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CARTA DE ALBERTO ROBLES GIL A FRANCISCO I. MADERO

 

Tema: Celebro que la tranquilidad en la República sea una realidad.

Guadalajara, 24 de diciembre de 1911.

Señor Don Francisco I. Madero,

Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

México, D.F.

Muy respetable señor y distinguido amigo:

Ha sido en mi poder su muy favorecida carta del día 19 del actual, de la que me he enterado con todo gusto y detención.

Celebro que la tranquilidad en la República sea una realidad como Ud. lo asegura y todos los que nos preocupamos por los asuntos de la Patria lo deseamos; debiendo no obstante reconocer que hay un gran número de individuos que tienen interés en que el desorden subsista y aumente, por considerar sin duda éste el único medio de sacar algunas ventajas.

En Jalisco, si bien es posible; sabiendo mantener la situación, considero remoto que estalle un movimiento contrarrevolucionario con carácter político; pero si tendremos y hemos tenido frecuentes iniciaciones, que ha sido preciso suprimir con toda energía, procedimiento que tendrá que continuar poniéndose en práctica mucho tiempo, sobre todo para conjurar el bandolerismo.

Si no se procede con energía, sí podría llegar á adquirir proporciones peligrosas cualquier movimiento debido á la malísima preparación en que está el proletariado con las propagandas socialistas y disolventes que han estado haciendo algunos candidatos al Gobierno del Estado, despertándose malsanas ambiciones, estimuladas por la baja prensa, la que al fin y sin ser esa su misión, consigue que el pueblo siga perdiendo el respeto á las autoridades y elevados mandatarios, siendo como es natural, un serio inconveniente, pues la labor de esa prensa no es política ni de conveniencia pública, sino de medro y chantaje, de ultraje é inmoralidad, en manos por lo demás, de gente vil y miserable, que indudablemente está haciendo un gran mal á la República.

Yo no anhelo amordazar á la prensa; por el contrario: creo que en su verdadera libertad está el estímulo y el control de la Administración Pública, redundando así en beneficio del país; mas entre la libertad y el libertinaje hay una gran diferencia; por lo que creo que es conveniente que las personas que procedemos con buena fe y honradez, y que por lo tanto debemos rehuir todo lo que sea una venganza, debemos también procurar, cada uno en la esfera de su acción, el que la prensa se moralice.

Ultimamente tuvimos, como lo manifesté á Ud., un levantamiento en Ayo el Chico y pudo en gran parte conjurarse a tiempo, habiendo logrado dispersar á los revoltosos que llegaron á un gran número, yéndose al Estado de Michoacán, en donde el Gobierno fué avisado por mí oportunamente, consiguiéndose así el que por su parte moviera también fuerzas, que operando con las de este Estado, creo que en poco tiempo hará terminar todo por completo.

En el Norte de Jalisco, en Huejuquilla, del Cantón de Colotlán, estalló también un movimiento, el cual pudo asimismo sofocarse, operando de acuerdo con el Gobierno de Zacatecas, pues aquel punto está enteramente en la frontera de ambos Estados.

Finalmente, por Zapotlán se han tenido numerosos propagandistas, entre los que figuran el ex-General revolucionario Eugenio Aviña, que ha sido aprehendido y consignado al Juez de Distrito, no siendo difícil que este funcionario lo ponga en libertad por no haber llegado á las vías de hecho, habiendo manifestado Aviña que nadaba [sic] procurando la libertad de un su asistente y que ha sido llamado por Ud. También figura José Martínez, á quien se persigue activamente.

En la frontera con Colima, en Tonila y Pihuamo, hemos tenido constantes alarmas y hoy mismo he sabido que tres ó cuatro individuos, á quienes se manda ya perseguir, andan reclutando gente para un levantamiento reyista, lo cual le he comunicado ya al Gobernador de Colima, y dado por mi parte instrucciones para emprender una activa persecución.

Hecha esta digresión, paso á tratar el asunto principal de su estimada carta, siendo el que se refiere á la convocatoria para la elección de Gobernador de esta Entidad, lo cual, como Ud. mismo reconoce, he creído indispensable se haga cuanto antes, según lo manifesté á Ud. en mi anterior.

Cierto es que haciendo la convocatoria no podré figurar como candidato al Gobierno, á lo cual debo decir á Ud. que me había ya resuelto desde antes, como lo manifesté al señor Secretario de Gobernación Don Abraham González, así como á numerosos grupos que han tratado conmigo esta cuestión, y entre los que figuran la Unión Democrática Jalisciense y el Partido Católico.

Este último, si hubiera yo aceptado antes mi candidatura, la hubiera apoyado, si bien no iniciado, lo cual no hubiera sido de mi agrado.

La resolución de no aceptar, me ha venido de la firme creencia que tengo de que mientras figure como candidato el señor Don Salvador Gómez, se tendrán serios desórdenes en el Estado; y como en la conciencia general está de que si no Ud., sí personas muy allegadas á Ud., y entre ellas el señor Ministro de Gobernación, simpatizan y apoyan al señor Gómez, lo cual á mí no me consta de ninguna manera, sí se ha aprovechado de esta circunstancia muy eficazmente para hacerse de un gran número de prosélitos entre las masas populares, a las que ven en él al reivindicador en su favor, de las riquezas, tanto públicas como privadas, haciéndose grandes ilusiones con el despojo de los actuales poseedores; y si bien el señor Gómez hace de vez en cuando algunas protestas de no ser socialista, resulta que no obstante eso, en todas sus pregonaciones no hace sino exponer teorías disolventes, lo cual forzosamente, repito, y lo veo con toda evidencia, vá á traer muy serios trastornos al Estado, viniendo á la consecuencia de que éstos podrían atribuirse á mi ambición de figurar como candidato, dejando el Gobierno Provisional, en el cual la principal de mis obligaciones es hacer la convocatoria á elecciones, pues desde que acepte el cargo lo comprendí así, renunciando á las aspiraciones legítimas que tenía como candidato, circunstancia qué fue precisamente la que influyó sin duda en que se me nombrase, pues de ese modo venía sin compromisos ningunos para con los partidos militantes.

