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CORRESPONDENCIA DE RICARDO FLORES MAGÓN A PASCUAL OROZCO

 

Los Ángeles, California, septiembre 18 de 1911

Sr. Gral. Pascual Orozco hijo.

[s.l.]

Estimado Señor:

Se me ha informado que uno de los hombres que con mejores intenciones levantaron el estandarte de la Revolución a favor de Francisco I. Madero, fue usted. Así quiero creerlo. Los hombres del campo y de los poblados están menos corrompidos que los hombres de las ciudades.

Usted se levantó para luchar por los principios del Plan de San Luis Potosí; principios esencialmente políticos. Por esos principios presentó usted combate a las fuerzas de la Dictadura porfirista, creyendo, en su buena fe de luchador, que ellos encarnaban las aspiraciones de la raza mexicana. !Sufragio Efectivo! !No Reelección!!

¿Ha ganado eso tan simple el pueblo mexicano? Responda usted cómo hombre honrado. Supongo que habrá estado usted pendiente de cómo se han estado efectuando las elecciones en los estados y de cómo se están preparando las elecciones generales para presidente y vicepresidente de la república. El fraude, la chicana, la imposición, la consigna, como en las obscuras épocas de [Porfirio] Díaz han estado entrando en juego y siguen entrando y lo seguirán después, en esos juegos de payasos que se llaman luchas electorales.

Eso tiene su razón de ser. Una minoría de explotadores, de políticos y de sinvergüenzas son los que se abogan siempre la facultad de dirigir los trabajos electorales en México como en cualquier otro país del mundo. Las elecciones son meras farsas en las cuales el pobre pueblo es el chivo expiatorio, porque se les hace votar por el bombo que los politicastros hacen de ellos, para que salgan triunfadores en las urnas electorales y paguen después con largueza los servicios prestados en pro de su encubrimiento.

¿Conocía el pueblo a [José María] Pino Suarez? Y sin embargo resulta electo para vicepresidente en la convención del Partido Constitucional Progresista.(1) ¿Conocía el pueblo a Madero hace tres años? Y sin embargo resultó electo para Presidente en la convención del Partido Antirreleccionista de abril del año pasado. Esto prueba que son puras farsas de políticos las llamadas convenciones. Pero aun sosteniendo que no se tratase de farsas; que los señores convencionales expresasen la opinión de las masas populares así como el deseo de las mismas, y que resultase electo un ángel caído del cielo, ¿ha realizado alguna vez algún gobierno los deseos del pueblo? ¿Ha satisfecho alguna vez algún gobierno las aspiraciones de la clase trabajadora?

Instituidos los gobiernos para velar por los intereses de la clase capitalista, ha sido siempre ésta la que ha ganado, porque nunca se ha tenido valor para negar obediencia al principio de la autoridad y para luchar resueltamente contra la abolición de ese principio. Engañados los pueblos por una falsa educación, han pretendido siempre dejar en las manos de la Autoridad la solución de sus problemas, y así lo han hecho siempre, a pesar de los golpes que ha sufrido la humanidad por parte de los gobernantes. ¿Qué gobierno ha hecho la felicidad de la clase trabajadora? Y esa clase es el pueblo, porque es la más numerosa y es la que, con sus manos y su cerebro produce todas las riquezas.

¿Vale la pena derramar sangre para tener un nuevo gobierno? Hago a usted esta pregunta porque lo creo sincero, porque considero que usted habrá reflexionado sobre la inutilidad de los gobiernos. Pues por tener otro gobierno luchan reyistas, científicos maderistas, vazquezgomistas, delabarristas y qué sé yo cuantas banderías más hasta los molinaenriquistas. La lucha va a ser tremenda en unas cuantas semanas. Cada una de esas banderías van a querer sacar triunfante a algún ídolo; pero los liberales procuraremos inpedir con todas nuestras fuerzas que vuelva a implantarse en México ningún gobierno. De hoy en adelante, no habrá estabilidad para ningún gobierno que pretenda establecerse, porque los liberales sabemos bien por las lecciones de la historia y de la sociología que los gobiernos no saben hacer otra cosa que sostener al fuerte y tener aplastado al débil.

