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LA CIUDAD DE MÉXICO EN LAS COTRES DE CÁDIZ, DIGNAMENTE REPRESENTADA POR JOSÉ IGNACIO BEYE DE CISNERO

JOSÉ IGNACIO BEYE DE CISNEROS (1759-1817)

El diputado propietario por México, José Ignacio Beye Cisneros, estuvo presente en las Cortes de Cádiz durante los años 1811 y 1812 representando la postura del Ayuntamiento de la ciudad de México.

J osé Ignacio Beye Cisneros nació en la ciudad de México en 1759.(1) Fue hijo del doctor Manuel Beye Cisneros y de Gertrudis Gregoria Prado y Zúñiga, vecinos también de la capital del virreinato novohispano.(2) Su padre era abogado de la Real Audiencia y catedrático de leyes de la Universidad, lo que influyó en forma decisiva en la formación de José Ignacio quien estudió leyes y, con el paso del tiempo, llegó a ocupar ambos cargos. Tuvo tres hermanos, Francisco, Agustín e Ignacio; los dos primeros, igual que él, siguieron la carrera Sacerdotal.

A lo largo de su vida combinó el ejercicio de la abogacía con la docencia en una carrera ascendente. De 1782 a 1785 ejerció el cargo de teniente relator de lo civil en la Real Audiencia.(3) A partir de 1789 fue regidor honorario del Ayuntamiento, abogado de los Reales Consejos, promotor fiscal del Arzobispado de México,(4)  catedrático de prima de leyes de la Universidad e incluso fue propuesto canónigo doctoral de la Insigne y Real Colegiata de Guadalupe. A pesar de tanta experiencia, Mier lo consideraba un tanto ingenuo," mientras que Lucas Alamán refiere que era "a todos sus compañeros franco en su carácter y maneras".(6)

La ciudad de México estuvo apropiada y dignamente representada por José Ignacio Beye de Cisneros, quien nació en dicha ciudad en 1759. Fue licenciado y doctor en leyes por la Real y Pontificia Universidad de México. Catedrático y canónigo de Guadalupe. En 1787 fue electo rector de esa institución hasta 1788, de manera que se trataba de una persona ilustrada.

Beye participó en el movimiento autonomista del Ayuntamiento de la ciudad de México que encabezara Primo de Verdad en 1808. En 1810 se le eligió como diputado para representar a la ciudad de México en las Cortes de Cádiz.

Fue autor de dos folletos (Discurso que publica don Facundo de Lizarza, vindicando al excelentísimo señor Don José de Iturrigaray de las falsas imputaciones de un cuaderno titulado por ironía Verdad sabida y buena fe guardada y Vindicación en forma legal del señor Don José de Iturrigaray) en los que defendió al virrey Iturrigaray de las acusaciones que le lanzara Juan López Cancelada, lo cual da una clara idea de su posición política. Por ser buen amigo de fray Servando Teresa de Mier, le aportó a éste documentación que utilizara el religioso para la redacción de sus escritos sobre la independencia de México.

En las Cortes de Cádiz, Beye de Cisneros tuvo una actuación notoria participando varias ocasiones con posturas consideradas como liberales.

A principios de abril de 1811, recién llegado a Cádiz presentó una Memoria, que al parecer había sido aprobada por la Comisión de Ultramar, en la que se pedía que las Cortes reconocieran el derecho del reino de México a declararse independiente si el ejército francés invadía toda España. Esta propuesta, que fue leída en sesión secreta, provocó fuertes reacciones y no fue aprobada.

Una de sus representaciones más celebradas fue la del día 6 de septiembre de 1811 relativa al artículo 22, en el cual se dirimía el reconocimiento a los derechos de las castas, proponiendo su asimilación a la nación española: “<…> extinguida la infamia de hecho en las castas, ninguna dificultad hay ni tendrán los españoles americanos en darles los honores correspondientes a los honores que obtengan”.

