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LOS PRESIDIOS ESPAÑOLES EN NORTEAMERICA, LOS DRAGONES DE CUERA

Cuando escuchamos las palabras apaches o comanches rápidamente nos viene a la mente una película de indios y vaqueros. La industria cinematográfica Norteamericana convirtió en icono universal a su famosa caballería abandonando su fuerte en rescate de una familia de colonos atacados por los nativos. Pero siglos antes otros soldados realizaban la misma misión en esos territorios americanos, eran los conocidos como dragones de cuera.

España desde el siglo XVI debió defender sus posesiones en América del Norte tanto contra otras potencias europeas como de los ataques de las tribus de “indios barbaros”, denominación española de los indios que no reconocían la soberanía española. Para ello España construyo un doble sistema defensivo, el primero basado en fuertes abaluartados contra los ejércitos europeos que protegieran las fronteras exteriores y otro en el interior gracias a los conocidos como Presidios junto con las misiones fortificadas...

Los presidios tenían como misión servir de base a unidades de caballería que protegerían los distintos poblamientos de colonos que se encontraban dispersos por los territorios del norte del Virreinato de Nueva España. Un territorio de cientos de miles de kilómetros cuadrados que se extendía desde la costa norte de pacifico (estado de Washington) hasta el oriente de Texas. Para cumplir esta ardua tarea se contó con unos medios escasos ya que para unos 3,000 km en 1780 se dispuso de un máximo de 1495 soldados de presidio mientras que la cantidad más habitual rondo los 600.

A finales del siglo XVI por orden del 4º Virrey, Enriquez de Almansa, se comenzó la construcción de la red de presidios. En 1570 se fundaron entre los de Celaya, Jerez, Portezuela, Ojuelas, San Felipe; en 1573 los de Fresnillo, Charcas, Sombrete, Pénjamo y Jamay; Leon, Palmillas y Mezcala en 1576. El siguiente siglo se construyeron una serie de ellos al norte del rio Bravo creándose los de Saltillo, Parras en Coahulia y comenzando en el siglo XVIII los de Texas y california llegando incluso al actual Canadá, en la Isla de Nootka.

La red de presidios estaba diseñada con el objetivo del mutuo apoyo entre los distintos destacamentos además de servir de apoyo al poblamiento, al dotar de protección a las haciendas y misiones que se encontrasen cerca. Por otra parte al ser abandonados tras el avance de la frontera servía de base para la construcción de un asentamiento civil.

Estas fortificaciones se caracterizaban por su reducido tamaño construidas en adobe o piedra con forma rectangular de alrededor de 100 metros de lado. Disponían de torres o bastiones para posicionar cañones pero carecían del complejo diseño abaluartado al carecer los atacantes indios de piezas de artillería. Además de la dotación militar convivían con ellos sus familiares, sacerdotes pero en todo caso no solían pasar de dos  centenares de personas en total. Cada presidio protegía a una compañía compuesta por un oficial (Capitán o Teniente), un Alférez, un capellán, sargento, dos cabos y unos cuarenta hombres apoyándose en algunos casos por un centenar de indios exploradores.

Estas unidades denominadas oficialmente “soldados de presidios” pasaron a la historia como los Dragones de Cuera. Al ser una unidad de caballería dotada de armas de fuego se enmarcan dentro de los dragones al poder combatir tanto a caballo como de pie. Y de Cuera proviene del elemento más característico de su impedimenta, un abrigo sin mangas hecho de varias capas de cuero que  daba una gran protección contra la flechas de los nativos.

Tras años de combate contra los indios el soldado de frontera fue convirtiéndose en una unidad especializada en el combate contra los nativos usando tácticas y armas distintas a las usadas en los campos de batalla europeos. En pleno siglo XVIII cuando en España los ejércitos se habían dotado con armas de fuego ellos seguían utilizando  laza y escudo ya que las armas de fuego era lentas y precisaban blancos densos. Los indios eran rápidos y se acercaban a los europeos antes de que recargasen por lo necesitan armas y defensas contra las flechas y para la lucha cuerpo a cuerpo.

En cuanto a las defensas, destaca la cuera que como ya he explicado estaba compuesta de incluso 9 capas de cuero, llegando a pesar 10 kilos con los años se fue recortándose a hasta convertirse en un chaquetón, con el objetivo de reducir el peso para poder perseguir a los apaches andando a través de las montañas. Eran  de color natural o blanco con el escudo de España en cada bolsillo. Además disponían de una adarva, escudo de origen árabe, hecho de cuero con forma de doble circulo traslapado o de una rodela circular aportándole mayor defensa contra los proyectiles. 

En cuanto a las armas se establecía en el reglamento que debían portar una espada, lanza, escopeta y pistolas pero en algunos casos extraoficialmente se arman con arcos y flechas por ser más rápidas.

Para completar el equipo el reglamento de 1772 cada soldado debía disponer de seis caballos, un potro y una mula, es interesante destacar que cada jinete debía tener una montura preparada en cada momento para salir al combate. Esta misma norma destacaba la importancia de la uniformidad, debiendo vestir “una chupa corta de tripe o paño azul, con una pequeña vuelta y collarín encarnado, calzón de tripe azul, capa de paño del mismo color… bandolera con el nombre del presidio…” debemos destacar el sobrero de alas negro característico de esta unidad frente a otras posteriores como el blanco de las compañías volantes (unidades ligeras preparadas para luchar en tierra).

Se debe destacar que los soldados eran voluntarios con un contrato de 10 años prorrogable. Teniendo en cuenta el sistema de castas vigente el alistamiento era una forma de ascensión social por lo que era interesante pertenecer al cuerpo. A finales del XVIII la mayor parte de la tropa eran criollos o europeos, alrededor del 40% eran mestizos, mulatos o coyotes y el resto indios.

Gracias a la red de presidios, a las incursiones de castigo en territorio “barbaros” a veces de miles de kilómetros y sobre todo al esfuerzo de los Dragones de Cuera durante años los territorios del norte permanecieron en manos de España.

Fuentes: Wikipedia. “Los presidios españoles en Norteamérica.  Los dragones de Cuera.” Francisco García Campa – Bellumartis Blog Historia Militar. “El sistema presidial en el septentrión novohispano, evolución y estrategias de poblamiento”  de  Luis Arnal, Facultad de Arquitectura, UNAM. Creative Commons.

 
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