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ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO DE INDEPENDENCIA

 

La Independencia de México abarca el periodo que va de 1808 a 1821 y se divide en cuatro etapas que son: iniciación, organización, resistencia y consumación.

El movimiento de Independencia comenzó a gestarse como resultado de una insostenible crisis en las condiciones económicas, sociales y culturales imperantes en la Nueva España como consecuencia de la dominación española, la cual se agudizó durante la segunda mitad del siglo XVIII, debido principalmente al conflicto monárquico que en esos tiempos atravesaba España y por su decadencia como potencia mundial.

Con el ascenso de los Borbones al trono de España, en sustitución de la dinastía de los Habsburgo, se inicia una serie de reformas tanto de tipo jurídico y administrativo como económicas y culturales, encaminadas a modernizar y renovar las relaciones metrópoli-colonias. Sin embargo, de manera paradójica, esas reformas no se tradujeron en una mayor libertad para la Nueva España o en el establecimiento de un clima propicio para el desarrollo socioeconómico y ni siquiera disminuyeron las indignantes desigualdades económicas y sociales que internamente la caracterizaban, sino que significaron una mayor expoliación y fiscalización por parte de la metrópoli a fin de mantener un mayor control sobre sus dominios (Mariño, 1986, p. 14).

Las reformas introducidas por los Borbones provocaron en la Nueva España una etapa de estancamiento, haciéndola más dependiente en su condición de colonia debido principalmente a la concentración de poderes y atribuciones a manos del virrey y de la Real Audiencia; está situación provocó el descontento social de los criollos quienes eran relegados por los peninsulares al no poder formar parte del gobierno:

En este marco político-económico empiezan a penetrar y desarrollarse corrientes de pensamiento renovador, cuyo origen es el pensamiento ilustrado español y concretamente los escritos de Benito Jerónimo Feijoo, Vicente Tosca, Lozada y Luzán, que se verán reforzadas por el triunfo de la causa independentista de las colonias inglesas y de la Revolución Francesa y, con ella, por la difusión de las ideas libertarias de Rousseau, Voltaire, Condillac, Montesquieu y Diderot. La divulgación de ideas extranjeras modernas no era fácil en la Nueva España, puesto que las autoridades españolas, encabezadas por el Tribunal del Santo Oficio y la Inquisición, se oponía a todo lo que implicara transformaciones o cambios respecto a la cerrada ideología dominante y en tal medida prohibían o perseguían la importación de libros o escritos que pudieran influir en un cambio de mentalidad o condenaban a quienes intentaran difundir tales ideas (Mariño, 1986, p. 25).

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se da un rápido desarrollo económico, el cual provocó mayor desigualdad en la Colonia, lo que acentuó el resentimiento por parte de los criollos y mestizos hacía los grupos privilegiados.

Los criollos que habían adoptado las ideas de los nuevos sistemas políticos de soberanía del pueblo, libertad, tolerancia e igualdad comienzan a difundir el contenido de dichos escritos.

La primera etapa del movimiento de Independencia se originó en 1808, cuando el ejército francés al mandó de Napoleón Bonaparte invade España, tomando prisionero al Rey Fernando VII quien se ve obligado a abdicar al poder. José Bonaparte, hermano de Napoleón, es nombrado Rey de España e Indias.

Después de tres siglos de dominación española los criollos vieron en este conflicto la oportunidad de independizarse, debido a que había mucha desigualdad social en la Nueva España, es así como empieza a organizarse y promoverse el movimiento de Independencia en todo el país por medio de carteles (Díaz, 1972, pp. 13-16).

El proceso de organización duró dos años, en varios lugares del país comenzaron los criollos a realizar juntas secretas. Uno de estos sitios era Querétaro en donde se reunían criollos muy importantes: Miguel Hidalgo y Costilla, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende, Mariano Abasolo y Joaquín Arias entre otros. El 2 de Octubre en San Juan de los Lagos (Jalisco). los criollos tenían planeado comenzar el movimiento de Independencia pero su conspiración fue descubierta.

Hidalgo congregó al pueblo y les pidió que se unieran y lucharan para derribar al mal gobierno, así la madrugada del 16 de Septiembre de 1810 se produjo el levantamiento en Dolores (Guanajuato). El deseo de terminar con el esclavismo y el maltrato que vivieron muchos indígenas por parte de los españoles fue lo que motivó a las fuerzas populares a unirse al movimiento de Independencia, de esta forma y teniendo como líder a Miguel Hidalgo y Costilla quedó conformado el ejército insurgente.

Miguel Hidalgo y su tropa salieron rumbo a Celaya donde obtendrían su primera victoria, él sería nombrado capitán general e Ignacio Allende teniente general.

