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PARTE DE PORFIRIO DÍAZ DE LA BATALLA DE MIAHUATLÁN

Ciudadano general, ministro de Guerra y Marina

Chihuahua o donde se halle Ciudadano ministro:  

Después del combate con los húngaros en Nochistlán el 23 de septiembre, de cuyo hecho tiene usted conocimiento, marché con las fuerzas de mi mando para este punto por Teozacoalco y Peras; luego que el movimiento fue sentido en Oaxaca, se me destacó una columna de 1,100 hombres de las tres armas a las órdenes de Oronoz, que tuve a la vista el 3 del corriente a las tres y media de la tarde.

El enemigo marchaba rápidamente y en tal virtud salí con mi escolta, que fue la primera fuerza que estuvo disponible, a contenerlo, entretanto el general Vicente Ramos, con toda nuestra caballería, se me presentaba en cumplimiento de la orden que había recibido; pocos momentos después se me presentó y, ordenándole que detuviese al enemigo el mayor tiempo posible, pasé a situar la infantería en las lomas, al oeste de esta villa, llamadas de los Nogales, con frente al este; antes había mandado la orden al ciudadano coronel Manuel González, jefe de infantería, para que las ocupara y, en tal virtud, cuando llegué, sólo tuve que hacer ligeras rectificaciones en la línea y situar mi escaso parque, quedando en la forma siguiente: la línea de batalla se prolongaba de sur a norte, hallándose a la derecha el batallón Morelos, de Tlapa, con 100 hombres de fuerza a las órdenes del ciudadano teniente coronel Juan J.

Cano, seguía tiradores de la montaña a las órdenes del comandante Felipe Cruz, con 230 plazas, no todas armadas y cerraba la izquierda el batallón La Patria con 96 plazas, su jefe el coronel Segura y Guzmán.

Apoyaba la derecha la compañía de Chiautla de 80 plazas, en columna y la izquierda el batallón Fieles de la Patria en la misma formación, a las órdenes de su comandante ciudadano José Guillermo Carbó.

Cuando la línea se encontró establecida, el general Ramos, cumpliendo mi orden, se retiraba por el centro de esta villa, dejando en sus calles un pelotón de 30 vecinos armados, a las órdenes del capitán Apolinar García.

Para impedir que la caballería fuese molestada en su retirada, mandé ocultar en las milpas que formaban las primeras calles de la población, una compañía de 40 hombres de los tiradores de la montaña que, obrando en combinación con los vecinos armados, hizo retroceder al enemigo en la persecución, que muy de cerca hacía a nuestra caballería; ésta pasó por el costado derecho a situarse a retaguardia de la línea y entonces el enemigo hizo un cambio sobre su derecha, quedando por este motivo frente a frente de mi línea de batalla, se formó en tres columnas destacando una fuerte línea de tiradores que abrieron el combate y, rompiendo sus fuegos de artillería sobre nuestras posiciones, dio principio a la batalla.

Nuestros tiradores sostuvieron valientemente el primer impulso del enemigo que, contenido en su avance, se vio obligado a detenerse, aprovechando los accidentes del terreno para continuar el combate.

Visto el gran número de tiradores del enemigo, reforcé los de mi línea con el resto de la compañía de Chiautla, de la cual una parte estaba ya en combate, 20 hombres del batallón Morelos, de Tlapa y mandé tomase el mando de todos ellos el jefe de mi Estado Mayor, el ciudadano coronel Juan Espinosa y Gorostiza.

El combate se hizo general en toda la línea y nuestras municiones se iban agotando rápidamente, lo que me decidió a dar una carga sobre las posiciones del enemigo y terminar a nuestro favor, por el valor de nuestros soldados, un hecho de armas que de otra manera nos hubiera sido adverso, por la escasez completa de municiones.

Tomada esta resolución, ordené que los tiradores pasasen el río que formaba la parte divisoria de nuestras respectivas posiciones.

Organicé el resto de mis fuerzas en columnas y ordené al ciudadano general Ramos que él en persona con el escuadrón de Tepeji avanzase por nuestra izquierda a tomar la retaguardia de las posiciones de Oronoz, adelantando nuestro costado derecho al mismo tiempo que el centro y apoyando el movimiento del escuadrón de Tepeji con las tropas que formaban nuestra izquierda, de tal manera que quedasen envueltas las posiciones del enemigo en el ataque general.

Tomadas estas disposiciones di la señal de avance, poniéndome a la cabeza de una columna formada por el batallón fieles y el escuadrón Lanceros de Puebla cuya columna cargó por el centro sobre la artillería enemiga, protegiendo la carga, las fuerzas que vinieron a unírseme ya sobre la línea de batalla del enemigo.

La dirección del ataque por la derecha fue confiada al ciudadano coronel González con las tropas que cerraban este flanco, donde se encontraba también mi ayudante, ciudadano comandante Juan de la Luz Enríquez.

Nuestras tropas, venciendo todos los obstáculos, subieron hasta las posiciones ocupadas por el enemigo y, arrojándole, se apoderaron de su artillería, poniéndolo en dispersión y asegurando una cara, pero completa victoria.

La columna de caballería que, a las órdenes del ciudadano general Ramos, marchó a tomar la retaguardia del enemigo, ejecutó su movimiento con tan buen éxito, que en el momento que éste era destruido sobre su línea, ella, cortando las cargas, cargaba de revés sobre los dispersos, destruyendo los pequeños grupos que aún permanecían unidos e impidiendo toda reunión.

Los dispersos fueron perseguidos por espacio de tres leguas y en su fuga dejaban tirada multitud de armamento, cuyo número verá usted por la relación adjunta, lo mismo que la de muertos, heridos y prisioneros, así como la de municiones, efectos y acémilas quitadas al enemigo.

Me es satisfactorio manifestar a usted que la conducta que observaron en esta jornada los jefes, oficiales y tropa, es de tal manera honrosa, que no permite hacer recomendaciones especiales.

Los oficiales traidores hechos prisioneros fueron pasados por las armas, conforme a la ley de 25 de enero de 1862 y de sus nombres y empleos adjunto a usted relación por separado, advirtiéndose que algunos de ellos fueron de los que se pasaron al enemigo en el último sitio de Oaxaca.

Los días 4 y 5 de este mes los he pasado en esta plaza reorganizando mis batallones, en los cuales he refundido a los prisioneros de la clase de tropa, cambiando una gran parte del armamento por el que dejó el enemigo, revisando y separando en lo posible las municiones quitadas también a éste y estableciendo el hospital; por fin ayer, casi en la noche, he pasado mi revista de guerra y hoy marcho para Oaxaca, cuya plaza ha sido ocupada por el ciudadano coronel Félix Díaz reduciéndose el enemigo a Santo Domingo, el Carmen y Cerro de la Soledad.

A dicha plaza deben concurrir, según mis órdenes, el general Luis P. Figueroa con su brigada y el coronel Manuel López Orozco con las fuerzas de Costa Chica.

Independencia y Libertad.

Miahuatlán, octubre 6 de 1866.

Porfirio Díaz

Fuente: Wikipedia. Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006. Creative Commons.

 
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