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MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA

EL PADRE DE LA PATRIA

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla y Gallaga Mondarte Villaseñor nació en la Hacienda de Corralejo cerca de Pénjamo, Guanajuato, 8 de mayo de 1753. Se ordeno sacerdote y posteriormente se incorporó al movimiento militar mexicano que destacó en la primera etapa de la Guerra de Independencia de México, otorgandosele el rango de "Generalísimo de América".

Comandó la Unidad del Ejército Insurgente que inició con un acto conocido en la historiografía mexicana como Grito de Dolores. Dirigió la primera parte del movimiento, pero tras una serie de derrotas fue capturado el 21 de marzo de 1811 y llevado prisionero a la ciudad de Chihuahua, donde fue juzgado y fusilado el 30 de julio.

Miguel Hidalgo fue hijo de Ana María Gallaga y de Cristóbal Hidalgo y Costilla, originarios de Vizcaya, España. Sus padres contrajeron matrimonio en el año de 1750 en la parroquia principal de la ciudad de Pénjamo, Guanajuato; dedicada a San Francisco de Asís, y al año siguiente procrearon a su primer hijo José Joaquín, en 1753 a Miguel, en 1756 a Mariano, en 1759 a José María y finalmente a Manuel que nació en 1762, mismo año de la muerte de su madre. Todos los hermanos estudiaron carreras distintas, salvo José Joaquín y Miguel, ambos sacerdotes.

El 29 de marzo de 1770, a los diecisiete años de edad, Miguel Hidalgo se convirtió en bachiller, tan sólo un día antes que su hermano José Joaquín. Hidalgo entre sus amigos se ganó el apodo de "El Zorro", por la astucia que mostraba en juegos intelectuales. Ambos hermanos pasaron a estudiar a la Real y Pontificia Universidad de México, de la que se graduaron el 24 de mayo de 1773. José Joaquín siguió estudiando hasta obtener un doctorado en teología, Miguel optó por predicar y dar clases. Durante sus años de teólogo, el obispo de Michoacán Antonio de San Miguel le definió como "el mejor teólogo de la diócesis".

En 1784, contando treinta y un años de edad, Hidalgo obtuvo un premio de teología en un concurso convocado por el mismo obispo San Miguel, en que su "Disertación sobre el verdadero método de estudiar teología eclesiástica", ganó la competencia, lo que reafirmó entre los círculos clericales de Nueva España su posición como "uno de los más finos teólogos del virreinato".

Gracias al contacto que tuvo con los trabajadores de su hacienda en su infancia, la mayoría de ellos indígenas, Hidalgo aprendió muchas de las lenguas indígenas habladas en Nueva España, principalmente otomí, náhuatl y purépecha, ya que la zona de Pénjamo era una de las regiones con mayor diversidad de grupos indígenas y de contacto entre el mundo nativo y el español. Todos estos conocimientos permitieron a Miguel Hidalgo impartir clases de latín y filosofía a la vez que seguía sus estudios. Una vez que los culminó, trabajó en su alma máter desde 1782 a 1792, muchas veces como tesorero, otras como maestro y desde 1788 como rector.

Tras poco más de diez años de trabajar como docente y rector en el colegio de San Nicolás, Hidalgo fue comisionado como cura de la parroquia de Colima, dependiente del obispado de Guadalajara. Entre el alumnado y los profesores de su antiguo colegio, se pensó que su nombramiento como cura de Colima había sido un castigo por lo que en esa época se consideraba como "libertinaje" y "faltas a la ética", pero en una misiva del obispo San Miguel a Hidalgo, le afirma que esa designación fue muestra de su "gran aprecio", hacia el sacerdote.

Como rector de San Nicolás obtenía 1.200 pesos anuales, mientras que en Colima, villa de españoles y una de las más prósperas de la Nueva España, ganaba cerca de 4.000 pesos al año. Cuando su padre murió, en 1790, el Padre Hidalgo solicitó a su obispo ubicarle en una parroquia cercana a Pénjamo, para así poder manejar mejor los negocios de su familia. En enero de 1791 fue designado párroco de San Felipe Torresmochas, cercana a su hacienda, donde su sueldo aumentó a 4.500 pesos.

En 1803 su hermano, que era párroco de Dolores murió intempestivamente y el obispo San Miguel le asignó la plaza. En esta ciudad Hidalgo ganaba más de 8.000 pesos anuales, lo que usaba para invertir en plantaciones de seda y para sus efectos personales, como compra de libros. Dolores fue la parroquia más rica de entre todas las administradas por el Padre Hidalgo a lo largo de su vida, sin embargo hacia 1805 sufrió una crisis económica que el párroco Miguel Hidalgo intentó resolver comprando víveres y efectos para el campo.

Su admiración a la cultura ilustrada francesa le llevó a representar obras de Molière, como "El Tartufo", por lo que su parroquia y especialmente su casa fue conocida como "la Francia chiquita". Por todo esto, Hidalgo tuvo serios problemas con la Inquisición española, quien le realizó dos juicios sumarios por faltas a la moral y a la fe de la Iglesia Católica en 1807 y 1808, de los cuales el cura de Dolores salió airoso, pero que años más tarde, durante su juicio por sedición en 1811 serían un peso importante para su condena.

