historia.jpg

CAPSULA CULTURAL: ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

 

La  primera  de las grandes revoluciones sociales del siglo tuvo lugar en la América Latina. México estaba  bajo  el férreo control del dictador Porfirio Díaz y aunque su política  económica  favoreció el progreso comercial y la producción mexicana, los  beneficios  se repartían entre los miembros de una oligarquía excluyente. Para 1910, el 85% de la tierra mexicana le pertenecía a menos del 1% de la población. Los campesinos se quedaron sin tierras y sin trabajo y sufrían a  diario  los efectos del hambre y la pobreza.

Luego de más de 30 años en el poder, Díaz hizo un simulacro de  apertura  democrática y llamó a  elecciones  ese año. Surgió un oponente poderoso, Francisco Madero, que simpatizaba con la causa de la reforma agraria, contaba con el apoyo del campesinado y postulaba el principio de la no-reelección. Madero fue encarcelado y Díaz obtuvo una  victoria  electoral por la vía del fraude.

Las protestas y la insurrección campesina no le permitieron al viejo dictador mantenerse en el poder y optó por exiliarse a Francia. Las esperanzas que muchos mexicanos tenían cifradas en Madero se vieron frustradas por su incapacidad para mantener el orden. Su asesinato en 1913 fue el detonante que sacudió al país y desató un torrente de pasiones y cruentas pugnas por el poder que se extendieron por varios años.

De los ejércitos campesinos surgieron grandes líderes militares como Francisco “Pancho” Villa y Emiliano Zapata que se hicieron famosos por sus hazañas. En 1917 se redactó una nueva constitución que promulgaba el control público de los recursos naturales, la educación gratuita y compulsoria y la formación de uniones laborales. México recuperó su estabilidad en 1920 con el gobierno de Álvaro Obregón.

La revolución mexicana tuvo muchos caudillos, se garantizó el 20 de Noviembre, pero ya se había iniciado el día 17 en la casa de los hermanos Serdán, dentro de la revolución brillaron infinidad de planes, uno de los que más eco tuvo dentro del grueso de la población campesina fué la frase de Emiliano Zapata, TIERRA Y LIBERTAD , dicha frase se puede decir que fué el himno de muchos de los campesinos que tomaron parte en la lucha contra la dictadura, se puede localizar dentro del famoso PLAN DE AYALA, formulado por Emiliano Zapata, que en su punto cinco dice:

“En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos, no son dueños ni de la tierra que pisan, y sin poder mejorar en nada su condición social, ni poder dedicarse a la industria o la ganadería por estar monopolizadas por unas cuantas manos las tierras, montes y aguas, por esa causa, se expropiarán previa indemnización de la tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios de ellas, a fin de que los pueblos y ciudadanos de México, obtengan ejidos, colonias, feudos legales para pueblos o campos de sembradíos o de labor, y se mejore en todo y para todo la falta de prosperidad para los mexicanos.

El lema completo de este plan fue “REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY”.

Dentro de la revolución hubo otros cientos de caudillos, pero no todos brillaron por que usaron métodos diferentes de lucha, solo hubo algo que hacia homogéneos, y fué la lucha contra una causa común.

La tiranía del gobierno, los tratos infrahumanos de que eran objeto, los campesinos, las inhumanas jornadas de trabajo, y las pésimas condiciones de trabajo de los obreros, de todos estos personajes que lucharon juntos para mejorar sus condiciones de existencia, y sus perspectivas de un futuro mejor, destacaron algunos por sus ideas progresistas, otros por su tenacidad para combatir en el campo de batalla, de los principales podemos citar algunos que también dieron a la revolución sus planes, como Venustiano Carranza y su PLAN DE GUADALUPE, Francisco I. Madero y su PLAN DE SAN LUIS POTOSI, llamado así para distinguirlo de San Luis Missouri, Francisco Villa tenía en la lucha armada, los hermanos Carmen, Aquiles y Máximo Serdán, Felipe Ángeles, José Ma. Pino Suárez, los hermanos Flores Magón, Belisario Domínguez, Álvaro Obregón y muchos otros.

Debemos tener en cuenta que paso mucho tiempo para que se dieran las condiciones necesarias para que no fuera un fracaso, mucho tiempo de organización, muchísimas muertes por todas partes de la República Mexicana, donde también hubo muchos destierros de personas que se oponían al régimen de Porfirio Díaz.

