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LOS DRAGONES DE CUERA EN LA NUEVA ESPAÑA


El Dragón de Cuera era uno de los soldados dentro del ejército español en la Nueva España.  Su origen se remonta al siglo XVI, fecha en la que la Corona española crea una línea de puestos fortificados, llamados presidios, construidos al norte de la ciudad de México en 1570, para contener las incursiones de los indios chichimecas. Dos siglos más tarde la línea de presidios, llegó a lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos y se extendió desde Texas hasta California.

Estos presidios eran fortificaciones construidas de piedra y adobe, generalmente de forma cuadrada, con bastiones salientes o torres en esquinas opuestas, donde se colocaban cañones, estas construcciones guarecían a los habitantes de los presidios de los ataques de los indios bárbaros.

Los dragones de cuera o soldados de cuera eran una fuerza única que se distinguían de las tropas regulares españolas teniendo su propio reglamento. Las tropas se regían por los reglamentos de 1729 y 1772, en ellos se regulaba su uniforme, armamento, etc.

Se denominaban Dragones de Cuera, por la protección que les cubrían, consistía en un abrigo largo que llegaba hasta las rodillas, ya en el siglo XVIII y XIX se acortaría llegando sólo a la cintura.

Los Dragones iban protegidos por una especie de coraza, llamada "cuera", formada por varias capas de cuero de piel de ante o gamuza (hasta 7), a veces rellenas también de algodón. Esta especie de chaleco (no tenía mangas), precursora de los actuales chalecos antibalas, les hacía inmunes a las flechas y lanzas de los indios.

A pesar de su excesivo peso, que reducía la movilidad en el combate, suponía una mejora sobre las corazas metálicas que habían empleado durante el siglo XVI, y que, además de pesadas, eran poco prácticas para aquél clima.

Por la misma razón, se sustituyó el morrión o casco de acero por un sombrero muy duro de cuero. Protegía casi tanto como el casco de las flechas indias, y era más eficaz en el calor y en el frío intenso. El uniforme se completaba con unos pantalones también de cuero, para protegerse las piernas.

Como arma defensiva, utilizaban una adarga, escudo que consistía en dos óvalos superpuestos con la insignia real. También podían llevar una rodela de forma circular, los dos en piel y resistentes a flechas y golpes.

Su armamento ofensivo estaba formado por armas de fuego: escopeta calibre 69, dos pistolas del mismo calibre, espada ancha, una daga y una lanza. Pero también, en muchas ocasiones, prefirieron utilizar los arcos capturados al enemigo, en lugar de las armas de fuego y las lanzas. La razón estaba en su eficacia: el arco era más ligero y rápido que las armas de fuego, y también más silencioso.

Según el Reglamento de 1772, y conforme ya hemos dicho, cada soldado de cuera debía disponer, además, de seis caballos, un potro y una mula.

En ciertas zonas, dada la naturaleza del terreno, poblado de matas ásperas y espinosas que producían heridas a los caballos y a las piernas de los dragones (por ejemplo, en el monte californiano), los soldados complementaban su indumentaria con unos faldones de cuero que les protegían las piernas y la delantera de los caballos, al estilo de los faldones que aparecen en los torneos medievales.

Un presidio contaba normalmente con un capitán, un teniente, un alférez, un capellán, uno o dos sargentos, dos cabos y unos cuarenta soldados, además de contar con indios exploradores.

La composición era parte de españoles nacidos en América, mestizos, mulatos y el resto indios. Sólo los altos mandos eran europeos, no solo españoles, sino también irlandeses, valones e italianos.

Este tipo de unidades no se vieron envueltas en grandes batallas en las que se mueven un gran número de tropas, de hecho nunca pasaron de 200 hombres en las acciones conjuntas, número que se consideraba el volumen de tropa máximo para operar con eficacia. Estos soldados se enfrentaron a los apaches, comanches y otras tribus indias, además de franceses, ingleses, rusos, norteamericanos y también a los insurgentes mejicanos.

Las luchas de los dragones de cuera con los indios eran constantes. Tribus como los Apaches, Navajos, Comanches, Utes, Wichitas, Yumas, Pawnnee realizaban numerosas incursiones saqueando poblados y misiones.

El entramado de presidios tenía su éxito como tapón, pero la extensión de terreno era muy grande y la distancia mucha entre un presidio y otro, además había que tener en cuenta el escaso número de efectivos con los que contaban estos presidios, unos cincuenta hombres.

