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PROCLAMA DEL GENERAL GABRIEL GAVIRA EN 1912

 

FEBRERO DE 1912.

VERACRUZANOS:

La revolución no ha terminado su obra.

La caída del General Díaz proporcionó al país una paz momentánea, sin firmeza ni arraigo, que no puede durar.

El señor D. Francisco I. Madero, nuestro caudillo, cometió el error de creer posible cimentar la paz, que todos anhelamos, sobre terreno falso y deleznable, en vez de procurar la solidez que para el caso era de todo punto indispensable.

Valiente hasta la temeridad, pero bondadoso hasta mostrarse débil, juzgó factible gobernar democráticamente y encauzar el país por nuevos derroteros, en un medio completamente hostil y aislado de los hombres que con él colaboraron.

¡Gravísimo error! Apuntamos el fracaso, que mucho sentimos, porque también es el fracaso nuestro y desearíamos si aún fuese tiempo, un cambio radical en los procedimientos del Gobierno.

En el Estado de Veracruz, el problema está planteado y el pueblo, viril y consciente como pocos, se dispone a resolverlo con entereza y a costa de los sacrificios necesarios.

Teodoro A. Dehesa, que durante veinte años despojó a los ciudadanos de sus tierras y propiedades, ha vuelto a adueñarse del poder y gobierna hoy por intermedio de Lagos Cházaro.

Todas las autoridades de los 18 Cantones, desde el odioso jefe Político al gendarme idiota, obedecen a Dehesa y están dispuestos a imponerlo nuevamente, para que unidos a sus incondicionales, sigan pesando sobre el pueblo infeliz y arrebatándole sus tierras, después de arrebatarle sus derechos.

Los procedimientos brutales empleados por ellos en las elecciones que acaban de efectuarse, despojando al ciudadano de su voto, sin recato y sin pudor, prueban de lo que son capaces, y la Legislatura del Estado, formada toda ella por hombres inmorales y desvergonzados, consuma y pretende dar aspecto de legalidad al monstruo atentado, suponiendo el pueblo veracruzano va a tolerarlo, dejando impunes a sus autores.

Se equivoca. En la conciencia pública existe firmemente arraigada la convicción de que en la farsa electoral, yo he representado al pueblo y Lagos a las autoridades perversas, restauradoras del dehesismo, y que el triunfo es del pueblo que unánimemente me apoya, a pesar de las intrigas del Gobernador Alegre y de la Legislatura.

En tal virtud, faltaría a mi deber y merecería el desprecio de mis conciudadanos, si en vez de asumir una actitud enérgica, con las armas en la mano se entiende, me limitara a lamentar tranquilamente el atropello, dejando de corresponder a la confianza popular en mí depositada.

Por tanto, en nombre de la justicia ultrajada por el Gobierno del Estado y contando con el apoyo valiosísimo de la opinión pública,

DECLARO:

1o.- Asumo provisionalmente la Jefatura del Gobierno del Estado de Veracruz, desconociendo todos los actos de la Administración de D. Manuel M. Alegre.

2o.- Tanto la Legislatura del Estado como el Tribunal de Justicia, considerados como los mayores enemigos del pueblo, deben disolverse y desde luego debe considerárseles desprovistos de autoridad y en tal concepto negarles obediencia y acatamiento.

3o. Con objeto de que el pueblo pueda darse libremente las autoridades que mejor le convengan, los ciudadanos procederán a remover por medio de las armas, a sus caciques opresores, desde el Ministro Conservador en la Congregación, hasta el jefe Político; y desde el juez de Paz, al Presidente del Tribunal.

4o.- Tan pronto como sean removidos de sus cargos los malos servidores del Estado, se convocará a elecciones para representantes a la Legislatura y ésta a su vez lo hará a elecciones para Gobernador y judicatura.

5o.- La ejecución de las disposiciones anteriores, queda encomendada al pueblo veracruzano, diseminado en los 18 Cantones del Estado, que castigará enérgicamente el bandidaje, mientras pueda restablecerse el orden.

CONCIUDADANOS:

Este movimiento armado, de carácter puramente local, tiene por objeto arrojar de sus puestos a los caciques formados a la sombra del Gobierno de Dehesa.

La paciencia tiene un límite. Empuñad, pues, las armas y no permitáis que por más tiempo esos vampiros sigan chupando vuestra sangre.

Si queréis recobrar la Soberanía, que debe residir forzosamente en el pueblo, mostradles en esta vez, de lo que es capaz el Ciudadano pacífico, cuando se resuelve a castigar a sus tiranos opresores.

¡A las armas!

¡Abajo Dehesa!

¡Abajo Alegre!

¡Abajo Lágos Cházaro!

¡Abajo la Legislatura del Estado!

Tacuba de Morelos, febrero de 1912.

Gabriel Gavira.

Se respeta ortografía de origen.

Fuente: Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 643-644. Creative Commons.

 
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