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SATURNINO CEDILLO, EL CACIQUE Y SU CIRCUNSTANCIA

 

José Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las Masas, plantea que el hombre es producto de su entorno: “yo soy yo y mi circunstancia”. Precisamente esta idea es el hilo conductor que nos permitirá entender la acción política de Saturnino Cedillo, quien fuera llamado “el hombre fuerte en San Luis Potosí” a partir de la década de los años veinte hasta principios de 1939, cuando fue asesinado el 11 de enero.

La influencia del caudillo agrarista Saturnino Cedillo se dejó sentir en la historia política de San Luis Potosí y de todo el país. Tomemos como punto de partida sus orígenes y entorno familiar para entender sus más relevantes actos políticos.

Había nacido el 29 de noviembre de 1890 en la Salitrera (hoy Ejido Palomas) en las cercanías del Valle del Maíz, municipio al sureste del estado de San Luis Potosí. Sus padres, Amado Cedillo y Pantaleona Martínez, también procrearon otros seis hijos: Homobono, Magdaleno, Cleofas, Higinia, Engracia y Elena. Estuvo casado en Palomas con Agapita Salas Guerrero. Su contexto familiar explica la forma en cómo se fue vinculando a las bases sociales. Los varones de la familia Cedillo y un grupo de hombres de la localidad, en los primeros años de la Revolución, se unieron a la causa maderista. Recorrían las rancherías circunvecinas e invitaban a los campesinos a sumarse a la Revolución Mexicana para combatir las injusticias que ellos habían sufrido. Fueron adquiriendo popularidad a medida que demostraban estar a favor del campesinado. Algunas de sus acciones, en esta etapa temprana de la Revolución, consistieron en destruir los libros de contabilidad de las haciendas para librar a los peones de sus deudas, además, repartían los víveres que encontraban en los graneros para ayudar a aliviar la pobreza del campesinado.

Estos hechos tienen su origen en una circunstancia que es relatada detalladamente por el escritor Luis Noyola Barragán en su obra Cómo murieron los generales Magdaleno y Saturnino Cedillo. La narración da cuenta que la familia Cedillo era dueña de una finca rústica denominada Palomas, la cual colindaba con la propiedad llamada Cabeza de Toro, esta última del señor Miguel Villanueva:

“Una mañana de los últimos días de agosto [de 1911], cuando empezaba a clarear, el señor Villanueva salió de su casa para recorrer sus labores de campo y después de esta diligencia volvía por un camino que pasaba cerca de la casa de don Amado [Cedillo]. Sea que lo hubiesen visto los hermanos Cedillo, Magdaleno y Saturnino, cuando el señor Villanueva se aproximaba o sea que éste al verlos se hubiese propuesto hablar con ellos sobre las dificultades que con frecuencia se presentaban entre él y sus colindantes, las que se originaban porque los animales de que eran dueños los Cedillo, entraban a la propiedad de Villanueva, causándole daños en sus sembradíos, lo cierto es que fue en esa ocasión cuando surgió una disputa violenta al advertirles Villanueva, que si volvían sus animales a perjudicar las labores del reclamante, se los amarraría y para entregárselos debían pagarle por cada animal la cantidad de cincuenta centavos, lo que no aceptaron los reclamados, por lo que Villanueva les dijo que si se resistían a pagar la cantidad dicha, en lugar de amarrar sus animales los mataría a tiros, a lo que Magdaleno respondió: si eso hace usted, nosotros nos iremos a la Revolución y sabremos vengarnos”.

Este desagradable incidente marcó definitivamente el deseo de los Cedillo para ingresar a las filas revolucionarias. Al conflicto con el terrateniente de la hacienda Cabeza de Toro, habrá que aumentársele los sostenidos con los dueños de las haciendas de Angostura y Montebello.

Dentro del contexto revolucionario, los cedillistas querían resultados rápidos del gobierno maderista emanado de la propia Revolución, esperaban que las condiciones de trabajo de los campesinos cambiaran inmediata y radicalmente. Fue por ello que entre septiembre y diciembre de 1912 brotó el levantamiento de Saturnino Cedillo y sus hermanos. Primeramente tomaron la estación de Las Tablas. Para el 18 de octubre de 1912 se apoderaron de Ciudad del Maíz. A partir de ese momento el gobierno federal se mantuvo atento de los levantamientos en San Luis Potosí. Para entonces, la rebeldía de los Cedillo estuvo enfocada en contra de los terratenientes abusivos, lo que los hizo coincidir con el movimiento agrarista encabezado por el caudillo Emiliano Zapata, quien por aquellas fechas ya se había rebelado en contra del gobierno maderista.

