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PARTE DE DON CIRIACO DEL LLANO, DE LA ACCIÓN EN PURUARÁN, DADA A LAS FUERZAS DE MORELOS

 

Excelentísimo señor.

El 30 de diciembre último, salí de esta capital, con las tres primeras secciones del ejército de mi mando, con dirección al pueblo de Tacámbaro, en cuyo lugar, o sus cercanías, tenía noticias debía hallarse el rebelde Morelos, con los demás cabecillas, reuniendo las fuerzas con que huyó de esta ciudad, y las dispersas en los ataques del 23, 24 y 25 de diciembre, por las tropas del ejército de mi mando.

A mi llegada a Tiripitío en mi primer marcha, se presentó un recluta de fieles del Potosí, que fue prisionero en el ataque del 24 a la tarde en esta ciudad; quien me dijo, que la reunión, no era en Tacámbaro, sino en Páztcuaro.

Acorde a esta noticia, varié el camino que había pensado llevar, dirigiéndome a Páztcuaro, en donde teniendo noticias, por dos soldados del principal de México, que se presentaron, de que Morelos no estaba en Tacámbaro, y se dudaba en cuál de las haciendas de aquellas cercanías había hecho mansión, determiné aproximarme tomando la marcha al pueblo de Santa Clara.

El 3 de enero llegó el ejército a los ranchos de Zatzio; (6 leguas al oeste de Tacámbaro) en éstos, tuve noticia positiva de que Morelos, Matamoros, Galeana, Muñiz. Ramón y Rafael Rayón, y otros cabecillas, me esperaban en la hacienda de Puruarán con sus gavillas, y que estaban fortificándose; pues tenían adelantadas al intento algunas obras, como cercas y parapetos.

El 4 llegué a los ranchos de los Acheros; el camino que guía a ellos, desde los de Zatzio, es penosísimo para la artillería; de manera, que fue preciso el trabajo de los gastadores, y el desenganchar los cañones, para llevarlos a brazo sin los armones.

En la medianía de este camino, supe con toda certeza la situación del enemigo, y aun algunos de sus proyectos.

Con estas noticias, di orden de que el ejército campase, en disposición de estar prevenido; colocando la 1ª (primera) sección, campo al frente; la segunda a la derecha formando martillo, y la tercera a la izquierda en la mima forma; estando en el centro la artillería, parque, provisiones, y el cuartel general; disponiendo al mismo tiempo, dos avanzadas de a 60 hombres, y dos cañones, una en la avenida de Puruarán, y otra al camino que habíamos traído; y que la tropa estuviese sobre las armas, para las tres de la madrugada del cinco.

El camino de los Acheros, a la hacienda de Puruarán es malísimo y casi impracticable para carruaje.

A pesar de la corta distancia, de legua y media, que hay, no pudo el ejército estar hasta las once, a un cuarto de legua de distancia de dicha hacienda; habiendo salido a las siete de la mañana.

Por las noticias que tuve ratificadas a mi salida, supe que los enemigos tenían dispuestas a nuestra izquierda, en las barrancas, dos fuertes emboscadas de Infantería; y que por nuestra espalda debían atacarnos las reuniones de caballería; de los cabecillas padre Torres, del Bajío, y las del padre Navarrete, Arias, Cervantes, y otros.

No podía mirar con indiferencia, unas noticias, que se me confirmaban por varios conductos.

Por esto dispuse, que el sargento mayor del regimiento de N. E. D. Domingo Clavarino, con el batallón de su mando, y la compañía de marina, tomase las veredas de mi izquierda para atacar a los enemigos emboscados por su espalda; pues absolutamente no podían observar este movimiento, hasta que Clavarino estuviese sobre ellos.

A retaguardia dispuse quedase el teniente coronel don Matías Aguirre, con su escuadrón, y 116 dragones de San Carlos, con el capitán don Miguel Veístegui, para contener a los enemigos, que pudieran atacarnos por nuestra retaguardia.

En esta forma marchaba cuando avisté a la hacienda de Puruarán, desde una altura que la domina por el norte.

Con el anteojo, pude distinguir la mayor parte de su fortificación, y después de reunido todo el ejército, bajé a ocupar otra, que a tiro de cañón dominaba la hacienda.

Ésta se halla a 22 leguas al sur oeste de Valladolid, en un pequeño plano, rodeado de varias quebradas, de diferentes alturas.

La fortificación de los rebeldes estaba dispuesta, según manifiesta el plano topográfico que incluyo.

Mandé al coronel graduado del Cuerpo Nacional de Artillería don Nicolás Pinzón, colocase un obús, y dos cañones de a 4, y se rompió el fuego con mucho acierto.

Al mismo tiempo, protegidos por dichos fuegos, dispuse se hiciese un reconocimiento sobre los puntos enemigos, para desde la altura observar todas las fuerzas que presentasen los rebeldes, para la defensa de la hacienda.

Para esta operación, puse a las órdenes del teniente coronel graduado don Francisco de Orrantia, el segundo batallón de la Corona, con su comandante accidental, teniente coronel graduado don Ramón Soto; el batallón 3º fijo de México, con su sargento mayor don Pío María Ruiz, una pieza, y doscientos cincuenta caballos de varios cuerpos.

