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MORELOS GUADALUPANO

 

 

Muertos el Cura Hidalgo y sus lugartenientes, la lucha siguió; esta vez acaudillada por el párroco de Carácuaro Michoacán, don José María Morelos y Pavón. Morelos fue mucho mejor táctico que Hidalgo, y su figura es de las más brillantes de la Historia de México. (él, Agustín de Iturbide, y Emiliano Zapata son los tres personajes históricos de México que más admiro). Su nombre lo lleva la capital michoacana, Morelia, y un estado de la República. Escuelas, calles, colonias, plazas, mercados, a lo largo del país ostentan su nombre. A él podríamos llamarlo con justicia, "El más guadalupano de los insurgentes".

Su guadalupanismo destaca por todas partes, y su fe en Cristo y en la Inmaculada se manifiesta a lo largo de su campaña por la Independencia de México.

Sitiado en Cuautla por el ejército realista de Calleja, Morelos rompió el sitio en Mayo de 1812, y el 24 de noviembre del mismo año entraba en Oaxaca. El caudillo atribuye este triunfo a la Virgen de Guadalupe, como se lee en el oficio que envió a don Ignacio López Rayón, firmado en su cuartel general de Oaxaca el 1 de diciembre de 1812:

"El 25 del inmediato noviembre pensé entrar en Oajaca y entré con pérdida de doce hombres; la acción no se me debe a mí, sino a la Emperadora Guadalupana, como todas las demás" [1]

En el manifiesto titulado Desengaño de la América y traición descubierta de los europeos, asienta Morelos en 1812 lo siguiente:

"Espera (la América), más que en sus propias fuerzas, en el poder de Dios e intercesión de su Santísima Madre, que en su portentosa imagen de Guadalupe, aparecida en las montañas del Tepeyac para nuestro consuelo y defensa, visiblemente nos protege. Espera que esta soberana Reina del Empíreo, castigará vuestra insolencia y perfidia inaudita, con que se está viendo ultrajada... Espera que sus hijos arrancarán de vuestras manos cuanto habéis robado a Dios y a su Iglesia". (Tomo I, p. 137)

En las tropas de Morelos se tuvo por santo y seña a la Virgen de Guadalupe. Así se lee en el parte de don Juan Antonio Fuentes, fecha 6 de diciembre de 1810, al gobernador interino de Acapulco, don Antonio Carreño, sobre el ataque dado por Morelos a dicha plaza:

"... y visto que no hacían movimiento, creí ser enemigos, por cuya razón en voz alta les pregunté ¿Quién vive? A lo que con algazara respondieron ¡La Virgen de Guadalupe! Me retiré para la línea y mandé inmediatamente romper el fuego..." (Ibid. Tomo II, p. 79)

Pero la devoción guadalupana de Morelos tiene su máxima expresión en un bando, donde manifiesta su sentir, su identificación de la Patria y de la Patrona de México:

"Don José María Morelos, Capitán General de los Ejércitos Americanos y Vocal de la Suprema Junta Nacional Gubernativa del Reino, etc., etc.

Por los singulares, especiales e innumerables favores que debemos a María Santísima en su milagrosa imagen de Guadalupe, patrona, defensora y distinguida emperatriz de este reino, estamos obligados a tributarle todo culto y adoración, manifestando nuestro reconocimiento, nuestra devoción y confianza; y siendo su protección en la actual guerra tan visible que nadie puede disputarla a nuestra nación, debe ser visiblemente honrada y reconocida por todo americano.

Por tanto, mando que en todos los pueblos del reino, especialmente los del Sud de esta América Septentrional, se continúe la devoción de celebrar una misa el día 12 de cada mes, en honra y gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe, y en todos los pueblos en que no hubiere cofradía o devoto que exhiba la limosna, se sacará ésta de las cajas nacionales; y en las divisiones de nuestro ejército será obligación de los capellanes sin percepción de limosna y en donde hubiere muchos capellanes le tocará al que entrare de semana.

En el mismo día 12 de cada mes deberán los vecinos de los pueblos exponer la Santísima Imagen de Guadalupe en las puertas o balcones de sus casas sobre un lienzo decente, y cuando no tengan imagen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay, añadiendo arder las luces que según sus facultades y ardiente devoción les proporcione.

