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JOAQUÍN AMARO DOMÍNGUEZ

 

GENERAL DE DIVISIÓN JOAQUÍN AMARO DOMÍNGUEZ (1889-1952)

Nacido el 16 de agosto de 1889, en Corrales de Ábrego, municipio de Sombrerete, estado de Zacatecas; tuvo 10 hermanos, siendo el mayor de ellos; su padre se desempeñó como peón mayordomo en la hacienda de Ángela Domínguez. Hombre formado con la recia necesidad de la época porfiriana, quien vivió las carencias de la clase trabajadora, que logró escalar el escalafón desde Soldado a General de División, hasta lograr desempeñarse como Secretario de Guerra y Marina, y quien proyectara la formación castrense del devenir histórico del Instituto Armado.

La situación que permeó durante el gobierno del General Porfirio Díaz Mori y aunado al fraude electoral cometido durante las elecciones de 1910, el Señor Francisco Ignacio Madero invitó al pueblo de México a levantarse en armas, enarbolando el Plan de San Luis. Su padre se unió a la lucha revolucionaria, pero resultó muerto durante una acción de armas. El joven Joaquín Amaro, firme con los ideales revolucionarios de su padre y con el deseo de continuar su proyecto social, se une a las filas de Domingo Arrieta el 28 de febrero de 1911.

En la firma de los Tratados de Ciudad Juárez, el 21 de mayo de 1911, don Francisco Ignacio Madero, con la intención de pacificar al país y, sobre todo, en la región norte del territorio nacional, ordenó al Coronel Gertrudis G. Sánchez que organizara el 28/o. Cuerpo Rural de la Federación. Dentro de este cuerpo, Domingo Arrieta comandó algunas tropas, dentro de las que se encontraba el joven Amaro Domínguez, quien causó alta el 15 de diciembre de 1911; en su mayoría estaba integrado por revolucionarios de Durango. La capacidad y sagacidad de Amaro durante los primeros enfrentamientos le hicieron ganarse el reconocimiento de Domingo Arrieta, convirtiéndose en su hombre de confianza.

El 6 de noviembre de 1911, en el estado de Morelos, los zapatistas se levantaron en armas en contra del presidente Madero, por lo que el General Gertrudis G. Sánchez, al mando de 2,000 efectivos del Cuerpo Rural, salió a sofocar las fuerzas insurrectas; durante el mes de enero de 1912, el 28/o. Cuerpo Rural se situó en Jojutla, donde se efectuaron expediciones, tratando de acabar con los rebeldes. Entre ellas destaca la de San Miguel Treinta, Mor., en la que sobresalió la actuación de Amaro Domínguez, quien iba bajo el mando del Teniente Coronel del 24/o. Batallón, Juan B. Ulloa; dicha columna desalojó a la fuerzas zapatistas, que eran comandadas directamente por Emiliano Zapata.

Amaro Domínguez brilló durante las operaciones militares en el estado de Morelos, en contra de los zapatistas a principios de 1912, de la manera siguiente: durante el mes de enero en San Miguel Treinta y Pueblo Nuevo, en febrero en el Cerro del Higuerón, Colonia Porfirio Díaz, La Estaca, Ticumán, Tetecalita, Hada de Chiconcua, Juchitepec y Xoxocotla; y en marzo en Los Hornos, El Jilguero, Río Frío, El Mango, Solano, Tetecala y Tlaquiltenango. Las fuerzas de Gertrudis G. Sánchez realizaron operaciones en los poblados de Huetamo, Zirándaro, Pungarabato, Ajuchitlan y Teloloapan. En estas poblaciones, Amaro Domínguez resultó herido de una pierna, resultado de los combates que sostuvo en contra de los zapatistas.

Gertrudis G. Sánchez se lanzó nuevamente a la lucha revolucionaria, por los sucesos ocurridos en la ciudad de México durante la “Decena Trágica” y que culminaron con los asesinatos del presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez. Su acción inmediata fue organizar sus tropas y otorgó el grado de Coronel a Amaro Domínguez y a Cecilio García, y les dio órdenes de realizar operaciones en las plazas de Cutzamala, Pungarabato y San Miguel Teloloapan.

