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JUAN DE OÑATE

DON JUAN DE OÑATE SALAZAR (1549-1626)

Juan de Oñate nació en el estado mexicano de Zacatecas, en el seno de una familia de la aristocracia española instalada en América. Su padre, Cristóbal de Oñate, casado con Catalina de Salazar, hija de Gonzálo de Salazar, un funcionario que trabajaba en la Tesorería Real de la Nueva España. Don Cristóbal de Oñate fue un destacado conquistador español del noroeste mexicano, y durante la infancia de Juan desempeñó el cargo de gobernador de Nueva Galicia.

Desde muy joven Juan de Oñate tomó la carrera de las armas y encabezó campañas militares contra los rebeldes indios chichimecas que habitaban en el norte de México y asolaban los asentamientos españoles. Entre campaña y campaña se dio tiempo para prospectar en busca de placeres (minas) de plata.

Hacia 1585 contrajo nupcias con Isabel de Tolosa Cortés Moctezuma, hija de Juan Tolosa y Leonor Moctezuma. Isabel de Tolosa (su esposa) era nieta de Hernán Cortés y de la princesa Isabel Moctezuma (una de las hijas del emperador Moctezuma II). Tuvieron dos hijos, Juan de Oñate Cortés (1580) y María de Oñate Cortés (1582).

Con este matrimonio, Juan de Oñate aseguró no sólo una posición de privilegio entre la aristocracia local mexicana, sino también la disposición de un rico patrimonio territorial y rentista. En 1595, y fruto de la amistad que le profesaba Luis de Velasco, marqués de Salinas y virrey de México, Juan de Oñate fue encargado de organizar una expedición para explorar el territorio de Nuevo México, misión en la que había fracasado años atrás el explorador Francisco de Urdiñola.

Juan de Oñate, confiado en su suerte, comenzó a reclutar varios centenares de soldados, educadores, religiosos y ganaderos, hasta que logró tener casi medio millar y emprender el camino. Cabe decir que la financiación que el virrey Velasco dispuso atrajo a muchísima gente para la expedición, además de que el propio Oñate, que había sido nombrado previamente gobernador y capitán general de los territorios que encontrase, no cesó de prometer riquezas a todo su contingente; todos albergaban la esperanza de hallar ricas minas de platas que, según era mítico, existían en Nuevo México.

Desde Santa Bárbara, en 1596, la expedición de Oñate cruzó el río Gila y llegó a las estribaciones del río de las Balsas. Allí, los expedicionarios fundaron un primer campamento al que llamaron San Francisco (actual ciudad de Chamita), aunque más tarde la capital de esta primera parte de la expedición se trasladó a San Juan. Las tribus autóctonas no opusieron demasiada resistencia y, después de dejar a parte de su contingente, Juan de Oñate partió hacia el río Conchos con el grueso de la expedición, consistía de 83 carretas y 7.000 cabezas de ganado.

El 30 de abril de 1598 la avanzada tomó posesión del territorio más allá del Río Grande y en los primeros días del mes de mayo vadearon el Río Bravo (nombre mexicano del río) o Río Grande (acepción estadounidense) en el punto llamado Paso del Norte (actualmente lugar en donde se ubican las ciudades fronterizas de El Paso y Ciudad Juárez), a fines de mayo ya en territorio de la actual Texas, hicieron contacto con los nativos de la región.

 Para julio de 1598 la expedición estableció su primer asentamiento en San Juan Pueblo, en el actual estado de Nuevo México, es necesario resaltar que la iglesia católica construida en el lugar fue el primer templo cristiano construido en los Estados Unidos, en los siguientes 25 años 50 iglesias serían edificadas en el hoy estado de Nuevo México.

Al establecer San Juan Pueblo la expedición de Oñate había extendido el camino real en más de 600 millas. En tanto llegaba el resto de la caravana, Oñate exploró las áreas vecinas para consolidar la posición del asentamiento entre los nativos de las tribus hopi y zuñi e inició la construcción de un templo dedicado a San Francisco y la correspondiente misión.

En el año de 1606 el rey Felipe III ordenó a Oñate acudir a la Ciudad de México para ser investigado y responder las acusaciones en su contra, por lo cual renunció a su empresa en 1607 por motivos financieros y las condiciones de la colonia. Sin embargo permaneció en Nuevo México hasta establecer el pueblo de Santa Fe. Un nuevo gobernador fue nombrado y Oñate fue nuevamente convocado a la ciudad de México en 1608. En 1613 finalmente Juan de Oñate se presentó para enfrentar las acusaciones de haber usado fuerza excesiva durante la rebelión en Acoma en la que colgó a dos indios y ejecutó amotinados, desertores y adúlteros.

 

Se le desterró de Nuevo México a perpetuidad y de la Ciudad de México por cuatro años. Pasó el resto de sus días tratando de limpiar su nombre, con tal fin viajó a España en donde el rey le otorgó el nombramiento de Inspector de Minas.

Juan de Oñate murió en 1626 en Guadalcanal (Sevilla), España.

 
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