Y por cuanto no todos se pueden manifestar de este modo, deberá todo hombre generalmente de diez años arriba, traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales, esto es, de azul y blanco, y una divisa de listón, cinta, lienzo o papel, en que declarará ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su culto, y al mismo tiempo defensor de la religión y su patria contra las naciones extranjeras que pretenden oprimir a la nuestra, como lo son a la presente la nación española y la francesa.

Y para que esta disposición obligatoria tenga su debido cumplimiento, mando a todos los jueces militares y políticos, ruego y encargo a todos los prelados eclesiásticos, cuiden y celen con todas sus fuerzas, a fin de que los súbditos logren tan santos fines, reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diere culto a la Santísima Virgen, pudiendo.

Y para que llegue la noticia a todos y nadie alegue ignorancia, mando se publique por bando en las provincias de Teipan, Oajaca y siguientes del reino.

Dado en el Cuartel General de Ometepec, a los once días de marzo de 1813.- José María Morelos.- Por mandato de Su Excelencia, José Lucas Marín, Prosecretario" (Ibid. Tomo I, p. 154)

Una fotografía del bando fue publicada por el p. Mariano Cuevas en el Álbum Histórico Guadalupano del IV Centenario, y también he tenido ocasión de verlo en cuadro, en la Biblioteca Teológica Boturini, es decir, la Biblioteca de la Basílica de Guadalupe, en la sala de lectura.

Morelos pasó por victorias y derrotas, y finalmente fue hecho prisionero en Tezmalaca, el 3 de noviembre de 1815. Al igual que Hidalgo, fue degradado de su condición eclesiástica y condenado a ser fusilado en San Cristóbal Ecatepec, 20 millas al norte de México.

En el camino a Ecatepec, el carro en el que iba pasó frente al Santuario del Tepeyac, y Morelos saludó reverentemente a la Guadalupana, inclinando la cabeza. Era 22 de Diciembre cuando Morelos, Siervo de la Nación, fue fusilado, y la lucha por la Independencia aun iba a durar seis años más.

Referencias: [1] Alfonso Junco, Un Siglo de Méjico, de Hidalgo a Carranza, p. 29. El autor cita dos volúmenes publicados en 1927 por la Secretaría de Educación Pública con el título Morelos. Documentos inéditos y poco conocidos.

Bibliografía: ALAMáN Lucas, Historia de Méjico, Edit. JUS, 3a. Ed. de JUS, 1972. CUEVAS Mariano, Historia de la Nación Mexicana, Edit. Porrúa, 3a. Ed. 1967. GONZáLEZ Y GONZáLEZ Luis, Álbum de Historia de México del Concurso patrocinado por Bancomer, Edit. Clío, 2a. Ed. 1997. JUNCO Alfonso, Un Siglo de Méjico, de Hidalgo a Carranza, Edit. JUS, 6a. Ed. 1971 . LÓPEZ BELTRÁN Lauro, Cuestionario guadalupano, Edit. Tradición 1973. MAZA, Francisco de la, El Guadalupanismo Mexicano, Fondo de Cultura Económica, 1a. Ed. en Lecturas Mexicanas, 1984. PEñALOSA Joaquín Antonio, Flor y Canto de Poesía Guadalupana, Edit. JUS, 1a. Ed. 1987. SALMERóN Celerino, En defensa de Iturbide, Edit. Tradición, 1974 . SáNCHEZ, Miguel, Imagen de Santa María Madre de Dios de Guadalupe en Testimonios Históricos Guadalupanos. SCHLARMAN Joseph H.L., México Tierra de Volcanes, de Hernán Cortés a Miguel Alemán, Edit. Porrúa, 7a. Ed. 1965. TORRE VILLAR, Ernesto de la, y NAVARRO DE ANDA Ramiro, Testimonios Históricos Guadalupanos, Fondo de Cultura Económica, 1a. Ed. 2a. Reimpresión, 2004 .

Fuente: Wikipedia. Jesús Hernández. Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe, El Guadalupanismo en México (1a. Parte). La devoción guadalupana durante la época Virreinal (1531-1810). La Virgen de Guadalupe en la Guerra de Independencia de México. Creative Commons.

 
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