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BATOPILAS

MINERAL DE BATOPILAS

La región de Batopilas fue sometida por los blancos a partir de 1690, cuando se descubrieron las minas de Urique, primer centro de Autoridades Civiles Españolas en la Baja Tarahumara.

 En 1732, pasó a formar la Alcaldía Mayor de San Pedro Batopilas, comprendiendo los actuales municipios de Guadalupe y Calvo, Batopilas, Urique, Chínipas y Guazapares; en 1788 formó la Subdelegación Real del mismo nombre y en 1812 los pueblos adquirieron los derechos de elegir Ayuntamientos al expedirse la Constitución Española de Cádiz, siendo Batopilas uno de ellos, el cual conserva hasta la fecha su categoría de municipio.

Batopilas, situado sobre la margen derecha del río de lleva el mismo nombre, fue descubierto a fines de 1708 por Pedro de la Cruz; la mina fundadora se llamó “Guadalupe” y el Real primitivamente se nombraba San Pedro de Acanasaina, después fue San Pedro de Alburquerque y Deza en honor de del Duque de Albuquerque y de Don Antonio de Deza y Ulloa quienes gobernaban en dicha época a la Nueva España y a la Nueva Vizcaya.

Para 1711 principió a dársele el nombre de San Pedro de Albuquerque y Batopilas, posteriormente se impuso la denominación de Batopilas que le daban los naturales, palabra indígena que significa “Río Cerrado”. Los primeros mineros en establecerse en la región fueron los señores Antonio Serrano y Cristóbal Rodríguez.

La región de Batopilas era famosa desde la época colonial por sus ricos yacimientos de plata de las minas de San Antonio, el Carmen y Los Tajos; Batopilas resurgió desde 1880 como resultado de las enormes inversiones que realizó Alexander R. Shepherd, norteamericano que adquirió la mayoría de los fundos que pertenecían a la Wells, Fargo & Company. Organizó diez compañías mineras y las agrupó en 1887 en la Compañía Minera de Batopilas. Esta compañía construyó una de las grandes obras de ingeniería minera de la época, un túnel subterráneo que conectó las vetas de las áreas de Roncesvalles y Todos Santos.

La explotación de las minas alcanzó su mayor auge durante la época Porfirista, tiempo en el que se construyeron sus más notables obras arquitectónicas como son las antiguas casonas; la presidencia municipal, que data de 1890; la Hacienda de San Miguel o Hacienda Shepherd, enorme construcción de fines del siglo antepasado y que fue casa del, llamado “El Magnate de Plata”, debido a la enorme fortuna que hizo con la mina de La Bufa.

Otras construcciones importantes que datan de antes del esplendor Porfirista son: la Casa Barffuson, que data de fines del siglo XVIII y residencia del Marqués de Bustamante al ser comisionado por el Rey de España, Carlos III, en la región; la Casa Bigleer, de principios del siglo XIX y que desde 1873 hasta ahora conserva gran parte de su mobiliario antiguo, hasta el día de hoy habilitado como un boutique hotel; el Templo de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII.  También está la actual escuela Sor Juana Inés de la Cruz que ocupa una construcción de fines del siglo XVIII, que antiguamente fue casa de raya y la Casa Morales, actualmente Casa Cural que data de fines del siglo XVIII.

Imposible sería siquiera nombrar las múltiples e importantes obras de arquitectura vernácula y civil que hay en Batopilas: casas, puentes, acequias y túneles son algunos ejemplos. Es especial el viejo canal de piedra que construyera Mr. Alexander Shepherd para generar electricidad en el pueblo. Cabe resaltar que Batopilas fue la segunda población en el país, después de la ciudad de México, que contó en 1873 con energía eléctrica.

En el antiguo pueblo minero de Cerro Colorado, a ocho kilómetros al norte de Batopilas, se pueden admirar también numerosos vestigios del siglo pasado, especialmente en obras mineras como puentes, túneles, canales, acequias y tahonas. A este pueblo sólo se llega a pie o a caballo. En Batopilas y La Bufa es viable visitar con seguridad varias mineras ahora abandonadas.

A 8 Km., sur oeste de Batopilas, se encuentra la iglesia que fue fundada por los primeros misioneros jesuitas que lograron acceder a esta zona tan remota de la Sierra Madre; la “Misión del Santo Ángel Custodio “ o conocida también por los lugareños como la Misión de Satevo o como la Catedral perdida, por su aislamiento y bellísima construcción.

 
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