Cuando Orrantia se hallaba al frente de los parapetos, mandé a mi ayudante de campo, capitán don Alejandro de Arana, para que reconociese bien la línea, y me diese cuenta para el ataque, que pensaba dar por la noche; y que avisase a Orrantia, que concluido el reconocimiento, se replegase a la línea, si no hallaba un momento decisivo, para tomar la hacienda.

La aproximación de las tropas que mandaba Orrantia, no intimidó a los rebeldes, quienes se mantuvieron en los puestos de su defensa, y sólo rompieron el fuego al acercarse nuestra infantería.

A este tiempo, el teniente coronel Orrantia, con parte de la caballería, hizo un movimiento en nuestra izquierda y avanzando en columna de ataque los dos batallones, 2° de la corona, y 3° del fijo de México, se tomaron por asalto los parapetos y cercas, casi aun mismo tiempo, por todos los puntos.

El Batallón Fijo de México entró por la batería más avanzada a nuestro frente; y la corona, por las cercas de piedra, contiguas, que a ambos puntos defendía la infantería de los rebeldes.

Desordenado el enemigo, iba huyendo su infantería y caballería en dispersión, y la nuestra por los portillos abiertos, empezó el alcance.

Desde mi línea, en la primera posición, se vio claramente estar decidida la acción, e hice que saliese toda la caballería, al mando del señor coronel Iturbide, quien persiguió a los enemigos; a dos leguas distante de la hacienda.

La artillería, parque, cargamentos de víveres y demás, bajó con los batallones de Nueva España, y Celaya. Por retaguardia, intentaron los enemigos tirotearnos; pero siendo muy pocos los que se vieron, fueron perseguidos, y desaparecieron en los bosques.

Los rebeldes, han perdido más de 600 hombres muertos, con muchos jefes; 700 prisioneros; 23 piezas de todos calibres; 1200 fusiles (según manifiesta el estado número 1°) y 150 cargas de municiones (de las que muchas se inutilizaron, por haber faltado mulas en que conducirlas).

Está prisionero el teniente general de los rebeldes (segundo de Morelos) licenciado Mariano Matamoros; de cuya sumaria, está encargado, mi ayudante, capitán don Alejandro de Arana.

Entre los muertos, hay dos o tres sacerdotes, pero sólo se ha conocido al bachiller Juan Zavala, y además hay tres prisioneros frailes de distintas religiones.

Nuestra pérdida consiste en 5 muertos, y 36 heridos; (según el estado número 2) entre los primeros, es uno el capitán de caballería del príncipe, don Esteban Rosas.

La dispersión del enemigo, fue completa, por el alcance de nuestra caballería.

El cobarde Morelos, salió el día antes de la acción, con una compañía de su guardia; y aunque me consta, estuvo cerca al tiempo delatarla, no pudieron alcanzarlo las tropas de mi mando, a este corifeo despreciable.

Los jefes, oficiales, y valiente tropa de este ejército, han manifestado en esta jornada su sustancia en los trabajos y su decidido valor, en los lances que se han presentado; por lo que no puedo recomendar a nadie en particular.

Debo poner sin embargo en consideración de vuestra excelencia lo satisfecho que estoy, de la serenidad, con que cumplió mis órdenes el teniente coronel graduado, don Francisco Orrantia.

La unión y bizarría con que atacó la batería, el Batallón Fijo de México, teniendo a su cabeza al sargento mayor de dicho cuerpo, don Pío María Ruiz.

Los cazadores de este batallón han manifestado su valor acreditado; habiendo hecho un fuego vivo en guerrilla, contra los que defendían el parapeto, antes que atacase el batallón; dirigidos por el buen ejemplo de su comandante, el teniente don Rafael Senderos, y los subtenientes don Manuel Céspedes, y don Sebastián Llergo.

El 2° Batallón de Infantería de la Corona, mandado por el teniente coronel graduado don Ramón Soto, atacó y tomó las cercas, defendidas por la infantería enemiga con la firmeza que tiene de costumbre.

Debo recomendar el feliz movimiento de los piquetes de caballería, en el primer ataque de los cuerpos de dragones, de San Luis, San Carlos, príncipe, frontera, lanceros de Orrantia y Pesquera, dirigidos por el teniente coronel don Francisco de Orrantia.

El sargento Mayor don Domingo Clavarino, cumplió exactamente mis órdenes en la comisión que le di; pues no habiendo encontrado a los enemigos emboscados, se halló a la hora de mi llegada, en mi retaguardia, en el punto que le había señalado.

El cuartel maestre general, teniente coronel graduado don Mariano Rivas y su ayudante don Rafael Camargo han desempeñado los encargos de su comisión, a mi satisfacción.

Estoy muy satisfecho de la conducta del mayor general de este ejército, teniente coronel graduado don José María Calderón, y sus ayudantes, los alférez, de fragata don Manuel del Llano, y de Querétaro, don Melchor Canovas.

