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JUAN FERNANDEZ DE RETANA

JUAN FERNÁNDEZ DE RETANA MARTÍNEZ (1652–1708)

Nació en la localidad de Nanclares de Gamboa, en la provincia de Alava, al norte de España, donde fue bautizado el 27 de febrero 1652. Fue el hijo de Juan Fernández de Retana y María Martínez de Mendivil, eran gente de campo, dedicados al pastoreo.

Fernández de Retana se casó con María Ruiz Lucuriaga en Nanclares de Oca en 1670. Fernández zarpa rumbo a la Nueva España alrededor de mayo de 1676, cuando su firma aparece en los registros de la Ciudad de México. Entre 1676 y 1684 se dedicó al comercio de mercancías entre la Ciudad de México y las comunidades mineras de Zacatecas y Parral ubicadas al norte de la Nueva Vizcaya. En la Nueva España siempre afirmó que era soltero y no tenía familia, y no hay registro de su regreso a España antes de la muerte de su esposa en 1684.

Para 1678, Juan Fernández de Retana estaba viviendo en Parral, el centro minero más importante de la provincia de Nueva Vizcaya y la residencia oficial de los gobernadores de Nueva Vizcaya en el siglo XVII.

En Parral había establecido vínculos con uno de los Urrutia, miembro de una de las familias más importantes en el negocio del comercio y fleteo de la Ciudad de México, quien le prestó dinero para que iniciara a  fletear por sí mismo. Fernández también incursionó en la minería y se convirtió en un ciudadano influyente, ocupando los cargos de diputado de Minería y alcalde mayor de Parral. Para 1681 se le refería como capitán   y al parecer se dedicaba a proteger a los trenes de suministro. Tres años después, la alianza de comerciantes de Parral solicitó al gobernador de la Nueva Vizcaya hacer oficial el título y designar a Fernández como militar regular a cargo de un pelotón de soldados encargados de escoltar caravanas de carretas por la ruta entre Parral y el centro minero de Cuencamé, Zacatecas. En 1684 el Gobernador José de Neyra y Quiroga lo hizo, allanando así el camino para el nombramiento de Fernández como capitán del nuevo presidio de San Francisco de Conchos en 1685. En el inter de su nombramiento, Fernández de Retana había participado en campañas contra los indios Conchos y Julime en 1684.

Permaneció como capitán de la guarnición de frontera estratégica de Conchos, situada en un hermoso valle del río Conchos al noreste de Parral, hasta su muerte. Como comandante de un grupo de cincuenta soldados, hizo campaña en contra de los numerosos grupos indígenas de la región, entre ellos los Tobosos, Chizos y Cocoyames de Chihuahua y Coahuila. En 1689 Fernández también dirigió una expedición a la región de La Junta de los Ríos, donde el rio Conchos desemboca con el Río Grande, para investigar los informes del explorador René Robert Cavelier de La Salle, otros comerciantes franceses y soldados acerca de los indios Hasinai en el este de Texas. Posteriormente, se embarcó en un viaje hacia el este del territorio, hacia la bahía del Espíritu Santo en busca de La Salle, pero al llegar al río Pecos decide devolverse al encontrarse con una partida de indios que regresaban de una expedición comercial con los Hasinai, quienes le dan la noticia de una masacre ocurrida en el fuerte militar de St. Louis, Missouri.

Juan Fernández de Retana ganó su mayor notoriedad al ser el responsable de contener las rebeliones de los indios tarahumaras de la Sierra Madre en 1690 y posteriormente de 1697 hasta 1698. Después de la última revuelta, la más grande en la historia de los tarahumaras, se llevó a cabo la ejecución de  más de treinta líderes tarahumaras ante pelotones de fusilamiento por órdenes del gobernador Gabriel de Castillo. Fernández, por ésta acción,  fue acusado de crueldad y maltrato a los indios, y por ello Carlos II, rey de España, ordenó al virrey destituirlo de su cargo y desterrarlo de la Nueva España.

Fernández al enterarse de la orden, se negó a cumplirla. Por los próximos cinco años permaneció como capitán del presidio mientras suplicaba la revisión de su caso, con el argumento de que el solo estaba cumpliendo órdenes y que no se merecía esa pena tan dura. Fue un momento de gran confusión política, el rey Carlos II murió en 1700, y la dinastía de los Borbones de Francia accedió al trono español. Finalmente, después de reunir el apoyo de sus compañeros comandantes militares, misioneros jesuitas, leales líderes tarahumaras, e influyentes mineros, Fernández de Retana fue absuelto de los cargos en su contra por el rey Felipe V en 1704.

Ese mismo año fue nombrado Teniente de Gobernador (vicegobernador) de la Nueva Vizcaya y Alcalde Mayor en 1708 de la nueva comunidad minera de Santa Eulalia , a quince millas al este de otra comunidad minera que se desarrolló en la ciudad de Chihuahua.

Juan Fernández de Retana murió el 24 de febrero de 1708, dejando la mayor parte de su patrimonio a la Universidad Jesuita de Parral, declarando una vez más, ser soltero y sin herederos. 

Nota: (1) Zacarías Márquez. Fechas Históricas de Chihuahua.

Bibliografia: Wikipedia. Oakah L. Jones, Nueva Vizcaya: Heartland of the Spanish Frontier (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1988). Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer, comps. and eds., Pedro de Rivera and the Military Regulations for Northern New Spain, 1724–1729 (Tucson: University of Arizona Press, 1988). Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer, S.J., The Presidio and Militia on the Northern Frontier of New Spain, 1570–1700 (Tucson: University of Arizona Press, 1986).

Fuente: Wikipedia. Artículo autoría  de Thomas E. Sheridan y Thomas H. Naylor, "Fernandez de Retana, Juan," Handbook of Texas Online (http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/ffe25), accessed January 21, 2014. Published by the Texas State Historical Association.

 
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