En enero de 1913 viajó a la ciudad de San Antonio, en Texas. Su objetivo era la compra de armas y el deseo de entrevistarse con Pascual Orozco. A su regreso, ya en territorio mexicano, fue aprehendido y encarcelado en la penitenciaria de San Luis Potosí por revelarse contra el gobierno federal. Al encontrarse preso Saturnino, Magdaleno continuó la lucha armada como teniente coronel.

Los Cedillo se unieron a las fuerzas agraristas del general y profesor Alberto Carrera Torres, quien en las sierras limítrofes de Tamaulipas y San Luis Potosí expidió, el 4 de marzo de 1913, la "Ley Ejecutiva de Reparto de Tierras", la cual proponía por primera vez un ordenamiento legal agrario de la República Mexicana. Tres semanas después, Venustiano Carranza lanzaba el Plan de Guadalupe, que inmediatamente secundaron los Cedillo, no por ser muy cercanos a Carranza sino, por la coincidencia de estar en contra del golpe de estado de Victoriano Huerta.

A fines de 1913 y principios del año siguiente, con buenos resultados formó parte del ejército del noroeste al mando del General Pablo González. Sus tropas y las de Jesús Carranza tomaron la capital potosina el 20 de julio de 1914. Así las cosas, Saturnino Cedillo, a los 24 años de edad, ya había respaldado a Francisco I. Madero, combatido a Victoriano Huerta y apoyado momentáneamente a Venustiano Carranza. Estaban por llegar los años más cruentos de la Revolución: cuando los que habían sido compañeros de lucha se dividieron en facciones que pugnaron por tener el poder.

Los hermanos Saturnino, Magdaleno y Cleofas Cedillo tomaron partido por la facción villista en la Convención de Aguascalientes. Participaron en la Batalla del Ébano en 1915, en la que el hermano menor, Cleofas, fue mortalmente herido, falleciendo en la ciudad de San Luis, donde había sido trasladado para recibir atención médica. La rebeldía de los hermanos Saturnino y Magdaleno continuó; en este periodo el primero ya había sido nombrado general y el segundo coronel. El 4 de noviembre de 1917 ocurrió la muerte de Magdaleno cuando sostenía, con escasos recursos y hombres, su lucha contra el carrancismo, cerca de Ciudad del Maíz. Sin embargo, Saturnino se mantuvo en lucha hasta 1920 cuando se unió con sus tropas al Plan de Agua Prieta, organizado por el grupo sonorense que desconocía a Venustiano Carranza.

En esta fase de la reyerta revolucionaria, el general Saturnino Cedillo ha adquirido la madurez para emprender una nueva ruta en su vida. No quedó solo, por el contrario, su capacidad de liderazgo en las bases campesinas, aunada a la movilidad social que generó la Revolución Mexicana, le dieron acceso a posiciones políticas relevantes, no obstante el haber sido, en su origen, un pequeño propietario. Llegó a los máximos grados militares y a la gubernatura de su estado natal, lo que nos obliga a preguntar cuáles fueron sus aportaciones al obregonismo (caracterizado por constantes conflictos en el campo), al callismo (con el movimiento cristero y el impacto en la economía nacional de la crisis de 1929) o al cardenismo (con el conflicto social y la presión de intereses económicos extranjeros).

Sin duda, la fuerza política del general Saturnino Cedillo se consolidó con base en las fuerzas campesinas. Veamos su estrategia y sus circunstancias. Para 1920, ante el asesinato de Venustiano Carranza, ascendió al poder Adolfo de la Huerta, artífice del Plan de Agua Prieta, asumiendo una política de reconciliación nacional. Cedillo decide acordar con De la Huerta la paz a cambio del establecimiento de colonias agrícolas para sus veteranos rebeldes que lo venían apoyando en San Luis Potosí. Logró que en octubre de 1921 el general Álvaro Obregón fuera a Ciudad del Maíz y entregara las primeras tierras; el propio Saturnino Cedillo fomentó la creación de colonias agrícolas militares en su estado natal. Entendía que la Revolución debía hacerle justicia a los que compartían su mismo origen antilatifundista y debía otorgarle tierra a quienes la trabajaban. Pero las circunstancias de cada época variarán, y él con ellas.