Continuaron avanzando rumbo al noreste; primero llegaron a Guanajuato donde tomaron la Alhóndiga de Granaditas, después a la Ciudad de México donde Miguel Hidalgo contra la voluntad de Allende decide no tomar la capital y ordena la retirada de sus tropas.

Después de renunciar al intento de apoderarse de la Ciudad de México, Allende se dirige a Guanajuato, Hidalgo a Valladolid y posteriormente a Guadalajara en donde organiza el primer gobierno independiente; Ignacio López Rayón queda a cargo de la Secretaría de Estado y Despacho, José María Chico de la Secretaría de Gracia y Justicia y Pascasio Ortiz de Letona como embajador en Estados Unidos, quien sería el encargado de promover la ayuda destinada al movimiento insurgente.

El 5 de Diciembre de 1810, Hidalgo anuló los tributos pagados por las castas y las contribuciones de los indígenas, además expide un decreto en el que ordenaba la abolición de la esclavitud.

Con el propósito de difundir las ideas independentistas, Miguel Hidalgo encarga a Francisco Severo Maldonado la publicación del primer periódico insurgente llamado: El Despertador Americano, el primer número de este periódico apareció el 20 de diciembre de 1810 (González, 1994, pp. 87-90).

El discurso de este periódico buscaba explicar las razones del enfrentamiento armado, pretendía promover la colaboración de la sociedad y condenaba las condiciones sociales del régimen colonial imperante. Su tiraje era bastante elevado para la época –dos mil ejemplares– y quienes lo compraban pagaban un alto costo por él: dos reales (Cruz, 2006, documento en línea).

Por su parte el gobierno virreinal nombra a Félix María Calleja como jefe del ejército realista encargado de derrotar a los insurgentes. Las fuerzas realistas avanzaron sobre Guadalajara. Bajo estas circunstancias el ejército liberal se reúne para determinar las acciones a seguir. Allende no estuvo de acuerdo con Hidalgo en emprender batallas en Aculco y en el Puente de Calderón pero el Consejo se decidió por el plan de Hidalgo. El ejército insurgente fue derrotado el 17 de enero en Puente de Calderón cerca de Guadalajara. La junta militar destituyó del mando a Miguel Hidalgo y se lo dio a Ignacio Allende, después de la catástrofe ocurrida, pero fue demasiado tarde ya que debido a esta derrota tuvieron que replegarse hacia el norte del país (Díaz, 1972, pp. 20-21).

El 19 de enero de 1811 el Virrey Venegas expide un decreto en el que se considera traición a la patria leer y conservar documentos de los insurgentes, especialmente los escritos por Hidalgo y ordena quemarlos públicamente. El 21 de mayo de 1811, al llegar a Acatita de Bajan (actual municipio de Castaños), el ejército insurgente fue traicionado por Ignacio Elizondo haciendo prisioneros a: Juan Aldama, Mariano Abasolo, Ignacio Allende, Mariano Jiménez y Miguel Hidalgo los cuales fueron trasladados a Chihuahua para ser sometidos a juicio y condenados a muerte. El 16 de junio de 1811 fueron fusilados, menos Hidalgo, quien fue ejecutado hasta el 30 de julio de ese mismo año.

Con la muerte de los principales caudillos del movimiento de Independencia concluye la primera etapa de éste, para ser continuado por Ignacio López Rayón y José María Morelos y Pavón. Este último:

Planeó con visión la organización del país, apoyado en destacados hombres de estudio, clérigos y abogados; Cos, Verduzco, Quintana Roo, Bustamante, con quienes sentó las bases de una nación independiente, regulada por instituciones democráticas. Observó la desigualdad social existente y dictó notables medidas para resolverla. Cortó de base la aparición de conflictos sociales; admitió la influencia del periodismo como medio de divulgar sus principios; buscó el apoyo exterior para asegurarse el triunfo; dictó sanas medidas para el arreglo de la hacienda pública y comprendió mejor que nadie la naturaleza americana de la Independencia, naturaleza apoyada en un movimiento universal de transformación social y política.

Durante su periodo, la guerra de Independencia alcanzó su mayor extensión y fuerza (Ernesto de la Torre, 2000, p. 288). Durante la segunda etapa se definieron los propósitos del movimiento de Independencia. Ignacio López Rayón volvió a Michoacán y continuó la lucha. En 1813 formó parte del Congreso de Anáhuac que sesionó en Chilpancingo, donde Morelos expuso el documento Sentimientos de la Nación, que constaba de 23 puntos; en ninguno de ellos se hace mención a la libertad de imprenta.

