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PRIMER CONGRESO DE ANÁHUAC; PRIMER PARLAMENTO LIBRE DE LA AMÉRICA SEPTENTRIONAL

 

El Primer Congreso de Anáhuac es el primer parlamento libre de la América Septentrional y de su trabajo se desprenden las bases del actual Estado mexicano. En él se retomó el concepto de nacionalismo criollo sostenido por Fray Servando Teresa de Mier, reconociendo a las naciones indígenas como parte fundamental de la nación mexicana.

El 13 de Septiembre de 1813 se instauró el Primer Congreso de Anáhuac dentro de la actual Catedral de la Asunción. En esa primera sesión, en la que se acreditaron los representantes de Coahuayutla, Petatlán, Guadalupe, Coyuca, Acapulco, Chilpancingo, Tlalchapa, Huetamo, Xamiltepec, Juxtlahuaca y Tlapa con su credencial firmada por sus electores; los representantes fueron elegidos en estricto apego a la convocatoria en la cual se estipulaba que debían ser sujetos americanos de probidad y de conocidas luces, recomendables por su acendrado patriotismo, y preferentemente, nativos de la misma provincia, en virtud de que debía ser fiel defensor y padre de todos y cada uno de los pueblos de su provincia a quienes defenderían de todo mal, y se leyeron los lineamientos del reglamento del congreso.

Las propuestas recibidas fueron las siguientes: licenciado José Manuel de Herrera, doctor José María Cos, licenciado Juan Nepomuceno Rosáins, licenciado Carlos María Bustamante, bachiller Rafael Díaz, cura Mariano Patiño y Mariano Salgado. Los resultados fueron: Con once votos a favor  se declaró diputado por la provincia de Tecpan al licenciado José Manuel Herrera y se iniciaron los trabajos del Congreso de Chilpancingo.

En la primera sesión se ratificó el nombramiento de Morelos como general  y se expusieron todas sus campañas militares. En la segunda sesión del catorce de septiembre, realizada también en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con la necesidad ya expuesta de reemplazar a la antigua junta de Zitácuaro, el general Morelos propuso un cuerpo de sabios varones que representara la soberanía de la nueva nación, y que fuera a su vez el eje central del gobierno y seno de la autoridad máxima.

A éstos deberían prestar obediencia los partidarios de este movimiento y serían los responsables de dar títulos y expedir nombramientos. Para ello, el general Morelos presentó una lista de diputados propuestos para formar parte del Congreso, ellos fueron: don José María Morelos y Pavón por el nuevo reino de León, don Ignacio López Rayón por Nueva Galicia, don José Sixto Verduzco por Michoacán, don José María Liceaga por Guanajuato, don Andrés Quintana Roo por Puebla, don Carlos María Bustamante por México, don José María Cos por Veracruz, don José María Murguía por Oaxaca y don José Manuel de Herrera por Tecpan; como secretarios los señores Carlos Henríquez del Castillo y Cornelio Ortiz Zárate.

Esta propuesta fue sometida a votación y aprobada por la mayoría de los presentes. Enseguida hizo uso de la palabra el licenciado Juan Nepomuceno Rosáins y a nombre del general José María Morelos y Pavón dio lectura a los “Sentimientos de la Nación”.

En la tercera sesión del día 15 de septiembre, ante los miembros del consejo y los representantes de las provincias se llevó a cabo la elección del generalísimo de las Fuerzas Armadas y Jefe de Gobierno; esto, en virtud de que el movimiento de independencia necesitaba un hombre en el que recayera la responsabilidad de esta importante comisión.

Este individuo debía ser de la confianza de toda o la mayor parte de la nación y de los miembros alistados en las filas de la lucha por la independencia, y debería haber comprobado a través de sus éxitos obtenidos en el campo de batalla, su fidelidad a la causa y sus conocimientos de la misma. Tener la capacidad de reorganizar y reedireccionar a las distintas tropas en los diferentes puntos de la nación y gozar del respeto de todas ellas para que pudiera su voz ser obedecida; representaría los ideales de libertad que defendían, aseguraría su éxito y resolvería a buen juicio y entendimiento las diferencias que surgieran.

Los oficiales y la mayor parte de las tropas habían dado ya este nombramiento de manera extraoficial a don José María Morelos y Pavón y así se concretó, pero Morelos  rechazó esta doble encomienda de Jefe del Ejecutivo y de las Armas. El Congreso no estaba preparado para tal rechazo, ante la presión de la gente, solicitaron tiempo para deliberar sobre este asunto y Morelos se retiró a orar a la sacristía. Después de largo rato el congreso mandó  a llamar al general para dar a conocer su veredicto y notificarle que, siendo la voz del pueblo la que elegía a sus representantes, y siendo esta misma la voluntad máxima de la nación en la cual residía su soberanía, el Congreso decretaba inadmisible la renuncia.

Enseguida se le tomó juramento; su primera medida fue nombrar como secretarios del Poder Ejecutivo a Juan Nepomuceno Rosáins y don José Sotero Castañeda, asimismo, decretó de manera oficial que don Ignacio López Rayón, don José María Liceaga y don José Sixto Verduzco quedaban retirados del mando con los honores de capitanes generales sin sueldo ya que lo disfrutarían como miembros del Congreso y otorgó los siguientes nombramientos: como jefe de las fuerzas armadas por las provincias de Tecpan, Oaxaca, México, Puebla, Tlaxcala y Veracruz al teniente general don Mariano Matamoros; y como teniente general de las provincias de Valladolid, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas y Guadalajara a don José Sotero Castañeda.

También propuso que fuera don José María Murguía y Galardi quien presidiera las reuniones posteriores de ese honorable congreso y puso a consideración del pleno, el hecho de que las sesiones fueran públicas y solemnes, a las ocho de la mañana en verano y a las nueve en invierno. Estableció que todo ciudadano tenía el derecho de presentar sus ideas por escrito a través de los secretarios, siendo Chilpancingo el lugar oficial en donde radicara el congreso.

Las demás sesiones se llevaron a cabo en el Palacio Nacional de Chilpancingo y  el 5 de octubre de 1813 decretó la Abolición de la Esclavitud. De estos sucesos, Ignacio Rayón no participó en ninguno, se presentó a finales de octubre sólo para manifestarle a Morelos su inconformidad por la instalación del congreso. Aún así el 6 de noviembre de 1813 se declaró formalmente la Independencia de la entonces América Septentrional. De estos trabajos se desprendió, posteriormente, el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana conocida como Constitución de Apatzingán el 22 de octubre de 1814.

Fuente: Comisión Especial del Bicentenario del Primer Congreso de Anáhuac, de los Sentimientos de la Nación y de la Declaración de Independencia de la América Septentrional. Poder Legislativo del Estado de Guerrero. Imagen: El Congreso de Chilpancingo, óleo sobre tela de Salvador Ferrando, 1905. Creative Commons.

 
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