Saturnino Cedillo fue nombrado jefe de operaciones militares de la 28ª zona, en Ciudad del Maíz, y se le otorgó el grado de general brigadier. Por su parte, el gobernador interino, Ángel Silva, afirmaba respecto al general Cedillo: "es importante hacer notar que las partidas que estuvieron alzadas durante mucho tiempo en el estado y que se rindieron a consecuencia del movimiento del Plan de Agua Prieta, han estado dedicadas al trabajo en las colonias agrícolas". Con ello, se iba percibiendo la consolidación del poder político cedillista a partir de sus colonias militares.

En 1923, al concluir la gubernatura estatal de Rafael Nieto (en San Luis Potosí) y ante las nuevas elecciones, el general Cedillo comenzó a jugar un papel político importante en la contienda entre dos candidatos para ocupar dicho cargo: Aurelio Manrique (considerado como el candidato preferido por Cedillo y fundador del Partido Nacional Agrarista) y Jorge Prieto Laurens (presidente del Partido Cooperativista Nacional, quien diera su apoyo a la candidatura presidencial de Adolfo de la Huerta). El primero era un intelectual agrarista que contaba con el apoyo del candidato presidencial Plutarco Elías Calles, lo cual significaba una amenaza para el candidato presidencial opositor, es decir, para Adolfo de la Huerta, que por ende, decidió apoyar a Prieto Laurens. Esta circunstancia pone a Saturnino Cedillo indirectamente como un partidario de Calles, lo cual fue fundamental cuando éste asumió la presidencia del país.

Es importante tomar en cuenta lo que considera la historiadora María Isabel Monroy Castillo: “La incapacidad de los grupos locales para encontrar solución a los conflictos políticos generó una condición de dependencia respecto de las fuerzas políticas nacionales; éstas, a su vez, reforzaban esa subordinación al utilizar las entidades federativas como territorios estratégicos para dirimir sus pugnas en el proceso de centralización del poder”. En efecto, la historia local y nacional interactuaron tan interdependientemente que una no podía descuidar a la otra, y en este sentido, la acción política de Saturnino Cedillo comenzará a trascender al ámbito nacional.

Finalmente, quien gobernó el estado de enero de 1924 a enero de 1926 fue Aurelio Manrique, otorgó 300 mil hectáreas a más de doce mil ejidatarios. Lo anterior, en opinión de la historiadora Romana Falcón, en su obra Revolución y caciquismo, San Luis Potosí 1910-1938, significa un proceso muy dinámico: “considerando que antes de 1920 sólo se habían dotado 6 000 ha al año, durante el gobierno nietista este promedio aumentó 15 veces... y durante el de Manrique se llegó a las 150 000 anuales. Durante 1924 y 1925 fue San Luis donde más tierras se entregaron de toda la república, con la excepción del vasto estado de Chihuahua [...] Manrique radicalizó al extremo la dotación ejidal repartiendo también cosechas, animales, implementos agrícolas y, en ocasiones, todas las propiedades de las fincas, haciendo caso omiso de amparos y hasta de la oposición abierta que su reparto suscitó entre algunas autoridades federales.”

Manrique intentó crear sus propias bases en el campo y organizó una liga agraria que a su vez convocó en enero de 1925, a una convención en San Luis Potosí. El presidente de la misma fue Graciano Sánchez y asistieron 500 delegados de San Luis, entre ellos el propio Saturnino Cedillo. Sin embargo, había una gran diferencia entre los planteamientos de Manrique y los de Cedillo. Romana Falcón lo expresa así: “Manrique concebía su política agraria en el marco del ejercicio de un gobierno civil de tono ciertamente radical, mientras que Cedillo la veía desde una perspectiva tradicional: el dominio de un territorio conocido, cuyas bases eran las razones de lealtad, comunidad y legitimidad revolucionaria. Este distanciamiento cultural no tardaría en expresarse en los hechos.”