Para el 12 de mayo de 1913, Amaro Domínguez, al mando de sus efectivos apoyados por Cecilio García y bajo el mando directo del General José Rentería Luviano, en las cuestas de los Pinzones a inmediaciones de Tuzantla, Mich., hicieron huir a las fuerzas federales comandadas por el Tecolumniente Coronel Carlos Allen Vallejo, quien desempeñaba el cargo de Jefe del 18/o. Cuerpo Rural.

Para el 30 de mayo del mismo año, el Coronel Amaro Domínguez capturó la plaza de Zamora, Mich. Con fecha 1 de julio de 1913, al Coronel Amaro Domínguez, por sus méritos en campañas, casi todas contra los zapatistas, el General G. Sánchez lo asciende al grado de General.

Llegado el año de 1914, el General Amaro Domínguez y los constitucionalistas llevaron a cabo operaciones en la zona sur del país; durante este periodo, no contaron con buena fortuna, por lo que en ese momento los federales del gobierno de Victoriano Huerta tuvieron un ligero respiro para contrarrestar las derrotas. Para el 1 de enero de ese año, el General Gertrudis G. Sánchez emprendió un ataque a Huetamo, Mich., pero el propósito de su empresa no alcanzó su objetivo, ya que el enemigo irregular presentó defensa en la plaza.

Para marzo, el General G. Sánchez, comisionó al General Amaro Domínguez, quien salió al mando de 350 efectivos aproximadamente, rumbo al estado de Guerrero, pero en el poblado de Coyuca de Catalán, Gro., operaron las columnas del Jefe José Inocente Lugo, Melesio Albarrán y otros. Éstos no contaron con la fortuna que en otras ocasiones, y fueron rechazados por las fuerzas federales bajo el mando del Coronel Genaro Basabe y del Teniente Coronel Julio Bahena.

Después de varios descalabros, por fin el General Gertrudis G. Sánchez asumió la gubernatura del estado de Michoacán por lo que procedió a organizar la administración de la entidad, y al General Amaro Domínguez lo nombró encargado del Distrito de Zamora. Durante el gobierno de G. Sánchez, se mandó crear el Hospital Militar, una Junta de Beneficencia e Instrucción Pública y la reapertura de la Escuela Industrial; declaró extinguidas las deudas de los peones y aumentó el salario de la jornada a 75 centavos por día.

Se puede considerar al General Gertrudis Sánchez como influencia que inspiró al revolucionario zacatecano, quien posteriormente, como Ministro de Guerra, aplicaría las reformas necesarias en las filas del Ejército Posrevolucionario. En Zamora dio muestras de su anticlericalismo, cuando dio su apoyo incondicional a la confiscación de bienes de la Iglesia. En este aspecto, Amaro Domínguez giró instrucciones a la Oficina de Administración de Fincas Rústicas y Urbanas, para el embargo de los bienes e inmuebles del clero.

En agosto de 1914, se da la escisión constitucionalista; el General Gertrudis G. Sánchez parecía encontrarse en un punto neutro, pero no demoró en inclinarse con los convencionistas. Ante la presión de Amaro Domínguez y demás subalternos, el General G. Sánchez permitió el paso por el estado de Michoacán, a la 2/a. División del Ejército del Noreste, que iba bajo el mando del General Francisco Murguía, pero al enterarse G. Sánchez que en dicha columna se encontraba el General Martín Castrejón, enemigo de éste, ordenó a Amaro Domínguez atacar la retaguardia de Francisco Murguía. Durante esta acción, le infringieron una dolorosa derrota a los constitucionalistas.

