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LA COLONIZACIÓN DE TEXAS Y LA FUNDACIÓN DE CHIHUAHUA

Las crecientes presiones de los indios y europeos en las provincias internas de la Nueva España atrajo cada vez más la atención de las autoridades en México y España. Ello, también fue el motivo de reiteradas reorganizaciones de los remotos territorios del norte, precedidas, en ocasiones importantes, por "visitas" a fondo o inspecciones de las provincias y sus presidios por experimentadas figuras militares.

La primera inspección o visita de importancia por sus resultados, fue realizado por Don Pedro Rivera entre 1724 y 1728. Antes de esta fecha, sin embargo, en las primeras décadas del siglo XVIII, otros acontecimientos recopilados ya habían tenido lugar. Para empezar, Texas ya había sido definitivamente anexado al virreinato de la Nueva España. Este avance por parte de España fue una vez más una reacción a la amenaza de la excesiva proximidad a los colonos franceses en Louisiana. En efecto, los franceses habían fundado, en 1713, Natchitoches, un asentamiento a orillas del río Rojo. Las intenciones de los colonos franceses era participar en un interesante modelo de comercio con Nueva España, el comercio de sus mercancías provenientes de Europea a cambio de caballos, ganado y, sobre todo, de plata mexicana, un comercio que fue habitualmente perseguido por las autoridades españolas por considerarlo como ilegal, ya que era contrario a sus intereses.

En 1714, un pequeño grupo de comerciantes franceses de Natchitoches se aventuraron a internarse más allá de su asentamiento a la orilla del rio Rojo, sus intenciones eran llegar hasta la orilla del Río Grande, donde se encontraba el presidio de San Juan Bautista, establecido en 1698 y dependiente del gobierno de Coahuila, el cual representaban el punto más septentrional ocupado por los españoles en el sector oriental de la frontera del virreinato. Este evento alarmó al virrey a tal grado, que pronto organizó una expedición típica con soldados, mujeres, sus niños y frailes que garantizaran el dominio de la parte oriental de Texas contra la tentación de los de Louisiana. También, se establecieron entre 1716 y 1717 en la región de los ríos Trinidad y Neches un nuevo presidio y seis misiones. Además, para asegurar la comunicación con ellos, otro núcleo misionero fue fundado con su respectiva guarnición a orillas del río San Antonio, aproximadamente a mitad de camino entre San Juan Bautista.

En 1719, a raíz de un periodo de quebrantamiento en las relaciones entre España y Francia, como consecuencia de los problemas políticos europeos, se dio la oportunidad para que una pequeña fuerza invasora francesa se posicionara en el este de Texas. Al año siguiente, sin embargo, como respuesta, el virrey encargó al Marqués de Aguayo, un terrateniente acaudalado de Coahuila, recuperar el territorio abandonado. Aguayo contratado, casi por su propia cuenta, a 500 hombres en un corto período de tiempo listo para enfrentarse a los franceses, y en 1721 emprendió la "reconquista" de Texas. La expedición, que, aunque sufrió graves dificultades durante su travesía por el vasto territorio texano, debido principalmente a las dificultades para pasar las crecientes de los ríos, dio lugar a la consolidación final de la dominación española en Texas por más de un siglo. Cuando Aguayo llegó al extremo más oriental de la provincia, ya no existía un estado de guerra entre España y Francia. El marqués Aguayo fue bien recibido por los indios y fue capaz de restablecer las misiones de la Trinidad y las del ríos Neches con su presidio; el de Dolores. Además, se erigió el presidio de Pilar de los Adaes, cerca de la frontera, al otro lado de la posición francesa del Natchitoches. Al mismo tiempo, se ordenó el establecimiento de otra fortificación costera en la Bahía de Espíritu Santo, no sólo para evitar que ese punto pudiese ser ocupado por otro potencia, sino también, que las comunicaciones y los suministros fluyeran y se pudieran enviar a través de esta ruta desde el puerto de Veracruz, evitando la larga ruta terrestre desde México.

La posesión de Texas fue asegurada a través de estos medios. Aquí los franciscanos desarrollaron sus actividades misioneras, la enseñanza a los indios de la agricultura y la cría de ganado. Aguayo propuso, además, que a los colonos españoles fueran enviados hacia la vasta provincia casi deshabitada. El gobierno metropolitano puso en práctica esta sugerencia, aunque después de una gran demora, pero en 1731 quince familias que componían 56 personas llegaron a Texas de las Canarias y se fundó la ciudad de San Fernando de Bexar en las orillas del río San Antonio. Poco a poco, esta población se incrementó de manera importante con la incorporación de más habitantes del virreinato. Bexar se convirtió en ese tiempo, en el núcleo principal de la gobernación de Texas.

Alrededor de este tiempo, el territorio de Nuevo Mexico que sin duda había progresado derivado de la fundación de la población de Albuquerque al sur de Santa Fe sufrió de un periodo de gran confusión, no sólo a causa de las hostilidades de sus vecinos los apaches contra quienes se montaron varias campañas, además, debido a continuos rumores que circulan entre las tribus indias. Estos rumores hablaban de la proximidad de exploradores o comerciantes franceses que, en efecto, estaban tratando de encontrar una manera de llegar a la provincia de Nuevo México. Estos colonos franceses ya se habían establecido en la región de Illinois, en un intento de abrir el camino hacia el norte y el oeste siguiendo a lo largo de los causes de aguas arriba los afluentes que desembocaran en la margen derecha del río Mississippi.

Sumado a esto, fue la llegada de los comanches, que, desde los primeros años del siglo habían estado asaltando las misiones al norte de Nuevo México. Por estas circunstancias en 1720, una expedición de cerca de 100 hombres de los cuales más de la mitad eran indios dejó Santa Fe dirigiéndose rumbo al este en un intento de encontrar a los franceses. Este pequeño destacamento marchó hasta la confluencia Norte y Sur de los ríos Platte. Aquí se encontraron con un pueblo de indios Pani o Pawnee y estableció comunicación con ellos, sin encontrar alguna solida evidencia solo vagas impresiones de que algún otro hombre blanco hubiera alguna vez atravesado por esos rumbos. Los Pawnee, sin embargo, pronto se volvieron hostiles, atacando primero a los caballos y luego el propio campo español. La batalla fue muy reñida y sólo unos pocos sobrevivientes lograron regresar a Santa Fe. A partir de ese momento en adelante, Nuevo México mantuvo una actitud puramente defensiva. Otro acontecimiento importante acaecido durante los primeros años del siglo, fue el descubrimiento de una serie de ricos yacimientos de plata en el Real de Minas o campamento minero bajo la jurisdicción del rey de Santa Eulalia de Mérida. La explotación de estos veneros impulsó la fundación en las inmediaciones del pueblo de Chihuahua, que pronto se convirtió en un importante centro económico de todo el norte de México. Además, teniendo en cuenta la densidad de su población, Chihuahua se convirtió a partir de entonces, en una fuerte base para la defensa de la frontera entre los presidios de El Paso y el de Sonora.

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Fuente: Wikipedia. Luis Navarro. Handbook of Hispanic Cultures in the United States: The “North” Under Spanish Administration: The Internal Provinces p. 164-166. Creative Commons.

 
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