El congreso de Anáhuac se formó con distinguidos intelectuales criollos de toga y sotana: Carlos María Bustamante, exdirector del Diario de México; Ignacio López Rayón, expresidente de la Junta de Zitácuaro y autor de unos “Elementos constitucionales”; el padre José María Coss, exdirector de dos periódicos insurgentes El Ilustrador Nacional y El Despertador Americano; Andrés Quintana Roo, famoso poeta enamorado, periodista y jurisconsulto; el doctor Sixto Verduzco; el militar José María Liceaga; el padre Manuel Herrera y otros. El Congreso sesionó cuatro meses en Chilpancingo (González, 1994, p. 92).

El tiempo que duró el congreso fue aprovechado por los realistas para reorganizar sus tropas. Al concluir éste, Morelos sale de Chilpancingo en busca de nuevas victorias pero es derrotado en Valladolid.

El congreso se instaló en diversos lugares hasta llegar finalmente a Apatzingán. A finales de 1814 se da a conocer la constitución de Apatzingan, la cual jamás estuvo en vigor.

Morelos fue capturado el 5 de noviembre de 1815 y fusilado ese mismo año; con la muerte de él concluye la segunda etapa del movimiento de Independencia.

La etapa de resistencia, de 1816 a 1819, fue tal vez la más difícil, debido a la falta de unificación por parte de los líderes de las fuerzas insurgentes. A causa de ello no tuvieron grandes victorias. El nuevo Virrey Juan de Ruiz de Apodaca ofreció indulto a los insurrectos si entregaban las armas. Muchos aceptaron pues consideraron que la causa estaba perdida; otros decidieron ocultarse y sólo algunos más continuaron combatiendo.

En 1817 llegó a México un español de nombre Francisco Javier Mina, quien se unió al ejército insurgente, sin embargo a los pocos meses fue capturado y fusilado. Vicente Guerrero por su parte se negó a rendirse y continuó la lucha en el país.

De 1817 a 1820 el movimiento comenzó a decaer, todo parecía indicar que la insurgencia había sido derrotada. Para 1820, prácticamente sólo Vicente Guerrero quedaba en pie de lucha (González, 1994, p. 93-94).

De 1820 a 1821 se efectuó la última etapa, la de consumación de la Independencia. Agustín de Iturbide quien hasta ese momento se había distinguido por su inflexible persecución de los insurgentes decide, por convenir a sus intereses, unirse a Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria y formar el Ejército Trigarante, como se menciona en la obra de Ernesto de la Torre Villar (2000, p. 289).

Don Agustín de Iturbide quien había combatido con rigor a los insurgentes fue el instrumento de las clases conservadoras; más Iturbide, osado militar y hábil político no se plegó a ser un instrumento ciego de sus patrocinadores. Con gran audacia convenció a Guerrero, el jefe insurgente que defendía la libertad en el sur para sumarse al Plan de Iguala y conseguir la independencia, manteniendo la unidad religiosa y la unidad de españoles y mexicanos, esto es, de criollos y peninsulares, quienes permanecerían en el país con toda suerte de derechos y garantías.

En 1821, después de proclamar el Plan de Iguala, el virrey Apodaca es destituido, ese mismo año llega procedente de España el que sería el último virrey de la Nueva España Juan O´Donojú, él cual no fue reconocido como tal. Convencido de que no podría gobernar y de que era inevitable la emancipación de la nación, O´ Donojú firmó con Iturbide los tratados de Córdoba, mediante los cuales reconoció la Independencia de México.

El 24 de agosto de 1821 firman Juan de O´Donoju y Agustín de Iturbide los tratados de Córdoba, que reconocían, la independencia de México. Fue así como el 27 de septiembre de 1821 el ejército libertador acampó en Tacubaya y preparó su entrada a la capital, lo que ocurrió el 27 de septiembre, consumándose así la Independencia de México después de once años de intensa lucha que puso fin a una sujeción de trescientos años. Instalados Iturbide y O´Donojú en la capital mexicana, procedieron rápidamente a organizar el gobierno de acuerdo con las bases fijadas en los tratados. Así el día 28 se instaló la Junta Provincial Gubernativa, compuesta por treinta y ocho miembros... Por la noche de ese mismo día se formuló la Declaración de Independencia del Imperio Mexicano (Ernesto de la Torre, 1992, p. 132). En 1823, se convirtió en una república federal, sin embrago España reconoció formalmente la independencia de México a finales de 1836.

Fuente: Jaime Eluani Vázquez. Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras. Colegio de Bibliotecología. La Prensa como Medio de Información de las Ideas Independentistas. Informe Académico para Apoyar la Docencia para Obtener El Título de: Licenciado en Bibliotecología. Asesor: Mtro. César Augusto Ramírez Velázquez. Ciudad Universitaria, Agosto 2008. Creative Commons.

 
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