medio de fondo . Las armas no pasaban de siete rifles, de cuatro distintas marcas y modelos -y tal vez de calibre distinto también- ,  puede ser que los soldados de esa avanzada federal, armados tan improvisadamente –fueran solo  7 voluntarios-

Tanto detrás de la línea rebelde, como dentro de Torreón, funcionaron puestos de voluntarios de la Cruz Roja. En el primer caso, la iniciativa de auxiliar a los combatientes provino del vicecónsul británico en La Laguna -avecindado en Gómez Palacio-, H. A. Cunard Cummins, entre cuyos colaboradores había un médico apellidado De la Parra.

Este primer puesto de socorros se alzó en los mismos tajos de irrigación de las afueras, sobre el noroeste, y allí estuvo Cummins recibiendo s los heridos maderistas ,  y parece que yendo él mismo a levantarlos.

Fuente: Wikipedia. La Colonización  del  Norte  de  México,  Historia de Coahuila ó Nueva Extremadura,   Historia  de  La  Ciudad  de  Torreón, Dr Fernando Llama Alatorre. Compilación Histórica hecha por: Dr Fernando Llama Alatorre. Creative Commons.

 
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