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CAPSULA CULTURAL: LA ODISEA DE ÁLVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA

De los 300 hombres de la expedición de Narváez que, en 1528, se adentraron en La Florida, sólo sobrevivieron Cabeza de Vaca y otros tres compañeros.

Cuando Pánfilo de Narváez comenzó a organizar la expedición a Florida, en diciembre de 1526, el alférez Álvar Núñez Cabeza de Vaca, ya fogueado en las campañas españolas en Italia y en la toma del Alcázar de Sevilla a los comuneros, solicitó al rey Carlos I un puesto oficial en la expedición.

El 17 de junio de 1527, Cabeza de Vaca partió de Sanlúcar de Barrameda como tesorero y alguacil mayor de la armada de Narváez, para “conquistar y gobernar las provincias desde el río de las Palmas hasta el cabo de la Florida”. Diez años después regresaría a Sevilla, donde empezó a redactar su odisea de nueve años de naufragios, esclavitud y hambrunas por el hemisferio boreal. Rescrito en varias ocasiones hasta perfilar la narración personalizada que conocemos, entregó su manuscrito a los zamoranos Agustín de Paz y Juan Picardo, que lo editaron en 1542 con el título “La relación que dio Alvar Nuñez Cabeza de Vaca de lo acaecido en las Indias en la armada donde yua por gouernador Pamphilo de Narvaez desde el año de veinte y siete hasta el año de treinta y seis que volvió a Sevilla con tres de su compañía”.

En este confuso título, pues volvió a Sevilla en 1537 y sin sus compañeros, no se traslucen los desastres que se abatieron sobre la armada de Narváez y que, según cuenta Cabeza de Vaca en el último capítulo, fueron vaticinados por una mora del pueblo pacense de Hornachos.

La expedición llevaba, en cinco barcos, 600 hombres y diez mujeres casadas. La acogida que el Nuevo Mundo les dispensó en isla Española y en Cuba sería el breviario de la enciclopedia de atrocidades que arrostrarían en el litoral del Golfo de México. En la ciudad de Santo Domingo, isla Española, donde se proveyeron de alimentos y caballos, 140 hombres desertaron de la armada. Otros 60 murieron a causa de los huracanes y las tormentas que los retuvieron en Cuba hasta finales de marzo de 1528. Y cuando navegaban de cabotaje con cinco barcos, 400 hombres y 80 caballos, un vendaval los apartó del puerto de La Habana y condujo las naves hasta el suroeste de Florida. Era el martes 12 de abril de 1528. Durante dos días fueron costeando la península en busca de una bahía resguardada.

El 14 de abril, jueves santo, echaron el ancla en la actual bahía de Port Charlotte, entonces habitada por los indios calusas, los mismos que siete años antes flecharon al anciano Ponce de León y le obligaron a renunciar a la Fuente de la Eterna Juventud.

Fuente: Wikipedia. Rubén Caba, escritor y autor de “Las piedras del Guaira”, y Eloísa Gómez-Lucena, escritora y documentalista y autora de “Expedición al paraíso”, recorren en este número los pasos por México y EE UU a lo largo de 10.000 kilómetros. Creative Commons.

 
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