A principios de 1804 en España el rey Carlos IV y su ministro Manuel Godoy se aliaron con Napoleón Bonaparte a fin de atacar a Inglaterra. Para financiar la futura guerra, el rey necesitaba obtener fondos y en octubre de ese mismo año llegó a la Nueva España una medida conocida como "Consolidación de los Vales Reales", por los que se embargaban los bienes de todos aquellos deudores a la Iglesia y a la Corona.

Las haciendas y tierras agrícolas de los Hidalgo en Tajimaroa y Corralejo se vieron afectadas y fueron expropiadas por órdenes del virrey José de Iturrigaray en 1807. El desastre de la armada española en la Batalla de Trafalgar, en octubre de 1805 generó aún más descontento entre la población de Nueva España, uno de los antecedentes de la Independencia de México.

En el entorno familiar de los Hidalgo, el hermano menor, Manuel, había perdido sus propiedades en la Ciudad de México y comenzó a dar muestras de locura, por lo que fue internado en un hospital psiquiátrico, donde murió en 1809. Miguel Hidalgo guardaría desde entonces un especial rencor contra el dominio francés-español y un sentimiento de culpa por haber provocado, indirectamente y a través de su vida dispendiosa, la muerte de su hermano menor.

La Conspiración de Querétaro

La invasión francesa a España, en 1808 produjo en el virreinato la crisis política de 1808 en México, caracterizada por el derrocamiento de Iturrigaray a manos de los españoles, seguido de la captura y ejecución de políticos afines a las ideas independentistas, como Francisco Primo de Verdad y Ramos y el fraile peruano Melchor de Talamantes. En lugar de Iturrigaray fue nombrado un militar alcalaino Pedro de Garibay, quien en mayo de 1809 fue sustituido por el Arzobispo de México, Francisco Xavier de Lizana y Beaumont.

En diciembre de ese mismo año se descubrió la Conjura de Valladolid, conspiración cuyo único fin fue crear una junta que gobernara al virreinato en ausencia de Fernando VII, preso en Bayona. Los culpables fueron arrestados y sentenciados a muerte, pero el arzobispo virrey les perdonó la vida condenándoles a cadena perpetua, razón por la que Lizana fue destituido en abril de 1810 por la junta de Sevilla. Como nuevo virrey fue designado un militar participante de la Batalla de Bailén, el teniente coronel Francisco Xavier Venegas de Saavedra.

Cuando Andalucía cayó en manos de los franceses, en la primavera de 1810 toda España ya estaba en poder del ejército napoleónico. La Archidiócesis de Zaragoza, encargada de los asuntos religiosos en toda la metrópoli, ordenó a los párrocos de todo el imperio predicar en contra de Napoleón. Hidalgo siguió esta orden.

Mientras tanto, en Querétaro, México, se gestaba una conspiración organizada por el corregidor Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez, y también participaban los militares Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo.

Allende se encargó de convencer a Hidalgo de unirse a su movimiento, ya que el cura de Dolores tenía amistad con personajes muy influyentes de todo el Bajío e incluso de la Nueva España, como Juan Antonio Riaño, intendente de Guanajuato y Manuel Abad y Queipo, obispo de Michoacán. Por estas razones se consideraba que Hidalgo podría ser un buen dirigente del movimiento.

Miguel Hidalgo aceptó, y se puso como fecha de inicio para el movimiento el 1 de diciembre, día de la Virgen de San Juan de los Lagos, donde muchos españoles se reunían a comerciar en una feria cercana a Querétaro. Allende propuso más tarde hacerlo el 2 de octubre, por cuestiones militares y estratégicas

El Grito en Dolores, Hidalgo

En la primera semana de septiembre arribó a Veracruz el virrey Venegas, quien de inmediato recibió información acerca de una conspiración contra el gobierno español en México. El intendente de Guanajuato, Riaño, ordenó al comandante de la plaza investigar sobre aquellos rumores, y el 11 de septiembre se realizó una redada en Querétaro cuyo fin fue capturar a los responsables. Se logró arrestar a Epigmenio González y se giró orden de aprehensión en contra de Ignacio Allende, que escapó a una población del Bajío.

Por medio del alcaide de Querétaro, Balleza, doña Josefa fue informada de la captura de los Ibarra y se dispuso a prevenir a Hidalgo sobre el peligro que corrían. Pero antes de salir a Dolores fue encerrada en un cuarto por su marido, sin embargo la corregidora pudo contactar con Allende a través de Balleza, para informar oportunamente a Hidalgo.

En las primeras horas del 16 de septiembre, Ignacio Allende arribó a la casa cural de Dolores, donde Miguel Hidalgo se hallaba pernoctando. Tras despertarlo y charlar un poco acompañados de chocolate, ambos militares decidieron lanzarse a la lucha armada antes de que los españoles destruyeran sus planes.

Alrededor de las cinco de la mañana, el Padre Miguel Hidalgo convocó a misa y dio el Grito de Dolores, con lo que empezó formalmente la Guerra de Independencia de México.

 
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