Una vez que terminó la lucha armada, se procedió a organizar políticamente el país, se cambió al Presidente, pero se continuo con el mismo gabinete político, lo que originó que empezara una Época de Anarquía Política en la que se cambiaba de personas dentro de la política cuando llevaban poco tiempo en el poder, ésta terminó con la llegada de Cárdenas a la Presidencia.

Las primeras manifestaciones de descontento hacia las clases gobernantes se realizaron prácticamente en 1901 cuando en San Luis Potosí se reunió un Congreso Laboral organizado por el Club Liberal “Ponciano Arriaga”, saliendo de su Congreso los hermanos Flores Magón.

En 1906 estalló el primer conflicto obrero en Cananea, Sonora, con la consiguiente represión. Un año después , en 1907, ocurren los sangrientos sucesos de Río Blanco, Veracruz. El 18 de noviembre se inició en Puebla el primer brote sangriento cuando Aquiles Serdán, uno de los más puros revolucionarios, fué cercado en su casa. Al resistirse, lo hirieron y el día 19 murió.

Exiliado en los Estados Unidos, Don Francisco I. Madero, expidió el Plan Revolucionario de San Luis, desconociendo al Presidente, Vicepresidente y los Poderes Legislativo y Judicial de la República, determinando una organización política y militar revolucionaria y fijando el 20 de noviembre de 1910 como la fecha indicada para que principiara la revolución armada.

Uno de los más destacados revolucionarios fué Pascual Orozco, minero de Chihuahua, quien obtuvo los primeros triunfos en la lucha armada al tomar Ciudad Guerrero después de fieros combates. Exiliado en los Estados Unidos, fué muerto cuando regresaba al país. Otros seguidores de Madero en aquella época fueron el Padre Orozco, Abraham González, José de la Luz Blanco, Feliciano Díaz, Ignacio Valenzuela, Manuel Chao y otros muchos que permanecen casi ignorados.

El General D. Porfirio Díaz, el viejo soldado de la República, obligado por las circunstancias, renunció a su cargo de Presidente de la República el día 25 de mayo de 1911, renunciando así mismo el Vicepresidente Ramón Corral. El General Díaz salió esa misma noche para Veracruz, en donde embarcó en el barco alemán y nunca regreso al País.

Indudablemente el Plan de Ayala, es uno de los documentos más consistentes y de mayor contenido humano y social. Este Plan fué aprobado y firmado en una junta de jefes revolucionarios del Sur, en la Villa de Ayala el 25 de noviembre de 1911. En este documento se desconoció al Presidente Madero, acusándolo de debilidad e ineptitud para realizar los postulados de la Revolución. Afirmaba: “Somos partidarios de los principios y no de los hombres”. Su postulado fué: “La tierra es para quien las trabaje con sus manos”, y su lema “Tierra y Libertad”.

El día 9 de Febrero de 1913 al iniciarse la sublevación encabezada por los Generales Bernardo Reyes, Manuel Mondragón y otros, Madero marcha desde Chapultepec hacia el Palacio Nacional (hoy Palacio de Bellas Artes). Es ahí donde Madero nombra Comandante Militar de la Plaza al General Victoriano Huerta, error que le costaría la vida.

El Gral. Victoriano Huerta fué uno de los elementos en quien más confiaba Madero, lo había enviado para combatir a Zapata y a Orozco. Huerta traicionó a Madero y ordenó su aprehensión y se apoderó del gobierno como Presidente de la República hasta ser derribado por la revolución constitucionalista. Se exilió en los Estados Unidos en donde murió. Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, cuando aparentemente eran conducidos a la Penitenciaría del D.F. por órdenes del Gral. Huerta. Se dijo que un grupo de sus partidos trató de liberar a los prisioneros y en la pelea éstos murieron. Este penoso suceso ocurrió el 22 de febrero.

El 19 de Junio de 1867 es fusilado Maximiliano en el Cerro de las Campanas con los dos jefes conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía. El 18 de Julio de 1872 fallece el presidente Lic. Benito Juárez, declarado Benemérito de las Américas, y, tras de ocupar la Presidencia de la República el Lic. Sebastián Lerdo de Tejada, se proclama el plan de Tuxtepec y el 28 de Noviembre de 1876 asume la Presidencia por primera vez el Gral. don Porfirio Díaz, quien, olvidándose de las viejas causas liberales por las cuales combatiera tan brillantemente, principia por establecer una dictadura patriarcal, que si bien da al país 30 años de paz, pronto degenera en oprobioso continuismo de una casta de privilegiados que se confabulan con la aristocracia de caciques, hacendados y latifundistas que explotan y oprimen al pueblo.