Cedillo y sus fuerzas se impusieron logrando la toma de San Luis sin serios obstáculos, esto facilitó la llegada de Calles que, a partir del 16 de diciembre, estableció en la capital potosina su base de operaciones durante seis semanas. Participaron, bajo las órdenes de Cedillo, Graciano Sánchez, Ildefonso Turrubiartes y José María Dávila. En la Huasteca se sumaron algunos miembros de las familias Lárraga y Santos, quienes combatieron al jefe rebelde Marcial Cavazos. La carrera política y militar de Cedillo estaba en ascenso, el guerrillero, con la participación de sus agraristas y ejidatarios, actuaba con pleno reconocimiento nacional.

Dentro del contexto que significó el conflicto religioso de la Cristiada, ocurrió el ascenso del doctor Abel Cano a la gubernatura de San Luis Potosí. Este personaje se vio obligado a enfrentar una situación muy compleja de gobierno: aplicar una política anticlerical proveniente del poder central en un estado católico y ante una Iglesia fuerte en manos del obispo Miguel de la Mora. La reacción de los católicos potosinos era fuerte y organizada a través de la Liga Católica Popular Potosina, la cual fue, principalmente, urbana, compuesta por sectores medios y en su mayoría por mujeres.

Ante esta circunstancia, en 1926, Saturnino Cedillo fue nombrado jefe de la División del Centro para combatir a los cristeros. Por primera vez, los gobiernos surgidos de la Revolución se enfrentaban a la sociedad civil por causas ajenas a las disputas electorales. Cedillo declaraba: “me concreté a dar apoyo al gobierno civil”.

El conflicto religioso se agudizó en 1927 al expandirse hacia zonas rurales de Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Colima, Durango, Zacatecas y regiones de Guerrero. Sin embargo, el campo potosino quedó al margen de esa guerra gracias a la intervención del ejército agrarista de Cedillo. Sus operaciones en Ríoverde posibilitaron la captura de cristeros, en marzo logró la caída del general Ignacio Galván, más adelante, consolidó su poder en la Huasteca frente a las fuerzas de los Lárraga. En estas circunstancias, Saturnino Cedillo asumió la gubernatura del estado a partir de septiembre de 1927 hasta el mes de agosto de 1931, habiéndose convertido en pieza clave del callismo al enfrentar la rebelión de los cristeros en zonas de Guanajuato, Jalisco y Sierra Gorda. En opinión de Jean Meyer, en su obra La Cristiada, fue una especie de pacificador de ánimos. De esta manera Cedillo reforzó la expresión de un poder regional tan necesario para el fortalecimiento del gobierno central.

Retomemos el panorama histórico de México durante 1928: había sido asesinado Obregón, el 17 de julio; anteriormente, el 23 de noviembre de 1927, había sido fusilado el padre Miguel Agustín Pro, acusado de haber atentado contra Obregón; la guerra cristera se intensificaba pero las fuerzas cedillistas tenían bajo su control el estado de San Luis Potosí y a su líder como gobernador del estado. Su influencia se dejó sentir en territorios de Jalisco, Querétaro y Guanajuato, donde iban apaciguando la rebelión cristera a través de una estrategia pacifista consistente en prohibir los saqueos y evitar las ejecuciones. Con estas muestras de “clemencia” se fue haciendo respetar.

En la obra El caudillo agrarista. Saturnino Cedillo y la Revolución Mexicana en San Luis Potosí, del historiador Dudley Ankerson, se afirma: “Al mismo tiempo, Cedillo trató de socavar el levantamiento con medios pacíficos. A diferencia de muchos otros comandantes federales, se negó a fomentar el saqueo y liberó a todos los prisioneros que prometían quedarse en paz [...] Estaba consciente de que con la ayuda del embajador de los Estados Unidos, Dwight Morrow, el gobierno estaba negociando un arreglo con la jerarquía de la Iglesia y que pronto se requeriría la reconciliación”.

Llegadas las elecciones presidenciales de 1929, Cedillo, por su reciente papel en el conflicto cristero, ayudó al triunfo del ingeniero Pascual Ortiz Rubio frente a las aspiraciones del educador y político José Vasconcelos. Su apoyo contribuyó al triunfo del candidato del PNR, lo cual le fue premiado con el nombramiento de Secretario de Agricultura y Fomento durante un muy breve lapso en la presidencia provisional de Pascual Ortiz Rubio.

Pero quizá lo que más se recuerda de este caudillo agrarista, que después se convertiría en el gran cacique potosino, es la rebelión que emprendió en contra de una de las figuras centrales de la historia de México: el general Lázaro Cárdenas del Río.

