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CANANEA: BALAS CONTRA PIEDRAS, PIEDRAS CONTRA BALAS

 

Ubicado en la frontera con Estados Unidos, cerca de Naco, Arizona, el poblado de Cananea, Sonora, creció notablemente a finales del siglo XIX, a raíz del establecimiento de la Cananea Consolidated Copper Company, empresa minera fundada en 1899 por William C. Greene para explotar yacimientos cupríferos de la región. En 1891 se calculaba que había poco más de cien pobladores. En los primeros años de siglo XX, la población alcanzó los 22,000 habitantes, y de ellos cerca de 7,600 eran trabajadores de la mina, 5,400 de los cuales eran mexicanos y el resto, extranjeros, mayoritariamente norteamericanos.

En los distintos centros que conformaban el complejo minero, los operarios mexicanos vivían una situación laboral desventajosa: largas jornadas de trabajo, condiciones insalubres, sueldos reducidos, discriminación frente a los empleados estadunidenses (que ocupaban los puestos más altos y obtenían mayores ingresos), malos tratos por parte de los capataces, extranjeros por añadidura, etcétera.

El descontento imperante tuvo como catalizador la labor de propaganda que llevaron a cabo miembros del Partido Liberal Mexicano, quienes habían llegado al mineral desde meses antes para divulgar sus planteamientos políticos. Como resultado de esos trabajos, en enero de 1906 Esteban Baca Calderón, Manuel M. Diéguez y Francisco M. Ibarra fundaron la Unión Liberal Humanidad, mientras que otro compañero suyo, Lázaro Gutiérrez de Lara, encabezaba el recién creado Club Liberal de Cananea. Estas asociaciones, integradas principalmente por trabajadores mineros, se convirtieron en foros de protesta y de organización.

Durante los festejos del 5 de mayo de 1906, ambos núcleos obreros aprovecharon el momento para manifestarse en contra de su situación laboral. Gutiérrez de Lara y Baca Calderón leyeron discursos en los que se invitaba a los empleados a mostrar “al capitalista que no sois bestias de carga; a ese capitalista que en todo y para todo nos ha postergado con su legión de hombres blondos y de ojos azules”, y a enseñar a los funcionarios “que el derecho de gobernar reside única y esencialmente en el pueblo y que sólo de él pueden dimanar las leyes”. Como respuesta a estas protestas, las autoridades locales implantaron la ley marcial.

Para esas fechas, los mineros habían decidido presentar a la Cananea Consolidated Copper Company una serie de demandas encaminadas a mejorar sus condiciones laborales. A fines de mayo fue presentado a Greene un pliego petitorio en el que se demandaba la destitución de un mayordomo; sueldo mínimo de 5 pesos por cada jornada, que debería ser de ocho horas; contratación de 75% de mexicanos y como máximo 25% de extranjeros en todas las posiciones; poner “hombres de buenos sentimientos” al cuidado de los trabajadores e igualdad en el derecho a ascenso, según lo permitieran las capacidades de los empleados.

El anuncio hecho el 31 de mayo de que al día siguiente la extracción del mineral quedaría sujeta a contratación entre la compañía y los mayordomos, lo cual facultaba a éstos a reducir el número de operarios, terminó por decidir a los trabajadores a declarar la huelga.

Suspendidas las actividades desde las primeras horas del 1 de junio, los obreros fueron conminados por las autoridades locales a establecer pláticas con representantes de la compañía. Se designó entonces una comisión encabezada por Baca Calderón y Diéguez, que entabló un infructuoso diálogo con la representación patronal. La comisión de mineros volvió para informar a sus compañeros los resultados de las negociaciones, tras lo cual Gutiérrez de Lara y Enrique Bermúdez fueron puestos a la cabeza del movimiento.

Hacia las tres de la tarde, los obreros realizaron una marcha por la población. Al pasar la columna —integrada por alrededor de tres mil personas— por la maderería, se verificó un altercado entre los hermanos William y George Metcalf, encargados de dicho establecimiento, y algunos obreros, que derivó en un enfrentamiento en el que los norteamericanos abrieron fuego contra los manifestantes, mientras éstos repelían el ataque a pedradas. El choque aumentó de intensidad al incorporarse un grupo de norteamericanos armados y cuando los mexicanos asaltaron las casas de empeño para hacerse de armas y municiones. El saldo del choque arrojó la muerte de diez personas, 19 heridos y el incendio de varios locales. Al agotarse el parque, los huelguistas se replegaron hacia las afueras del poblado.