El Gral. don Porfirio Díaz envejece, pierde sus facultades de mando, control y energía, que en algo servían con su íntimo espíritu de mexicano para amenguar las exageradas ambiciones de sus protegidos, que como nuevos encomenderos y esclavistas arrecian su desconsideración sobre el pueblo humilde: el trabajador y el campesino de México.

Eran los tiempos de don Porfirio Díaz en los que su corte de favoritos sometían y acallaban a las inteligencias más relevantes con la violencia brutal o con el soborno más descarado, corrompiendo a aquella generación que floreció en el último tercio del siglo pasado, y, cuyos hombres a principios de este siglo quedaron eunucos en sus razonamientos, y seducidos con el halago del poder y del dinero se convirtieron en los más groseros cómplices de sus depredaciones con el pueblo.

Ellos habían abolido toda posibilidad del voto democrático, del sufragio efectivo y, desde el Jefe Político de cualquier pueblo hasta los gobernadores de los Estados, eran designados por don Porfirio Díaz bajo la presión que el ejercía aquella corte de favoritos. Las nefastas “tiendas de raya” en las que el campesino era obligado a adquirir lo poco que consumía, fueron el medio para obligarlos a vivir siempre subyugados bajo la afrenta pública de una deuda irredimible. El alcohol se les vendía en abundancia para embrutecerlos y para apretar más el lazo a aquellos desventurados labradores rústicos. Pero, en esa hora, dentro de aquel ambiente asfixiante e irrespirable, supieron surgir espíritus valientes, para protestar y luchar incontaminados. Entre ellos, como cabeza indiscutible, surge cimera la figura precursora de Ricardo Flores Magón, que secundado por Antonio I. Villarreal, Juan Sarabia y Librado Rivera, son perseguidos, encarcelados, y desterrados hasta Allende el Bravo, con sus almas siempre impulsadas por su aleteo rebelde contra los vientos de la dictadura que azota y diezma a la Patria.

La revolución Maderista del 20 de noviembre de 1910 derrotó al dictador Porfirio Díaz y logró sentar en la Presidencia con sufragios efectivos a don Francisco I. Madero. En Coahuila don Pablo González, el viejo magonista, y estando de acuerdo con don Francisco I. Madero y con Venustiano Carranza para lanzarse contra la Dictadura Porfirista, lo hizo pronunciándose al grito de “!Viva Madero!” el 22 de enero de 1911 en el Puerto del Carmen, del Municipio de Nadadores, Coahuila, al frente de muchos después connotados jefes como Francisco Murguía, Cesáreo Castro, Idelfonso V. Vázquez, Teodoro Elizondo y muchos más.

Francisco I. Madero inmaculado prócer y mártir de la democracia a partir de los Tratados de Ciudad Juárez del 10 de mayo de 1911 y con la renuncia de don Porfirio Díaz que abandonó el país el 25 de mayo de 1911, dejando como presidente interino al Lic. Francisco León de la Barra y al antiguo Ejército Federal porfirista según acuerdos en pie, error tremendo que criticó don Venustiano Carranza: “Revolución que tranza, Revolución que se pierde”.

Hecho el Gobierno de don Francisco I. Madero, el primer gran traidor fue Emiliano Zapata quien, obedeciendo órdenes de latifundistas como Félix Díaz e Ignacio de la Torre y Mier, sobrino el primero y yerno el segundo del Dictador Porfirio Díaz, lanzó el 28 de noviembre su fraudulento Plan de Ayala significando como Jefe al traidor Pascual Orozco Jr., y según documentación comprobatoria, actuó siempre como fiel instrumento de los terratenientes, de las compañías petroleras extranjeras y de la Casa Blanca en Washington.