Si bien es cierto que Cedillo demostró ser muy astuto en la construcción de sus relaciones políticas y logró ser el primero de los gobernadores posrevolucionarios en mantenerse durante todo su periodo gubernamental, llevando muy buenas relaciones con los gobiernos centrales, ¿qué fue lo que le hizo rebelarse contra Cárdenas?

Quizá la respuesta está en haber considerado inconveniente para sus intereses la política de masas del cardenismo, a través de la cual se impulsaba la institucionalidad y organización de los sectores obrero y campesino desde la cúpula del gobierno. No creía en la burocracia de los sindicatos obreros, creía más en la organización del campesinado a través del liderazgo local. No creía en los programas y en los planes gubernamentales, sino en la respuesta inmediata que el gobernante daba a las peticiones de sus gobernados. Creía en el ejercicio real de la autoridad sin populismo de alguna naturaleza. No le agradó el discurso socialista de Cárdenas en el que veía amenazado el reparto de las propiedades ejidales que había logrado.

Los hechos y las circunstancias: Cedillo había apoyado a Lázaro Cárdenas en su campaña presidencial de 1934, pero en los primeros meses de gobierno se dio la ruptura entre dos conceptos antagónicos de gobierno. Por un lado el de Calles (que muy bien conocía Cedillo) y por otro el de Cárdenas. El mandatario le pidió a Cedillo se apegara a la política corporativista, la cual generaría el desmantelamiento del aparato gubernamental del callismo. Y así sucedió, al apoyar a Cárdenas, Saturnino Cedillo iba perdiendo poder. El gobierno estaba construyendo alianzas con grupos de obreros y campesinos que confrontaban a los antiguos partidarios de Cedillo. Una muestra de ello fue la creación de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM), dirigida por Vicente Lombardo Toledano, que al defender los derechos de los trabajadores desde el gobierno, atacaba a los propietarios de empresas que en algún momento ayudaron localmente a Cedillo.

Por otro lado, Cárdenas lo nombró secretario de Agricultura. En la disputa por el poder político y la forma en que éste debía ejercitarse (enfrentamiento Cárdenas-Calles), Cedillo fue un factor decisivo al haber elegido respaldar al presidente Lázaro Cárdenas.

Ankerson considera que "un nuevo sistema de paternalismo burocrático y militar, bajo el control de funcionarios del partido, sustituiría al paternalismo político y más burdo que aún sobrevivía en San Luis Potosí".

Las diferencias entre el presidente Cárdenas y su secretario de agricultura eran profundas, pero la gota que derramó el vaso fue un conflicto estudiantil suscitado en la Escuela Nacional de Chapingo, el cual Cedillo no pudo resolver en los términos solicitados por el presidente Cárdenas. Esta situación redundó en la petición presidencial de su renuncia como secretario. Cedillo se sintió traicionado por el primer mandatario. Claro que ya existían indicios de que Cárdenas quería minimizar el poder de los cedillistas. En términos de Ankerson: "decidió aprovechar la oportunidad de la ventaja política que le daba la expropiación petrolera y decidió eliminar a Cedillo del abanico de fuerzas de la política nacional".

Lo tangible es que, a finales de los años treinta, Cedillo encabezó una rebelión armada en contra de Cárdenas y el gobierno federal, acción que a la postre le costaría la vida. En mayo de 1938 las tropas rebeldes chocaron con las federales. Al transcurrir los meses, los rebeldes fueron perdiendo fuerza; Cedillo resistió por algún tiempo en la serranía potosina, pero murió durante un enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales en el cerro de la Biznaga, en San Luis Potosí, el 11 de enero de 1939. En esta misma acción militar murió su hijo Heladio y el coronel Godínez (hombre de confianza del general Cedillo).

En conclusión, las circunstancias históricas de este personaje se confeccionaron con hechos políticos, económicos, sociales, y por supuesto, personales. Su participación en la vida nacional nos brinda una serie de piezas que se van conjuntando, de cierta forma, hasta darnos los elementos de análisis y entendimiento de un personaje por demás complejo. Cierto es que para algunos fue un traidor, por haber emprendido una rebelión contra el presidente Lázaro Cárdenas, y para otros, es el último de los grandes caudillos agraristas.

Fuente: Wikipedia. Maricela Fonseca Larios, INEHRM. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Secretaría de Educación Pública. Nevada Observer. Creative Commons.

 
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