Mientras se desarrollaba el enfrentamiento, Greene telegrafiaba a las poblaciones norteamericanas vecinas, pidiendo ayuda ante el posible estallido de una “guerra de castas”. El presidente municipal hacía lo propio con el gobernador del estado, Rafael Izábal, quien inmediatamente se puso en marcha hacia Cananea, al tiempo que ordenaba el envío de efectivos del Cuerpo de Rurales y de la Gendarmería Fiscal desde las poblaciones cercanas.

El trayecto más rápido desde Hermosillo obligaba al gobernador a internarse en territorio estadunidense, por lo que en la mañana del 2 de junio llegó a Naco, Arizona. Ahí recibió y aceptó un ofrecimiento de colaboración para sofocar el movimiento. Acompañado de 275 rangers, que cruzaron la frontera de manera individual como “voluntarios”, el gobernador llegó a Cananea hacia las 10:30 de la mañana. Ahí lo esperaban los rurales, que habían llegado apenas unas horas antes.

Izábal exhortó a los huelguistas a regresar a sus labores. Éstos se habían reagrupado por la noche y determinaron continuar con sus protestas, de modo que, desoyendo las palabras del gobernador, iniciaron una nueva manifestación. Durante la marcha, los trabajadores fueron baleados desde las azoteas por rangers, rurales y por la policía local. Los manifestantes se dispersaron y huyeron. Por la noche, tras recibir un telegrama de Ramón Corral, secretario de Gobernación, en el sentido de que las tropas extranjeras no debían ingresar a territorio nacional, Izábal embarcó a los rangers hacia Naco. Al día siguiente, el jefe de la zona militar, Luis E. Torres, tomó el control de la población y continuó la persecución de aquellos trabajadores que se habían internado en la serranía. El 5 de junio, Gutiérrez de Lara, Diéguez, Baca Calderón e Ibarra fueron aprehendidos, condenados a 15 años de prisión y recluidos en Hermosillo; en 1909 fueron trasladados a San Juan de Ulúa. Junto con ellos, también fueron encarcelados en Cananea y en la capital del estado casi medio centenar de trabajadores.

Tras la brutal represión, que según algunas versiones costó la vida de un centenar de operarios y dejó incontables heridos, las actividades volvieron a la “normalidad”. Poco después, la prensa informaba: “… a los días de tumulto y sobresaltos han sucedido los del placer y la alegría. En lugar de huelgas y desórdenes, se verifican todos los días tertulias, paseos y serenatas”.

No obstante que la huelga de Cananea terminó en la derrota de quienes la promovieron, tiene una significación múltiple en la historia de México. Con mucha frecuencia se le considera un movimiento precursor de la Revolución mexicana. Sin embargo, también se le puede considerar como ejemplificadora de los procesos de transformación social en el propio contexto del Porfiriato y de los límites del régimen para establecer intermediación con las clases emergentes. Asimismo, se le puede abordar como uno de los primeros intentos de organización y movilización en la historia obrera de México y de América Latina, si no es que el primero.

Si deseas obtener mayor información acerca del tema, visita la Biblioteca de las Revoluciones de México del INEHRM, especializada en historia de México, cuyo catálogo ahora es posible consultar en línea en este mismo sitio. También puedes acercarte a periódicos de la época a través de internet, en la página www.paperofrecord.com; ahí encontrarás facsímiles digitalizados de publicaciones como El Centinela, de Hermosillo, Sonora, o El Imparcial y el Diario del Hogar, de la Ciudad de México. Igualmente, en la página www.archivomagon.net podrás acceder a reproducciones del semanario Regeneración, órgano informativo del Partido Liberal Mexicano, en donde, en fechas posteriores al conflicto, se publicó información y análisis sobre la huelga de Cananea.

Fuente: Articulo autoría de Luis Enrique Moguel Aquino. Comisión Organizadora 200 años del inicio de la Independencia y 100 años del comienzo de la Revolución. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México - Unidad Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. Creative Commons.

 
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