Uno de esos enfrentamientos entre indios y dragones de cuera en 1720. Hasta Taos el puesto español más al norte, empezaron a llegar noticias de la penetración de tribus desconocidas, eran Utes y Comanches, pero más inquietante aún era que habían contactado con comerciantes franceses, los cuales les habían suministrado armas de fuego. Por si esto fuese poco se tenía constancia de que los franceses se iban adentrando poco a poco en Nuevo México.

La respuesta española no se hizo esperar y se ordenó establecer un presidio en el asentamiento apache de El Cuartelejo y lanzar una expedición en busca de asentamientos franceses.

Al mando de Pedro Villasur se formó un grupo de 45 Dragones de Cuera y 60 indios pueblo auxiliares, adentrándose hacia el norte. La expedición partió de Santa Fe y tras recorrer 800 kilómetros llegó a territorio Pawnee y Ute, viendo que eran hostiles retrocedió y acampó en un prado cercano al actual Columbus-Nebraska, es decir habían llegado al centro geográfico de los actuales Estados Unidos.

El 14 de agosto de 1720 los Pawnee acompañados por soldados franceses atacaron a los españoles, Pedro Villasur resultó muerto en los primeros momentos, los soldados españoles formaron un círculo alrededor. La batalla duró unos pocos minutos resultando muertos 35 españoles y 11 indios pueblo a pesar de estar acampados aparte de los españoles.

7 soldados españoles y 45 indios pueblo consiguieron escapar llegando a Santa Fe el 6 de septiembre. Según el testimonio de éstos un artista anónimo dibujó una escena de la batalla en unas pieles de búfalo.

Una de las tribus más belicosas y que más problemas presentaron a los españoles fueron los Comanches. En 1719 realizaron su primera incursión para capturar caballos en Nuevo México. La respuesta no se hizo esperar por parte de los españoles y durante semanas los Dragones de Cuera persiguieron a las bandas de Comanches y Utes que se habían unido a la incursiones, pero sin obtener grandes resultados.

Para los Comanches la enemistad con los españoles era beneficiosa, pues les permitía obtener por la vía del saqueo una gran cantidad de productos. En los años sesenta del siglo XVIII la guerra se había convertido en endémica y enfrentaba a españoles contra Comanches y Wichitas, a españoles contra Apaches Lipan y estos a su vez contra los comanches.

Pero el gran problema fue la llegada de los franceses que suministraban a los indios de armas de fuego. Armados con rifles y fusiles franceses los comanches, empezaron a lanzar incursiones devastadoras  a partir de 1746. Las respuestas a los ataques de los españoles eran inmediatas pero no tenían mucho éxito hasta el 1774, año en el que una fuerza combinada de dragones, milicianos e indios pueblo, destruyó un campamento comanche haciendo un centenar de prisioneros.

Pero la fecha clave llegaría en 1979, año en el que Juan Bautista Anza lanzó una campaña destinada a terminar con esa amenaza. Anza era consciente de que para vencer a los comanches había que actuar como ellos, atacar en pequeños grupos por sorpresa, evitar grandes columnas de tropas fáciles de divisar a distancia por los Comanches.

El 15 de agosto partiría Anza de Santa Fe rumbo a Taos. Llevaba 600 hombres, de los cuales 150 eran dragones de cuera, a los que se unieron 200 indios Apaches y Yutes.

Los Dragones de Cuera fueron la vanguardia de este contingente llevando el peso de los combates en todo momento. Ocultándose  por el día, marchando de noche, con los cascos de los caballos forrados para no hacer ruido encontraron el campamento de Cuerno Verde, atacando el 31 de agosto. Cuerno Verde logró escapar dirección Taos. Anza se lanzó en su persecución hasta que el 3 de septiembre se produce la que es conocida como la batalla de Cuerno Verde en la que las tropas españolas dieron muerte al jefe Cuerno Verde, su hijo y cuatro jefes más comanches.

Este triunfo tuvo una gran repercusión entre todas las tribus indias, los Navajos pidieron la paz de inmediato, al igual que los comanches, los Utes. Los Comanches no volverían a atacar el Nuevo México español durante décadas. El comercio con los comanches quedó establecido a través de los comancheros, facilitándoles armas de fuego y todo tipo de objetos a los indios.

Fuente: Wikipedia. MARTÍNEZ LÁINEZ, Fernado, CANALES TORRES, Carlos:  Banderas lejana, Edaf, Madrid, 2009.; GARCÍA BLANCO, Javier. Juan Bautista Anza: un vasco a la “conquista”  de California, en Historia de Iberia Vieja, nº 75, 2011, pp. 20-26.; http://www.militarymuseum. . http://memoriablau.foros.ws.; Creative Commons.

 
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