El 29 de febrero de 1812 participó de la propuesta de varios diputados americanos para que el Estado pudiera vender las grandes haciendas de los mayorazgos no cultivadas.

El 15 de marzo de 1812 tuvo otra participación, en esta ocasión relativa a la educación pública. Al respecto Beye, consciente del atraso en esa materia, proponía que en los conventos se fundaran escuelas públicas para que la educación llegara a los pobres, a las mujeres, por ello señalaba: “Que no se conceda licencia para fundación de ningún convento, sea de hombres o de mujeres, sin la obligación de mantener en él una escuela gratuita para niños y niñas pobres conforme a su sexo”.

Se dice que era el representante que recibía una mayor renta entre todos los diputados de Cádiz, con doce mil pesos anuales, sin embargo claramente sus preocupaciones por el reconocimiento de los derechos ciudadanos de las castas y sus propuestas de obligar al clero a otorgar educación pública y gratuita a las clases menesterosas son prueba de que postulaba una mayor justicia para la sociedad novohispana.

Beye de Cisneros intervino varias veces más en los debates, siempre proponiendo una mayor equidad en las leyes y en la aplicación de la justicia. Por ejemplo, el 21 de marzo de 1812 pronunció un discurso en contra de prácticas de nepotismo, señalando que ningún pariente de ministros o consejeros de Estado pudiera ser nombrado en las Audiencias americanas. El 22 de marzo de 1812 Beye tuvo otra intervención en la cual proponía restringir las funciones del Consulado, para que como tribunal se limitara a los asuntos contenciosos entre mercaderes, y que las cuestiones comerciales (como quiebras, cesión de bienes, etc.) pasaran a la justicia ordinaria. Las propuestas de Beye de Cisneros tendían a limitar el poder de los magistrados, que en su mayoría eran españoles, de hecho pretendía que estas labores fueran asumidas por criollos letrados. Igual sentido había tenido la discusión propuesta por la Comisión eclesiástica del 10 de abril de 1811, en la que los diputados americanos, Beye de Cisneros entre ellos, se manifestaron por favorecer a párrocos y curas nacidos en los territorios americanos, sobre los peninsulares, para obtener nombramientos en América.

Mientras estuvo en Cádiz, Beye mantuvo contacto con grupos de patriotas americanos de Londres y América a fin de distribuir escritos.

Ignacio Beye de Cisneros murió en la ciudad de México en 1817.

Notas: I.  María Teresa Berruezo, La participación americana en las Cortes de Cádiz 1810-1814, Maeh- id, Centro de Estudios Constitucionales, 1986, p. 66.; 2.  Archivo de Notarías de la Ciudad de México (en adelante ANl, Ignacio Montes de Oca, núm. 417, 6-xlI-181 O, testamento de José Ignacio Beye Cimeros.; 3. Linda]. Arnold, Diccionario de Burócratas en la Ciudad de México 1761-1832, México, Archivo General de la Nación, 1980, (Serie Guías y Catálogos, 52).; 4. Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, Historia de la revolución de Nueva España, antiguamente Anáhuac, o verdadero origen y causas de ella con la relación de sus progresos hasta el presente año de 1813, México, Ediciones EUFESA, 1981, 2 tomos, (Clásicos de la Independencia 1 y 2), t. 1, p. 176-177 Y Archivo Histórico de la Ciudad de México (en adelante AHCM), Elecciones de Diputados 870, exp.3.; 5. Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, "Carta de un Americano al Español sobre su número XIX" reproducida en el Semanario Patriótico Americano núms. lOa 19, 20 de septiembre a 22 de noviembre de 1812, p. 102.; 6. Lucas Alamán, Historia de Méjico desde los primemos movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, México, Libros del bachiller Sansón Carrasco, 1986, 5 tomos, t. I1I, p. 40.

Fuente: Wikipedia. Verónica Zárate. José Ignacio Beye en Las Cortes de Cádiz. p.p 202-203. La ciudad de México y Cádiz 1810-1823. Terra.com.mx/memoria2010. Creative Commons.

 
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