Se va, pues a derramar sangre en abundancia, aparte de la que se está derramando por donde quiera en todo el país, pues usted sabe bien que eso de que la paz está hecha es una vergonzosa mentira oficial. ¿Por qué no, ya que el derramamiento de sangre es inevitable, orientar el movimiento guerrero hacia la conquista de la verdadera libertad: la económica? Si usted cree que es justo que el trabajador se emancipe de las garras del capital, ¿Por que no aprovecharse de las circunstancias especiales en que está el país para ponerlo todo en manos de los hijos del pueblo?

Usted tiene prestigio, ¿Porque no se hace usted digno de ese prestigio haciendo algo verdaderamente humano como es el poner en manos de los peones de campo la tierra y en las manos de los obreros la maquinaria del taller, de la fábrica, etcétera? Esto, naturalmente, tiene que ser llevado a cabo por medio de las armas, pues si para conquistar babosadas como el sufragio efectivo, que nunca ha sido ni será efectivo, se necesita del derramamiento de sangre, con más razón se necesita para conquistar bienes materiales. ¿O pondrá usted su espada al servicio de un nuevo aspirante al gobierno del país?

Me resisto a creerlo, porque usted lucho la conquista de libertades políticas, eso fue así porque creyó que, por medio de esas libertades se podría llegar a la libertad económica; pero al convencerse ahora de que la libertad política es una mentira, cuando no tiene como base la libertad económica, no dudo que ahora luchará directamente por la emancipación económica de los mexicanos, y como esa emancipación no puede emanar de ningún gobierno porque el gobierno es el guardián del capitalismo, hay que obtenerla en medio de la mina, de la fábrica, del taller, de los medios de comunicación y de transporte y poner todo eso inmediatamente en manos de los trabajadores, para que continúen trabajando por su cuenta, sin amos ya y se distribuyan los productos entre los trabajadores de las diferentes industrias, de manera que nadie carezca de nada durante la Revolución. Nada de respetar el derecho de propiedad individual. Todo debe ser para el uso libre de todos, con eso se acabará el hambre y se acabará también la injusticia.

No hay que dejar sacar el ganado que hay en territorio mexicano. No hay que dejar sacar nada del territorio de México. Y una vez todas las industrias en las manos del pueblo trabajador, si quieren tener gobernantes, que los elijan; pero ya saben de antemano que todos los gobernantes son verdugos y que no los necesita un pueblo que tiene la riqueza en sus manos sino que es una necesidad en los pueblos que están divididos en dos clases: la de los propietarios y la de los proletarios. No habiendo más que propietarios, en común, no se necesita del gobierno. De cualquiera manera, eso no es lo inmediato. Lo inmediato es poner desde luego todo, en poder de todos.

Si acepta ud., este género de lucha merecerá al aplauso de todos los pobres.

Espero su contestación.

De usted afectísimo, atento seguro servidor

Ricardo Flores Magón

Nota: 1. El 9 de julio de 1911, Francisco I. Madero lanzó una proclama para reorganizar el Partido Antirreleccionista y propuso la creación del Partido Constitucional Progresista. El mismo tuvo su primera sesión 17 de julio en la ciudad de México y, en su convención del 29 de agosto, proclamó las candidaturas de Madero y José María Pino Suárez para la presidencia y vicepresidencia de la república.

Fuente: Ricardo Flores Magón. Obras Completas. Correspondencia 1 (1899-1918). Comp., pról. y n. Jacinto Barrera Bassols. Trad. de cartas en inglés, Rodolfo Alcaraz; México, CONACULTA-INAH, 2000; 735 pp.  AGN Archivo General de la Nación, (México, D. F.). Retrato (circa1911, Los Ángeles, Calif. E. U. A., firmado por Alsina). Renovación. Sociología-Arte-Ciencia., San José, Costa Rica, 15 de agosto de 1912, Año II, Núm. 39. Creative Commons.

 
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