Definidas las facciones, el 8 de marzo de 1915, el General Álvaro Obregón daba cuenta a don Venustiano Carranza, de que el General Amaro Domínguez ya se encontraba incorporado a las filas constitucionalistas. El General oriundo de Corrales de Ábrego se trasladó el 22 de marzo a Tacámbaro, con el firme propósito de convencer al General Gertrudis Sánchez para que se uniera a las filas constitucionalistas, pero ya en dicho poblado, Amaro Domínguez fue atacado por el General José I. Prieto; durante esta acción, el mismo General Sánchez salió herido de una pierna. Ahí, éste último General le propuso a Amaro Domínguez, el cargo de Gobernador del estado de Michoacán, a cambio de defeccionar con la facción constitucionalista; el General zacatecano, firme y convencido en su posición, rechazó dicha oferta, defendiendo los ideales sociales y abandonando el interés personal.

Durante las Batallas de Celaya, el General Amaro Domínguez arribó a dicha ciudad después de librada la primera batalla; para el 13 de abril reiniciaban los combates, y el 14 del mismo, el General Francisco Villa ordenó el ataque a la línea del río de la Laja, punto que se encontraba defendido por el mismo General Amaro Domínguez; las maniobras de los villistas fueron reforzadas con 2,000 efectivos más.

A pesar de la clara desventaja de Amaro Domínguez, no retrocedió ni abandonó sus puestos en las trincheras; durante esta acción, el General Amaro Domínguez mostró su bizarría hasta el último instante y defendió el punto que ocupaba a riesgo de su propia vida. Ante lo ocurrido, el General Álvaro Obregón mandó oportunamente el día 15, los refuerzos necesarios con el General Miguel Laveaga; con estos apoyos se equilibraron ambos bandos.

Durante las Batallas de Celaya, a las fuerzas del General Amaro Domínguez se les denominó “Los rayados de Amaro o los rayados de Celaya”, ya que éstos vistieron uniformes rayados de prisioneros (posiblemente de las cárceles de Guanajuato o San Juan de Ulúa, Ver.). Durante estas acciones, el General Obregón se percató de la disciplina castrense y don de mando del General Amaro Domínguez, por lo que el “Manco de Santa Ana del Conde”, lo consideró como su mejor hombre, para contrarrestar los embates de los villistas.

Durante los meses subsecuentes, al General Amaro Domínguez se le nombró encargado de las operaciones en la sierra de Querétaro, para eliminar las últimas fuerzas villistas. A principios de agosto, estas fuerzas fueron totalmente derrotadas, por lo que desalojaron Querétaro y Guanajuato; de ahí, el General Amaro Domínguez se trasladó a Morelia, para presentar batalla al villista Jesús Síntora (excompañero de armas); al principiar agosto, Amaro Domínguez destacaba nuevamente al derrotarlo.

Para marzo de 1916, el General Amaro Domínguez continuó destacándose en las operaciones contra los villistas y entregaba al gobierno de Carranza las victorias, y conforme transcurrían los meses, este gobierno se consolidaba; cabe hacer mención, que durante estas operaciones, este General las llevó a cabo sin que le ministraran los recursos necesarios, que requería la empresa para conseguir los fines; la fama del General Amaro Domínguez también fue acompañada con acusaciones de saqueos que permitió entre sus tropas.

A principios de 1916, el gobierno de Carranza se fortaleció, en el sentido de que ya dominaba casi la totalidad del territorio nacional. En enero del siguiente año, el General Amaro Domínguez se trasladó a Durango, para colaborar con el General Francisco Murguía; por estrategia del General Secretario de Guerra y Marina, Álvaro Obregón, nombró al General zacatecano Amaro Domínguez, ya que él conocía y dominaba ampliamente Durango; aunque no nació en dicha entidad, había vivido gran parte de su vida y al momento de incursionar a las filas revolucionarias, lo hizo en ese estado.

En Durango se hizo cargo de la 5/a. División del Ejército del Noreste. Dada la capacidad de este militar innato, se le nombró también Comandante Militar y Jefe de las Operaciones Militares del estado. En el cumplimiento del deber, el General Amaro Domínguez obtuvo triunfos y derrotas; con la renuncia del General Obregón como Secretario de Guerra y Marina, Amaro Domínguez quedó bajo las órdenes de Francisco Murguía.

