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EMMA CATALINA ENCINAS AGUAYO

EMMA CATALINA FRANCISCA GUADALUPE ENCINAS AGUAYO (1909-1990)

Fue registrada el 24 de octubre de 1909 en el mineral de Dolores, municipio de Madera, Chihuahua, la niña que 23 años después se convertiría en la primera mujer con licencia de piloto de Turismo, luego de haber pasado todas las pruebas con éxito y haber recibido instrucción y orientación por el general Roberto Fierro.

Emma Catalina abandonó Dolores con sus padres antes de los 5 años de edad ante el temor por la presencia y campaña en el norte del país de la División del Norte que encabezó Pancho Villa, sobre la cual corrían las más cruentas leyendas por la bien ganada fama de violencia que habían adquirido los revolucionarios.

Encinas Aguayo fue preparada desde sus primeros años y educada de forma avanzada en comparación para la época, pues además de aprender a leer y escribir, pudo aprender otros idiomas, especialmente el inglés, además de otras operaciones a las que pocos de la época tenían acceso.

En su juventud, fue una amiga, cuyo novio era el hermano de Roberto Fierro, quien la acercó al entonces coronel, que ya era un distinguido chihuahuense, pues había fundado la primera escuela de aviación de México y servía al Gobierno Federal como comandante del Primer Regimiento Aéreo. En ese entonces, el antecedente de la Fuerza Aérea Mexicana, la llamada Arma de Aviación Militar, dependiente del Ejército mexicano, tenía poco de haber sido creada mediante decreto expedido el 5 de febrero de 1915, en el gobierno del presidente Venustiano Carranza.

Según anécdotas de la época, el general Fierro Villalobos envió a la arriesgada chihuahuense con el general Leobardo Ruiz, entonces jefe de Aeronáutica Militar, quien dio su autorización para que la mujer recibiera instrucción de vuelo. El padre de Emma Catalina se negó rotundamente a que ella estudiara aviación, pues en la época, además de que era un sueño difícil de alcanzar para los hombres, era un mundo dominado por los hombres, lo que provocó un conflicto familiar, pues la madre, habituada a las ideas atrevidas de su hija, le dio sus ahorros para que emprendiera la tarea que se había propuesto, aunque no fue suficiente, pues existen registros de que debió trabajar como maestra e instructora de inglés para los pilotos que ya estaban en activo, a fin de costearse sus gastos y pagar los costos de la instrucción que ella recibiría, pues desde siempre han sido muy elevados.

"De carácter duro. Semblante recio. Así luce Emma Catalina Encinas Aguayo, la señorita de los cielos. Fue la primera mujer mexicana en recibir la licencia de piloto aviador otorgada por el Departamento de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, el 4 de diciembre de 1932; para lograr esto, su primer vuelo -sola- fue el 20 de noviembre de ese mismo año. Ese día, una menuda y frágil joven mostró su fuerte carácter para lograr alcanzar un sueño, apoyada por el entonces coronel Roberto Fierro, quién se encontraba al frente del Primer Regimiento Aéreo en Balbuena", reseña un artículo sobre la primera mujer que se reconoce en la historia de la aviación mexicana, editado por el Colegio de Pilotos. Ese día bajó del avió y posó para una foto con Roberto Fierro sobre el avión biplano Spartan.

"Normalmente se volaba a las siete de la mañana, pero el día 20 de noviembre de 1932 la aviación participaba en el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana, por lo que la citaron en el campo a las 9. Todo estaba previsto para que el instructor la 'soltara' esa mañana, sin embargo, por tratarse de una mujer, muy pronto se corrió por todo el campo la noticia de que volaría sola; por lo que se congregó mucha gente para presenciar el vuelo. Emma se puso muy nerviosa, pero convino en que esa mañana haría su primer vuelo sola", agrega. "Vestida con pantalón y botas altas tipo militar, una chamarra de cuero rojo, 'goggles', una bufanda blanca con el escudo de aviación bordado, como se presentaba diario en el campo, estaba lista para realizar lo que sería un vuelo memorable. A media mañana el coronel Roberto Fierro insistió a Emma a subir al avión Spartan que ya estaba listo: El militar le dijo: "Emmita, ahora me vas a volar tú a mí", y se subió en el lugar del instructor. Le dio las señales para iniciar el vuelo; posteriormente volar recto y nivelado, y más tarde hacer varios ochos; después hacer varios aterrizajes, primero contra el viento, luego con viento en cola y finalmente con viento cruzado. Emma no sintió mayor diferencia que en otros vuelos, pues le tranquilizaba ver una cabeza en la cabina delantera, pero al hacer el tercer aterrizaje, Fierro la mandó rodar hasta el hangar, se bajó y con toda naturalidad le dijo que ahora lo haría sola. El instructor le guiñó el ojo dándole ánimos. Emma Catalina Encinas Aguayo despegó, tomó altura y niveló. Entonces cobró conciencia de que estaba sola, pues no había cabeza delante de ella, esto la puso nerviosa, y en aquel momento crucial sólo pasó por su mente un comercial cantado, muy popular, que se oía frecuentemente en la radio. Al hacer un viraje vio abajo los hangares y a gran cantidad de gente. Poco a poco se tranquilizó e inició los procedimientos para aterrizar. Después de tres toques y despegues condujo el avión hasta el hangar, y una vez que detuvo el avión fue materialmente bajada de la cabina y un numeroso grupo de entusiastas la llevaron en hombros; de ahí partieron rumbo al Zócalo", relata el texto.

Emma Catalina, ya casada, siguió a su esposo a Veracruz, donde se instaló para vivir el resto de su vida, alejada del aire, pero sin descuidar otras actividades como maestra.

Emma Catalina Encinas Aguayo murió en 1990 en Veracruz.

Fuente: David Piñón Balderrama. Heraldo de Chihuahua. Fotos archivo: Manuel Ruiz Romero.

 
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