La opinión pública sensata y la mayoría de las personas que representan intereses, sin que me jacte ni haga de ello grandes ilusiones, han considerado sí, que convendría continuar con una política de principios, de orden y seguridad, como lo he procurado en el corto tiempo que me he visto al frente del Gobierno, pidiéndome muchos, como he dicho antes, que aceptara mi candidatura, lo cual además de que considero ya tardío, no lo haría, si no fuera contando con un apoyo decidido del Centro, el cual para considerarlo así tendría que traducirse en retirar el apoyo que hoy se dá al señor Gómez y poner un nuevo Gobernador Provisional que ofreciera toda clase de garantías.

Por otra parte, el Partido Católico aun cuando no representa el seguro éxito, sí es de importancia por el gran número de votos que comprende, ha lanzado ya la candidatura del señor Lic. D. José López Portillo y Rojas; así es que ese apoyo que podría yo haber tenido para considerar seguro el triunfo de mi candidatura al competir con cualesquiera de los otros candidatos, no cuento hoy con él y por lo tanto el éxito es más inseguro.

Los elementos del señor Gutiérrez Allende, de quien se cree firmemente ha quedado incapacitado por la última ley de la no reelección; en caso de ser así, no sé á que bando se afiliarán y lo probable es que sea al incipiente partido roquista que trata de lanzar la candidatura del señor Lic. Emiliano Degollado, ó quizá, por una de esas aberraciones de la política general, al mismo señor Lic. López Portillo; quedando así, si no surgen otros candidatos, por resolverse el asunto entre este caballero y el señor Gómez.

A la consideración honrada de Ud. dejo cuáles serán los destinos del Estado en unas ó en otras manos.

El señor Lic. Ulloa, así como sus partidarios, ignorando por qué motivos, se han retraído de continuar los trabajos en su favor.

Tal vez poco antes de ahora, hubiera sido viable mi candidatura: hoy no lo juzgo así, y sí creo prestar mejores servicios á mi Estado y á la Patria, afrontando la situación, muy difícil por cierto, en este corto período, hasta que se hagan las elecciones, pues de otro modo considero mi separación más peligrosa que conveniente, sin tener por mi parte ninguna seguridad.

La idea de ir á conferenciar con Ud., es indudablemente muy buena, pues estoy seguro de que de ese modo con unas cuantas palabras nos orientaríamos mutuamente en el asunto de Jalisco, que es de gran trascendencia; mas para esto no encuentro otra forma legal que la de solicitar una licencia de Ud., para que quizá la Comisión Permanente resolviera que entrara en funciones temporalmente el Presidente del Tribunal.

Usar de las 24 horas que concede la Constitución al Gobernador, para poder salir del territorio sin licencia, la juzgo peligrosa, pues cualquier incidente ferroviario podría ponerme en el caso de haberme extralimitado de esa franquicia é incurrir en responsabilidades que sin duda alguna aprovecharían los partidos que me han visto como una amenaza contra ellos, con el temor de que pueda aceptar mi candidatura; derivándose de allí, aun cuando con mucha torpeza, los ataques todos de que he sido blanco, y para soportarlos, aseguro á Ud. he tenido que revestirme de toda la entereza de que puede ser capaz el carácter de un hombre.

Con lo dicho, creo que no es conveniente que yo vaya y decidir de una manera definitiva la no aceptación de mi candidatura, y por lo mismo, convocar cuanto antes á elecciones, con lo cual honradamente creo ser á Ud., como he dicho antes, de más utilidad lo mismo que al país; esperando por lo tanto se servirá Ud. indicarme la fecha que crea más prudente, advirtiendo á Ud. que la nueva Legislatura del Estado, si todo continúa normalmente, entrará en funciones el día 1° de marzo próximo.

Encarezco á Ud. perdonarme la extensión de este memorial, viéndome obligado á hacerlo así por el temor de incurrir en alguna confusión siendo demasiado conciso y con el objeto de dar á Ud. una idea de la verdadera situación del Estado.

En espera de su resolución, me es grato repetirme como siempre á sus apreciables órdenes, amigo afmo., y muy atento seguro servidor.

Alberto Robles Gil

[Rúbrica]

P. D.- Me permito acompañar á Ud. un recorte de periódico de esta ciudad, en el que se dá la reseña de la recepción del señor Gómez en su último regreso de esa Capital, suplicándole la atención de leerla, pues ella dará á Ud. idea del carácter político que han tomado los trabajos en favor de este candidato, pudiendo asegurar á Ud. que lo que se narra en dicho recorte es la verdad de los acontecimientos.

Se respeta ortografía original.

Fuente: Wikipedia. Articulo autoría de María de los Angeles Suárez del Solar (recopilación e introducción). Francisco I. Madero. Antología. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Archivo General de la Nación. Archivo de la Secretaría Particular del Presidente Francisco I. Madero. Loc.: caja 8, exp. 199, fojas 5661-64. México, 1987. p. 69-72. Creative Commons.

 
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