El 5 de febrero de 1917 se promulgó la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos para que entrara en vigor en mayo de ese mismo año. El general zacatecano continuó combatiendo a los grupos inconformes, para dar la tan ansiada estabilidad del país. Para el año de 1918, el General Amaro Domínguez recibía felicitaciones del General Francisco Murguía, por sus destacadas victorias en contra de las gavillas villistas. En noviembre de ese mismo año, Francisco Murguía fue relevado por el General Cesáreo Castro.

Con los relevos el General revolucionario Francisco Villa, se fortaleció en el estado de Durango y logró expandirse hasta el estado de Chihuahua; en consecuencia, en 1919, Amaro Domínguez fue nombrado responsable de perseguir a los villistas en esta última entidad. Aplicando acertadamente la táctica militar, el General Amaro Domínguez desplazó sus tropas a Durango y en septiembre del mismo año, Villa y Martín López atacaron esa plaza, pero la férrea defensa presentada por el Amaro Domínguez, Pablo Quiroga y Cesáreo Castro, permitió rechazar a los villistas.

En 1920 se dio la sucesión presidencial y el Presidente Carranza, con la intención de tratar de dar estabilidad a la Nación, pensó en la conveniencia de un gobierno de procedencia civil y consideró que el Ingeniero Ignacio Bonillas cubría el perfil para candidato presidencial y lo designó para contender las elecciones; el ingeniero Bonillas se encontraba desempeñándose como Embajador de México en Estados Unidos de América. El Gobernador de Sonora, Adolfo de la Huerta, acusó a Carranza de invadir la soberanía de la entidad, por el arribo de Manuel M. Diéguez al mando de tropas federales.

Adolfo de la Huerta se sublevó contra el Presidente, en abril de 1920, con el Plan de Agua Prieta; quedando con ello, rotas las relaciones entre la Presidencia y el grupo de Sonora. Con el triunfo de la rebelión sonorense, el presidente Venustiano Carranza tuvo que abandonar la capital de la República, el 7 de mayo de 1920, pero no logró su objetivo de llegar a Veracruz para establecer ahí su gobierno, y en la madrugada del 21 de mayo, fue asesinado en Tlaxcalaltongo, Pue.

Ante la muerte de Carranza, quedó como presidente interino Adolfo de la Huerta, para que convocara elecciones y reorganizara el país; al General Amaro Domínguez se le consideró leal al nuevo gobierno, por haber apoyado al grupo de Sonora. De la Huerta de inmediato se dispuso a pacificar al país y le giró instrucciones al General Amaro Domínguez por conducto del General Plutarco Elías Calles, Secretario de Guerra y Marina, de continuar la persecución de las gavillas villistas que asolaban el estado de Chihuahua.

Durante estas operaciones, el General Amaro Domínguez, muy astutamente, trató de dialogar con los villistas, otorgándoles el reconocimiento de sus jerarquías, en especial con los “Los Dorados”; algunos aceptaron la oferta y se unieron a las fuerzas gubernamentales; tal es el caso del General Rosalío Hernández, quien tenía amplio conocimiento del terreno del estado de Chihuahua. Pacificada la región norte del país, el Secretario de Guerra y Marina ordenó que el General Amaro Domínguez se hiciera cargo de la Jefatura de las Operaciones Militares de los estados de Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí.

Una vez más, el destino enfrentaba a los Generales Amaro Domínguez y a Francisco Murguía; este último había cruzado la frontera en abril de 1921, junto con los Generales Cándido Aguilar, Benjamín Garza y el hijo del General Pablo González, con la intención de combatir al gobierno sonorense, pero como ya era costumbre, el General Amaro Domínguez movilizó a sus tropas y los persiguió, hasta darles alcance el 9 de abril, en Salsipuedes, Chih., en donde les infringieron una derrota definitiva.

El 3 de septiembre de 1921, el General Amaro Domínguez contrajo nupcias con la hija del Coronel Manuel C. Izaguirre, quien se encontraba bajo sus órdenes directas, después de este acto, el General continuó desempeñándose con toda la disponibilidad requerida para el servicio de las armas. Se trasladó a la ciudad de México para restablecer su estado de salud y en dicha plaza se le nombró Comandante de la Columna del Desfile Militar del 27 de septiembre, para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de México, nombramiento que rechazó por no encontrarse en buen estado de salud.

