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EN CHIHUAHUA HABITA UNA VÍBORA DE CASCABEL ENDÉMICA
Escrito por fuentes citadas.   



Chihuahua aporta una especie de animal más a la biodiversidad del mundo, esta vez a la familia de los reptiles, que es la víbora de cascabel Crotalus willardi amabilis, cuya localización es en la parte media de la región, destacó el ingeniero en Ecología, Luis David Contreras García.

Se trata de una de las 13 especies y subespecies de víboras de cascabel residentes de Chihuahua, y fue descubierta por el James Donald Anderson en 1962, específicamente en la Sierra del Nido, alrededor de la Zona Noreste de la Sierra Madre Occidental.

“Como empresa somos la única autoridad para certificar el manejo de serpientes en un hábitat natural, lo cual se exige por el Gobierno cuando se solicita un estudio de uso de suelo, si hay un cambio de uso de suelo siempre se ordena rescatar a la flora y fauna del lugar”.

“En este caso si las víboras son retiradas de la zona tienen un procedimiento específico porque el moverlas de un lugar les representa un estrés, parecido al que las personas viviríamos al mudarnos a una casa que no está del todo acondicionada, y para la especie significa poner en riesgo su supervivencia”, declaró el ecólogo.

El otrora experto en Herpetología describió que las serpientes de cascabel tienen “hábitos hogareños”, prefieren los huecos en las piedras de las zonas rocosas que tienen ciertos espacios con pastizales y se basan en un sistema de brumación, que es el reducir el metabolismo sin dormir, toda vez que pueden romper el letargo, tomar agua y regresar a su estado inicial.

La Crotalus willardi amabilis tiene la particularidad de ser de tamaño pequeño, toda vez que alcanzan entre los 60 y 70 centímetros de longitud, y su veneno es igual de tóxica que su especie, sólo que ella se alimenta de pequeñas lagartijas, precisó Contreras García.

“Un veneno en las serpientes cumple la función de comer, muerden a su presa para paralizarlos en lo que degluten, pero es un compuesto de proteínas y una serie de sustancias aportadas por su biología, por lo que demandan una gran energía así que no es tan sencillo que lo liberen”, describió.

Como detalle, narró que se ha llegado a ver a especies pequeñas que mantienen entre los colmillos a una presa mayor a la que acostumbran, en lugar de la conocida mordida instantánea, debido a que la concentración del veneno no tiene la dosis para el tamaño y se adaptan para darle tiempo de penetrar en el sistema.

Fuente: Heidi Rodríguez. Omnia.com.mx. 23-Ene-2016.

 
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