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EL GRAL HUETAMENSE JOSÉ RENTERÍA LUVIANO ROMPER CON EL GENERAL OBREGÓN, SUCESO QUE LE CUESTA LA VIDA

 

El general José Rentería Luviano, brilla con luz propia dentro de las páginas de incontables hazañas bélicas en las que participó y siempre dio muestras de ser poseedor de un espartano valor, típico de los hombres de la Tierra Caliente del Balsas. Él, descendiente de una linajuda familia de ricos hacendados y patrones originarios de Huetamo, Michoacán. Dejó a un lado el placer de trabajar en el campo, en la cría de ganado y la tranquila vida social, por convertirse en militar, carrera que le permitió alternar con gloriosos militares de la talla de Joaquín Amaro, Gertrudis G. Sánchez, Lázaro Cárdenas, Jesús Millán Nava, tanto como tener trato directo con personajes como Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Obregón. También fue gobernador de Michoacán en 1917.

José Rentería Luviano era originario de Huetamo de Núñez, Michoacán, en el año de 1883. Sus padres, el licenciado Alberto Rentería y la señora María de Jesús Luviano, era nieto del coronel José Carmen Luviano, personaje que figuró en el listado militar del general Leonardo Valdez, que dejó testimonio de su rayano valor en la guerra de intervención francesa en la que Huetamo, de alguna forma fue reducto inexpugnable de los ataques de Maximiliano.

Las crónicas de la Revolución Mexicana señalan que durante su juventud, Rentería Luviano perteneció al ejército reservista, establecido a lo largo del país por el general Bernardo Reyes, en donde era respetado por su carácter alegre, provinciano y por su sello de ser un personaje autodidacta. Sin escatimar que era dueño de una regular cultura leía algo de Víctor Hugo, Dumas y Eugenio Sue, tanto como de los poetas Manuel M. Flores, Acuña y Díaz Mirón. Su verdadera formación la logró dentro de los extensos sembradíos de maíz y ajonjolí, en el surco, en el campo ganadero y en la idiosincrasia del pueblo de Huetamo.

Tras luchar a brazo partido junto a Madero y lamentar su muerte, sin pensarlo dos veces se lanza de lleno a combatir contra el gobierno usurpador de Victoriano Huerta, muy cerca de la mano del general norteño Gertrudis G. Sánchez y recorre con su brazo armado el estado de Michoacán hasta lograr el objetivo de su causa, lo que le permitirá ser jefe de operaciones militares de algunos puntos del país; luego diputado del Congreso de la Unión hasta ocupar de manera interina la gubernatura del estado entre los meses de febrero a agosto del año de 1917.

Para 1920 surge en su personalidad la visión empresarial, lo que lo inspira a llevar a esa población una de las primeras fábricas de hielo, obligada materia prima que exigían las bebidas refrescantes frente al inclemente calor y también los primeros vehículos motorizados que conoció esta remota villa, por lo que sin explicación alguna decide separarse de las armas. Sin embargo, con sorpresa se conocerá su regreso al ejército el 11 de diciembre de 1923 allá en Tiquicheo, pero a las órdenes del movimiento delahuertista y en contra del presidente de la República, general Álvaro Obregón.

Un documento del general y cronista de la Revolución Mexicana en Huetamo, Jesús Millán Nava, reseña que esa decisión fue por demás desafortunado, y desde entonces ya no tuvo sosiego, desde el momento en que al intentar sublevarse le anunciaba vía telegráfica a Obregón de sus intenciones, no sin antes tacharlo de traidor a la patria, a lo que Obregón contestaría que se dejara de literatura y que se apurara a prepararse a morir, porque él no le daba mucho tiempo a los traidores, de tal suerte que su vida terminaba un 26 de junio de 1925, víctima de aquella sentencia presidencialista.

Fuente. Articulo autoría de Ángel Ramírez Ortuño. cambiodemichoacan.com.mx. Crerative Commons.

 
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