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OTRO HEROE DE LA BATALLA DE CHAPULTEPEC - 1847

 

 

 

El modesto escribiente de la Secretaria de Relaciones, Hilario Pérez de León al cerrarse las oficinas, se presenta al Gral. Bravo, defensor del Bosque y Castillo quien lo destinó a la 2ª. Compañía de alumnos del Colegio Militar.

 

Por el Gral. Juan Manuel Torrea.

 

Las columnas norteamericanas de ataque, después de la derrota de nuestros mexicanos en Padierna y de los combates en Molino del Rey en que dos veces fueron rechazados los invasores y en donde quizás hubiésemos obtenido un definitivo triunfo si no hubiera permanecido inactiva la caballería del Gral. Álvarez; el general norteamericano preparo en junta de generales el ataque que al Castillo de Chapultepec, que suponía una fortaleza sobre el cerro.

 

En la Secretaria de Relaciones Exteriores prestaba sus servicios como escribiente, un modesto joven que respondía al nombre de Hilario Pérez de León. Como muchos mexicanos moradores del Distrito Federal, se presento espontáneamente, al cerrarse las oficinas, al Gral. Nicolás Bravo, comandante de las tropas que defendían el bosque y el Castillo de Chapultepec.

 

La lección objetiva de desastre que ofrecía el alto mando, unas veces como inepto y otras como ignorante en el arte de la guerra, era para decepcionar a los de alma de más temple y a los de vocación más firme y decidida y es por eso que la actitud de los alumnos del Colegio Militar es grande y es por eso digna de toda admiración de los patriotas conscientes y sinceros. La enseñanza y el ejemplo del Ejercito no podían ser ni más perniciosos ni más denigrantes. Los alumnos supieron de la rebelión de un fuerte contingente de tropas, que en lugar de continuar su marcha para combatir a los invasores de la patria, volvió sus armas contra el gobierno, abandono el frente de combate que se le había designado y el propio general en jefe en aquellos momentos solemnes, se hace designar, por la presión de las bayonetas, jefe del Ejecutivo mexicano y fueron aquellos alumnos los que presenciaron con tristeza, el hecho profundamente amoral de aquella masa antipatriótica, que en la misma capital, en el desfile de los polkos y al que de orden superior se agregaron oficiales y soldados, restos gloriosos de los cuerpos que habían combatido en Monterrey y en La Angostura, prodigó todos sus aplausos y todas las flores fueron arrojadas a los núcleos derrocadores del Gobierno y ningún aplauso, ni flor alguna, para los patriotas que hambrientos y pésimamente conducidos, habían obtenido legítimamente lauros de patriotas y de abnegados, en Monterrey, en La Angosturas, etc.

 

El modesto muchacho, por órdenes del Gral. Bravo, fue ingresado al grupo de defensa del Castillo, integrado por los alumnos del Colegio Militar, dándosele colocación entre los cadetes.

 

Al irrumpir las columnas de ataque, como todos los alumnos, Pérez de León defendió su puesto hasta ser herido gravemente, quedando con los bravos muchachos del colegio, como prisionero de guerra.

 

Hermosa lección de aquel joven que cómo la que ofrendaron los héroes, daba un ejemplo a muchos hombres cómo se defiende y cómo se cumple con el deber espontáneamente.

 

El modesto escribano 2do. del Archivo de la Secretaria de Relaciones, no obstante su alta labor patriótica y de sacrificio, no pudo obtener ascenso a una vacante que existía, presenciando con amargura que mejor se otorgaba el puesto a individuos provenientes de la calle, patrocinados por funcionarios corrompidos como el jefe de la nación.

 

Es después de más de tres años, cuando consigue se le pague pensión como jubilado, de acuerdo a un decreto que fue publicado el 21 de abril de 1851. Fue manifiesta ingratitud de los gobiernos de entonces.

 

 

Certificado del General Director del Colegio Militar.

 

“Dirección del Colegio Militar y escuela de aplicación. José Mariano Monterde, general de brigada graduado y Director del Colegio Militar._ Certifico que D. Hilario Pérez de León, empleado del Archivo General, se presentó en Chapultepec por un efecto de su patriotismo, a tomar las armas contra las tropas americanas que penetraban en el Valle de México; que agregado al Colegio Militar se batió con heroísmo el 13 de septiembre, defendiendo Chapultepec, hasta el grado de haber perdido el brazo izquierdo y hecho prisionero de guerra. Y para que conste donde convenga, le doy éste en mejico, a 28 de febrero de 1848._ J. Mariano Monterde”.

 

Fuente: Revista Armas, Noviembre 20 de 1953. Creative Commons.

 
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