Al entonces Teniente Coronel Pablo González Garza, Jefe de las Fuerzas Auxiliares de Coahuila, se le encomienda en mayo de 1912 repeler la invasión orozquista que entró por Sierra Mojada y fue batida y rechazada en memorables combates como el de Los Divisaderos cerca de Cuatro Ciénegas, Coahuila y luego en la Polka, hasta destruirlos y aventarlos en retirada, acciones donde don Pablo González fue herido dos veces. Y, posteriormente, por órdenes del Presidente Francisco I. Madero, desde noviembre de 1912 al 11 de febrero de 1913, con su Regimiento de 300 aguerridos coahuilenses operó en Zacatecas, en Durango y Chihuahua realizando 30 combates contra los orozquistas, operando primero como columna independiente, derrotándolos siempre, pero en México los porfiristas lograron influir en el Presidente Francisco I. Madero y desde mediados de enero de 1913 hubo de someterse a las órdenes directas del Cuartel General de la Zona Militar de Chihuahua bajo el mando del General Antonio Rábago, y desde entonces todas las órdenes emanadas del Gral. Rábago, resultaron ser puros movimientos en falso, por lo que sospechó don Pablo González que Rábago, estando ocultamente de acuerdo con el desleal, lo protegía de las efectivas arremetidas de don Pablo González Garza.

Don Venustiano Carranza había visitado en México al Presidente Francisco I. Madero y al regresar a Saltillo, por telégrafo en clave conferenció largamente con don Pablo González que estaba en Chihuahua, indicándole que al saber de cualquier caso desgraciado en la Capital de la República, se viniera con sus tropas a reconcentrarse en Coahuila, donde indudablemente se tendría que organizar el mayor número de fuerzas para restaurar el orden constitucional, pues a las claras se veía que muy pronto sería el Presidente Francisco I. Madero víctima de la torpeza política de los que lo rodeaban y de su ingenuidad de hombre de estado. A ese acuerdo previo obedeció que el entonces Teniente Coronel Pablo González Garza, encontrándose en Julimes, Chihuahua, y considerando muy delicada la situación en la Capital de la República, confirmada por el siguiente telegrama del Señor Presidente de la República:

Palacio Nacional, México, Febrero 9 de 1913. Tte. Coronel Don Pablo González. -Julimes, Chihuahua. “Desmienta noticias alarmantes; situación igual; rebeldes siguen encerrados en la Ciudadela; yo acabo de regresar de Cuernavaca trayendo dos mil hombres (bajo el mando del también oculto traidor Felipe Ángeles) y estamos preparando el ataque.”

En vista de esto (dice en su libro “La Revolución” el General Alfredo Breceda Mercado) el valiente jefe fronterizo dirigió el siguiente mensaje al Gobernador Carranza, desde San Pablo Meoqui, Chihuahua, el día 11 de febrero de 1913:

Señor don Venustiano Carranza. Saltillo, -Coahuila. “En vista de noticias recibidas hoy de México y de observaciones que comuniqué a usted en mi carta fechada en Meoqui el 5, salgo en estos momentos rumbo a Coahuila, sin órdenes y sin aviso al Cuartel General de Chihuahua. Tte. Corl. Pablo González.”

Pero, es histórico que al salir el 11 de febrero de 1913 de San Pablo Meoqui, su columna fue alcanzada por un fuerte escuadrón federal que comandaba Joaquín Porras tratando de intimidarlo para que obedeciera las órdenes de Rábago de concentrarse en Chihuahua, y don Pablo González volteó sus armas contra los federales y allí se puede decir que se dispararon los primeros tiros de la Revolución Constitucionalista. Y continuó su caminata rumbo a Coahuila en una odisea de 15 días, llegando a Monclova, Coahuila el 26 de febrero de 1913, para saber que ya desde el 22 había sido asesinado el Presidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente Pino Suárez por los esbirros de Victoriano Huerta, Félix Díaz, Manuel Mondragón, con la complicidad comprobada documentalmente de Emiliano Zapata. Los sublevados Manuel Mondragón y Félix Díaz se apoderaron e hicieron fuertes en La Ciudadela, donde se iniciaría la funesta “Decena Trágica” que tantas vidas habría de costar.

Fuente: Wikipedia. Gobierno de Guerrero 2011-2015. http://guerrero.gob.mx/articulos/101-aniversario-de-la-revolucion-mexicana/. Creative Commons.

 
Joomla extensions and Joomla templates by JoomlaShine.com
Agregar a Favoritos      Ligas de Interes     Mapa del Sitio      Miembro Honorable     Fuentes/Creditos      Contacto/Buzon de Sugerencia