En 1922, las actividades del General Amaro Domínguez fueron escasas, por la estabilidad que éste había logrado en el norte del país; hubo sublevaciones en contra del gobierno de Obregón, pero no contaron con la fuerza suficiente como para poner en riesgo la estabilidad del Ejecutivo Federal y eran rápidamente derrotadas por las fuerzas federales leales al gobierno.

Llegado el año de 1923, el grupo de Sonora se fragmentó cuando Adolfo de la Huerta se sublevó contra el presidente Álvaro Obregón. Éste, a su vez, recibía la noticia, de que el 20 de julio de ese año, era asesinado el “Centauro del Norte”. Con ello, el General Obregón contaba con un enemigo menos, que pusiera en riesgo la sucesión presidencial de 1924.

El General Plutarco Elías Calles logró consolidarse para las elecciones federales para la presidencia; en consecuencia, el General Guadalupe Sánchez se sublevó en contra del gobierno. A él se unieron los Generales Manuel M. Diéguez, Antonio I. Villarreal, Carlos Green, Adalberto Pineda, Salvador Alvarado, Manuel García Vigil y Fortunato Maycotte; los insurrectos contaron con el 60 por ciento del Ejército.

Ante el peligro inminente, el propio General Álvaro Obregón se puso al frente de las operaciones. Para contender con mayor eficacia a los inconformes, designó a Amaro como Jefe de la Columna de Operaciones Militares en Occidente, con fecha 1 de enero de 1924, el General zacatecano aplicó su sagaz conocimiento en el campo de batalla y se desplazó rumbo a Guadalajara, por lo que ordenó al General Lázaro Cárdenas hacer movimientos en territorio enemigo, para atraer su atención y distraerlo.

El enfrentamiento que protagonizaron el General Lázaro Cárdenas contra el General Rafael Buelna, dio como resultado que el primero cayera prisionero de los rebeldes. Mientras tanto, el General Amaro Domínguez, enterado del resultado, continuó el movimiento de sus efectivos para tener la mayor parte de sus tropas concentradas. Ya con ello, usó la aviación militar y empezó el ataque contra los enemigos, y en escaso tiempo, debilitó a las fuerzas oponentes, liberando al futuro Presidente de la República.

En Palo Verde, a inmediaciones de Ocotlán, Jal., el 9 de febrero de 1924 los gobiernistas derrotaron a los rebeldes y posterior al encarnizado combate en Palo Verde, el 12 de febrero, las fuerzas obregonistas tomaban la plaza de Guadalajara. Para el 24 de febrero, el Secretario de Guerra y Marina, Francisco R. Serrano, declaró que la rebelión había sido derrotada. En las elecciones llevadas a cabo en ese año, el General Plutarco Elías Calles obtuvo la mayoría de los sufragios para el periodo presidencial 1924 a 1928.

El 1 de diciembre de 1924, el General Plutarco Elías Calles tomaba el Cargo de Presidente y con esa misma fecha nombraba al General Amaro Domínguez como Subsecretario de Guerra y Marina. Con esa responsabilidad, el General emprendió una reorganización de los Batallones y Regimientos sublevados, dotándolos de nuevos uniformes y armamento, acción astuta para inculcar en las tropas el valor de la lealtad al gobierno y a las instituciones legalmente constituidas, quienes requerían de una nueva reestructuración ante la deslealtad de estos cuerpos y mejores pertrechos para cubrir las necesidades, ante los constantes levantamientos contra el gobierno.

Así mismo, mejoró la organización de la Fuerza Aérea, amplió su radio de acción y mandó a preparar a los aviadores al exterior, percatándose de la importancia de esta fuerza a futuro. Los Cuarteles habían sido prácticamente destrozados y ordenó fueran reconstruidos. A los Jefes y Oficiales que se desempeñaban como instructores de la tropa, los capacitó. Su gran labor desempeñada durante el breve tiempo como Subsecretario, le valió el nombramiento como Secretario de Guerra y Marina, el 27 de julio de 1925.

