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CARTA DE VICTORIANO HUERTA A FRANCISCO I. MADERO

 

TEMA: TENGO LOS TRENES QUE DEBEN CONDUCIR AL NORTE TODOS LOS ELEMENTOS DE LA DIVISIÓN.

Confidencial.

Señor Presidente de la República

D. Francisco I. Madero.

México.

Señor Presidente de todo mi respeto:

Tengo el honor de poner en su superior conocimiento que estoy para concluir la reorganización de las tropas que deben iniciar el segundo periodo de la Campaña del Norte.

Parece increible, Señor Presidente, que haya tenido yó la necesidad de constituir hasta los Cuerpos de Infantería y Caballería del Ejército Federal; pues estaban en condiciones tales de desorganización que hubiera sido imposible emprender en el norte toda operación seria.

Los Cuerpos Rurales y voluntarios con que cuenta la División, ha sido necesario organizarlos, armarlos y vestirlos; pues no eran, hasta hace cinco dias, mas que grupos de gente sin las mas ligeras nociones de respeto y disciplina, tan necesarios en tropas que van a combatir dentro de pocos dias.

El Estado mayor de la División, trabaja de dia y de noche en el arreglo de todo aquello que tiende á asegurar el éxito de las operaciones; del tal modo, Señor Presidente, que la labor de todos mis subordinados amerita ya, en estos momentos, un motivo de satisfacción para el Gobierno de la República.

Tengo ya los trenes necesarios que deben conducir al Norte todos los elementos de la División, y solo espero para emprender las operaciones la resolucion del Ministerio sobre la marcha á esta plaza, del cuerpo de voluntarios que está en Monterrey y se halla á las órdenes del Teniente Coronel Morelos Zaragoza; así como que los trescientos y tantos hombres que tiene Garfias en el Saltillo, marchen tambien á esta Plaza.

Este último cuerpo, quiero que venga á aqui á garantizarme la poseción de la Plaza, pues no pienso llevarla á combatir al Norte.

Hoy pasó por ésta, procedente de Bermejillo, el 10° Regimiento al mando de su jefe, y espero que á su llegada á San Luis habrá salido de aquella ciudad el personal del 7° Regimiento que viene á sustituirlo.

Por telégrafo he encarecido al jefe de la 5° Zona, General Manuel Rivera, la necesidad de que dicho Cuerpo se me incorpore lo más pronto posible.

El Ministerio no me ha contestado aún sobre el pedido que hice de dos baterias para artillar esta Plaza, cuyas obras de fortificación desde antier comenzaron.

Suplico á Ud. me den cuanto antes una contestación sobre este punto; pues para mi es de alta importancia.

Es preciso, á juicio mio, y esto lo digo á Ud. con el debido respeto, que el Gobierno fije su atención en la necesidad que hay de asegurar debidamente la poseción de esta Plaza, que es la más importante de la frontera.

Por eso encarezco á Ud. que el Ministerio me haga caso en asuntos de tanta importancia.

Ya me imagino que la Superioridad tenga excrúpulos para mandarme ocho cañones que me son indispensables y que en esa Capital no sirven mas que de estorbo en el Parque General.

Es preciso que el Departamento de artilleria abandone esa tibieza que le es proverbial en todos los asuntos del servicio y que, resueltamente proveea las necesidades, en la parte que le corresponde, al buen servicio público.

El Señor, mi General Treviño; así como el Señor Gobernador, del Estado de Coahuila, á lo que parece, más que ayudarme en mis operaciones, procuran contestarme, con promesas que están lejos de cumplirme; pues hasta hoy en nada me han ayudado.

El fundamento que tengo para decir á Ud. esto, es la resistencia del Señor General Treviño para proporcionarme aquellos elementos que no solamente no le son indispensables, pero ni necesarios para la tranquilidad de su Zona.

El Señor Gobernador Carranza, persona muy estimable y adicta al Gobierno, me ha hecho grandes ofrecimientos: me ha prometido mover mil quinientos & dos mil hombres hacia Sierra Mojada cuando yo emprenda mis operaciones, y la verdad del caso es que, ni ha de mover tal número de tropa, porque no la tiene, y sí trabaja por todos los medios posibles para que yo no saque de Saltillo la fuerza que tiene el Mayor Garfias.

Por lo demás, respetuosamente manifiesto a Ud. que yo nó necesito, en la comisión con que Ud. se ha servido honrarme, ni de la ayuda de mi General Treviño, ni de los elementos armados que me promete el Señor Gobernador Carranza; pues tengo la convicción de que yó no debo contar en mis operaciones en el Norte, mas que con los elementos que Ud. se ha servido poner á mi disposición.

De paso hago justicia á la labor inteligente y patriótica del Señor su hermano Emilio, que me ha ayudado con toda voluntad.

Esta madrugada mando, debidamente escoltados en un tren especial, á sesenta presos políticos que aquí tienen en alarma á toda la población.

Entre ellos vá Lavin, que ha tenido el descaro, estando en la prisión, de esternar propositos suversivos.

El jefe de la escolta lleva la órden de obrar con toda energía si éste ó algun otro pretende fugarse.

Esta determinación la he tomado en bien del servicio, por más que parezca ilegal; pero el Juez de Distrito y el representante del Ministerio Público están de acuerdo conmigo en esta determinación.

Ya me dirijo al Ministro de la Guerra dándole aviso del caso, y al Señor Procurador de la República para que legalice el procedimiento.

Cada tercer noche hablo con el Sr. Cónsul de México en el Paso-Texas; cuyo funcionario me ha proporcionado datos importantes sobre los rebeldes y sus propósitos.

Las filas de estos sufren diariamente, segun sé, deserciones considerables, por la falta de recursos.

De todos modos, yó no me fio y sigo la linea de conducta que me he propuesto.

Concluyo, por hoy, rogando á Ud. se expediten las órdenes que están pendientes en la Secretaría de Guerra y que tienen relación con las tropas de mi mando.

Escribiré á Ud. antes de mi salida.

Hago á Ud. presente mis votos por su felicidad.

Su atento subordinado y afmo. S.S.

Victoriano Huerta

[Rúbrica]

Se respeta ortografía de origen.

Fuente: María de los Angeles Suárez del Solar (recopilación e introducción). Francisco I. Madero. Antología. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Archivo General de la Nación. Archivo de la Secretaría Particular del Presidente Francisco I. Madero. Loc.: caja 18, exp. 444-1, fojas 14245-50. México, 1987. p. 108-110. Creative Commons. 

 
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