El bizarro señor coronel don Agustín de Iturbide, segundo comandante de este ejército, siguió el alcance de los enemigos, con sus ayudantes, capitán don Ramón Ponce, y teniente don Antonio Gaona, y don Juan Tejeda, y el mío, capitán don Eduardo Ferrer.

Mis ayudantes, capitán don Bernardo Camino, y subteniente don Nicolás de Llano, comunicaron las órdenes con eficacia, y al capitán don Alejandro de Arana, a quien comisioné para el reconocimiento de las fortificaciones, le hirieron su caballo, estando cumpliendo con su comisión.

Estoy satisfecho de la conducta del capitán mayor de éste ejército don Bernardino Piní, y de los de los otros cuerpos, fray Manuel Méndez, fray Manuel Dianes, fray Pascual Carranza, don Domingo Barrero, don Ramón Echeveste, don Victoriano Martínez, fray José Gallo, don Francisco Bravo, y el cura de Tingüindín, licenciado don José Antonio López.

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años.

Valladolid, 20 de enero de 1814.

Excelentísimo señor Ciriaco de Llano.

Una rúbrica.

Excelentísimo señor virrey don. Félix María Calleja del Rey.

EJÉRCITO DEL NORTE

Estado que manifiesta las piezas de artillería, armas, municiones y demás efectos cogidos a los enemigos en la hacienda de Puruarán, el día 5 del presente mes.

Cañones Total: 23

Fusiles Carabinas y escopetas Cañones sueltos Total: 1,203

Municiones Cajones Tercios Totales:

Cartuchos de bala rasa de a 4:  22

Metralla ídem 11

Cartuchos de bala rasa de a 3: 48

Metralla ídem 2

Cartuchos de bala rasa de 2 y medio: 1

Cartuchos de bala rasa de a 2:  9

Metralla ídem 1 1

Cartuchos de cañón sin bala  24

Cartuchos de fusil sin bala  56

Pólvora suelta 17

Granadas de a 8 pulgadas 13

Ídem de mano 1

Balas de fusil  4

Piedras de chispa 14

Galápagos de plomo 12

Ídem de cobre 25

Lanza fuegos y estopines 2

Total: 255

NOTAS

1ª. De las expresadas municiones fue necesario inutilizar algunas, principalmente la pólvora suelta por falta de mulas que las condujeran.

2ª. Los 252 cañones que expresa este estado, fueron carabinas y fusiles que inutilizaron los insurgentes al tiempo de su fuga.

Valladolid, enero 17 de 1814

Visto Bueno

De Llano.

Rúbrica.

José María Calderón.

Rúbrica.

Un sello.

Archivo General de la Nación.

Son copias de sus originales que existen en el tomo 116 del ramo de Historia.

México, septiembre 19 de 1871.

Juan Domínguez.

Oficial 1º

EJÉRCITO DEL NORTE

Estado que manifiesta los muertos, heridos, y contusos que tuvo la división que atacó a los rebeldes en Puruarán el cinco de este presente mes.

NOTA

El oficial muerto fue el capitán don Esteban Rosas; los heridos el subteniente don Luis Pullado, y el teniente don Tomás Arroyo, contuso el sargento mayor don Pío María Ruiz.

Valladolid, 17 de enero de 1814.

José María Calderón.

Rúbrica.

Visto Bueno de Llano.

Rúbrica.

Un sello.

Archivo General de la Nación.

Es copia de su original que existe en el tomo 116 del ramo de Historia.

México, septiembre 19 de 1871.

Juan Domínguez.

Oficial 1º.

Excelentísimo señor.

Según prometí a vuestra excelencia, con fecha 7 de enero acompaño el detalle del ataque dado por las tropas de mi mando, en la hacienda de Paruarán, a los rebeldes cabecillas que en él se nombran.

Aunque digo a vuestra excelencia que acompaño el plano topográfico de la hacienda y nuestra posición, no va ahora, pues espero haya oportunidad más segura.

Merecen toda consideración de vuestra excelencia, los cuerpos de que se compone el ejército, que tengo el honor de mandar.

Su deseo, siempre claramente manifestado, de encontrarse con el enemigo, fue para mí la señal de que derrotaría a Morelos donde lo encontrase.

Además, la constancia en la trabajosa, marcha, para llegar a Puruarán, no es del menor mérito; su patriotismo, y valor, está bien acreditado; su excelencia sabe mejor que yo, las dificultades que se encuentran, para tramitar por caminos malísimos en donde se escasea todo, aunque se tomen precauciones.

Yo espero que vuestra excelencia, en vista de todo, los distinguirá con alguna señal, de que se conozcan que han contribuido en tan gloriosa jornada; y recordarán siempre con gusto, el nombre del jefe superior, que con tanto honor los ha distinguido.

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años.

Valladolid, 21 de enero de 1814.

Excelentísimo señor Ciriaco de Llano.

Una rúbrica.

Excelentísimo señor virrey don Félix María Calleja del Rey.

Es copia de su original que existe en el tomo 116 del ramo de Historia.

México, septiembre 19 de 1871.

J. Domínguez.

Fuente: J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

 
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