Con la responsabilidad que adquiría en su nuevo cargo, continuó con su labor y adquirió armamento nuevo, reorganizó los planteles militares; al Colegio Militar lo dividió en Escuelas de Caballería, Infantería, Artillería e Ingenieros, Vocacional, Educación Física, Intendencia y Administración.

La aplicación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sus artículos 3/o., 5/o., 27/o. y 130/o., afectó los intereses de la Iglesia, pero su aplicación no causó un conflicto directo con el clero; el problema se suscitó el 4 de junio de 1926 cuando el Presidente Calles reformó el Código Penal, el que consistió sobre los delitos del fuero común y contra la Federación en materia de culto religioso. A esta ley se le denominó la “Ley Calles”, la cual limitaba la cantidad de sacerdotes, a uno por cada 6,000 habitantes.

Así daba inicio el conflicto de la Iglesia y el Estado mexicano. El grupo reaccionario del clero se manifestó en contra de la nueva reforma eclesiástica; en algunos estados de la república, se levantaron en apoyo a la Iglesia. Tal es el caso de Zacatecas, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y Michoacán, entre otros. El General Rodolfo L. Gallegos, con un pequeño grupo de soldados, fue el primero en levantarse y en Celaya tomó el rumbo a Guanajuato, con la proclama de ¡Viva Cristo Rey!; pero en el primer combate sostenido, fue muerto el 5 de mayo de 1926.

El Secretario de Guerra y Marina procedió a sofocar la rebelión y creó 10 Regimientos de Caballería, así como también la adquisición de fusiles, carabinas, máusers y ametralladoras, y canceló la venta de armamento a civiles, para contrarrestar el contrabando de armas. En cuanto a la aviación, adquirió nuevos aviones, se repararon 40 aeroplanos regla y se construyeron 7 aeroplanos “Anáhuac”, que sirvieron de apoyo para explorar, bombardear y ametrallar a los cristeros.

El General Amaro Domínguez, en el mes de julio de 1927 expresó que el conflicto cristero había concluido, ya que sólo se encontraban pequeñas células en los estados de Michoacán, Jalisco y Zacatecas; para continuar debilitando la lucha cristera, mandó formar la 35/a. Jefatura de Operaciones, con Cuartel General en Unión de San Antonio, Jal. Durante el mismo mes descrito, el General Amaro Domínguez se trasladó a Ocotlán, Jal., para dirigir desde ahí personalmente las operaciones.

El 17 de julio de 1928, en plena Guerra Cristera, el General Álvaro Obregón, quien había sido reelecto nuevamente Presidente para el periodo 1928 a 1934, fue asesinado por el José León Toral, en el restaurante la Bombilla de San Ángel; a este acontecimiento le sucedió el llamado “Maximato” y se nombró Presidente Interino al Licenciado Emilio Portes Gil, quien tomó protesta el 1 de diciembre, y sin demoras, entró en diálogo con los rebeldes cristeros: al General Amaro, reconocido enemigo de la iglesia, se le ratifica el cargo de Secretario de Guerra y Marina.

Durante el transcurso del conflicto entre la Iglesia y el Estado, el General Amaro Domínguez tuvo que hacer frente la nueva rebelión escobarista, iniciada el 9 de marzo de 1929. El General Amaro se encontraba presto para salir a combatir a los sublevados, pero tuvo un accidente jugando a la pelota vasca y perdió el ojo derecho, por lo que tuvo que renunciar a la Secretaría y trasladarse a los Estados Unidos de América, para ser atendido.

El General Amaro regresó a México y retomó el cargo el 15 de mayo de 1929, momento en que ya habían sido aniquilados los escobaristas; los acuerdos entre la Iglesia y Estado no fueron los suficientes, ya que las hostilidades en contra de los federales continuaron, pero esto dio un rumbo diferente, al ser asesinado el General Cristero Enrique Gorostieta, en Atotonilco, Jal., el 2 de junio del año de 1929, con lo que el movimiento cristero se fue apagando.

Dentro de sus funciones como Secretario de Estado, destaca el impulso otorgado para el fortalecimiento del acondicionamiento físico castrense, cuando dispuso que en todos los Cuarteles Generales del Ejército se implementaran canchas deportivas para la recreación del Soldado; en el ámbito educativo, ha sido sin duda el que más ha aportado: creó las Escuelas de Aplicación, a la que dio mayor énfasis fue a la Escuela de Caballería y promovió la creación de la Escuela Superior de Guerra.

El Ingeniero Pascual Ortiz Rubio fue designado como nuevo Presidente, tomando posesión el 5 de febrero de 1930; el militar zacatecano fue ratificado Secretario en el Ramo de Guerra. Con la finalidad de contar con un ejército profesional de primer mundo, durante su gestión se elaboraron reglamentos  como el de Transportes de Ferrocarril, Aplicación de Asignaciones de Técnico, Defensas Rurales, Almacenes, Ceremonial Militar, Servicios de los Estados Mayores y Comandos Superiores del Ejército y Armada Nacionales, Conservación y Almacenamiento de Material de Guerra, Archivo, Servicio de Transportes a Bordo de Unidades de la Armada y Reglamento para la Secretaría de Guerra, así como también ordenó se creara la Comisión de Historia.

El 15 de octubre de 1931, el General Amaro Domínguez renuncia al cargo, lo cual le fue concedido y el 7 de noviembre del mismo año se hizo cargo del Colegio Militar; tiempo después se le designa Director de Educación Militar, sin cesar en su cargo anterior. Con ello tuvo a su cargo el Colegio Militar, la Escuela Naval Militar, la Escuela Médico Militar, la Escuela Militar de Veterinaria y Mariscalía, las Escuelas de Tropa, las Escuelas de Formación y Aplicación de Aeronáutica y la Escuela Militar de Transmisiones.

Durante la gestión del General Amaro Domínguez, se inauguraron la Escuela Superior de Guerra, la Escuela Militar de Aviación y la Escuela Militar de Intendencia; su labor de profesionalizar y reformar al Ejército Mexicano finalizó cuando pasó a disposición de la Dirección de Armas.

El 16 de agosto de 1939, el General Amaro Domínguez solicitó licencia ilimitada para separarse del activo de las armas, para atender asuntos políticos; para el 1 de octubre de 1942, durante la II Guerra Mundial, el General zacatecano cesó de estar a disposición de la Dirección de Personal y con esa misma fecha fue designado Comandante de la Región Militar del Istmo, que fue creada en la misma fecha. En dicha comisión permaneció hasta el 31 de diciembre de 1943 y posteriormente prestó sus servicios como Comandante de las 28/a. y 18/a. Zonas Militares. Por sus servicios prestados en armas, al General de División Joaquín Amaro Domínguez, en 1948 le fueron otorgadas las Condecoraciones de 3/a., 2/a. y 1/a. Clases.

Hasta aquí la vida de uno de los militares importantes del siglo XX, el General Joaquín Amaro Domínguez, hombre que es resultado de la Revolución Mexicana, hombre que saboreó las victorias y probó las amargas derrotas; que a pesar de esto, no escatimó su esfuerzo y se puso al frente de las armas, para combatir al injusto gobierno. Las balas enemigas le hicieron justicia al no poder quitarle la vida en los campos de batalla, y fue el 15 de marzo de 1952, cuando un carcinoma le quitaba la vida; es así como uno de los más insignes Generales surgidos de la Revolución perdía su último combate.

Fuente: Wikipedia. C. Tte. Hist. Antero Naranjo Lara. Archivo Histórico Militar de la SDN, XI/III/1-39, Expediente personal del extinto General de División Joaquín Amaro Domínguez.; Diccionario Porrúa, de Historia, Biografía y Geografía de México, Editorial Porrúa, México, 1984.; Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, SDN, 1979.; Los Protagonistas, Así fue la Revolución, I. N. E. H. R. M, 1985.; Vida y Obra del General de División Joaquín Amaro Domínguez, Secretaría de la Defensa Nacional, 2000.  • Secretaría de Marina-Armada de México. Creative Commons.

 
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