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LAS BATALLAS DEL BAJÍO

 

La lucha de facciones fue la guerra civil que mantuvo a casi todo el país sumergido en una encarnizada lucha por ver quién de los bandos contendientes dominaba y tomaba el poder. Los grupos revolucionarios que se enfrascaron en esta lucha fueron dos, los carrancistas, la parte jacobina y de clase media pujante que era dirigida por Carranza y su brazo armado el Gral. Obregón,[1] aliados del Plan de Guadalupe. Del otro lado estaba el sector social de los campesinos, obreros e indígenas, que estaban representados por los carismáticos líderes o caudillos: en el norte, el Gral. Villa, y en el sur, el Gral. Zapata.[2]

Durante los últimos meses de 1914 y principios de 1915 los grupos Convencionista (villistas y zapatistas) y Constitucionalista (Carranza, Obregón) se dedicaron a preparar el campo de batalla. Para dominar la mayor cantidad del territorio nacional, los carrancistas se habían apoderado de los puertos estratégicos de Veracruz y Tampico, donde podían conseguir suministros para la campaña en contra de los convencionistas. En el caso de los villistas, que tenían el mayor contingente, controlaban el centro del país y los pasos de la frontera norte, que también les permitían conseguir armamento y municiones para la guerra en contra de Carranza.[3]  Además, controlaban la mayoría de las redes de ferrocarril, esto les permitía movilizar a sus tropas a todos los puntos donde se necesitaran.

Los Constitucionalistas se habían quedado sin hombres, ya no contaban con el gran contingente de inicios de 1914. Como se mencionó anteriormente, muchos de sus jefes y generales se habían unido a las filas de la Convención en octubre de 1914. Para ganar adeptos, el 6 de enero de 1915, Carranza proclamó la ley agraria, la cual había sido creada por el licenciado Luis Cabrera, con esto intentaba incorporar a los sectores agrarios a sus filas[4]. Por lo que corresponde a los obreros también se firmó un pacto en la Casa del Obrero Mundial, para formar los primeros Batallones Rojos, los cuales actuarían como grupo de reserva si se necesitaban en la lucha contra los convencionistas. Este grupo estaba conformado por obreros fabriles de la clase media y con una orientación anarcosindicalista, en suma, cerca de 6000 obreros conformaron los Batallones Rojos a las órdenes del Gral. Celestino Gasca. Este pacto se firmó el día 20 de febrero de 1915.[5] En Querétaro se formaron grupos obreros incorporados a los “Batallones Rojos” ya que las fábricas, como la de El Hércules, se mantenía cerrada, y lo sobreros no tenían como mantener a sus familias, por lo que tenían una opción al

unirse a la revolución, y que más que hacerlo con los constitucionalistas que habían pactado con la Casa del Obrero Mundial.[6] Sin embargo, para 1915, cuando la fábrica reinició labores, los obreros ya no quisieron unirse, en cambio, convencieron a jóvenes de la población para que se integraran a esas milicias, por lo que se organizó un contingente que partió a San Luis Potosí. En el Ébano, este grupo se enfrentó a los villistas.[7]

Los villistas eran un contingente a los que la población en general les tenía simpatía ya que se mostraban respetuosos de las tradiciones de los lugares que dominaban y no había tanto acto de intolerancia y atropellos como en la época en que dominó el bando constitucionalista, donde se hizo famoso el verbo “carrancear”.[8] Ejemplo de ello es Querétaro ya que durante el gobierno villista, según dice Frías, el orden reinó en la capital del estado, se respetó la religiosidad de la población y se reabrieron las iglesias al culto.[9]

La localización geográfica donde se dieron los encuentros que definieron la guerra entre facciones, fue la región centro del país, denominada comúnmente como el bajío, una zona comprendida por los estados de Michoacán, Querétaro, Guanajuato y Jalisco. La mayoría de estos territorios estaban dominados por los villistas. En el mapa se muestran los puntos donde se llevaron a cabo los combates desde abril de 1915. También se pueden contar las batallas del Ébano en San Luis Potosí, La de Lagos, Zacatecas y por último en la ciudad de Querétaro.

Notas: 1.- (MEDINA, 2006) Pág.25.; 2.- (MEDINA, 2006) Pág.25.; 3.- Ibíd. Pág.266.; 4.-Ibíd. Pág.32.; 5.-Ibíd. Pág.26.; 6.- (LARA, 2011) Pág.139.; 7.-Ibíd. Pág. 139.; 8.-Ibíd. Pág. 33#Al robo por parte de las tropas constitucionalistas se le denominó “Carrancear” en  honor a Carraza.; 9.- SOLÍS & ALAVÉZ, 2011) Pág. 163.

Fuente: La Revolución Mexicana en Querétaro (191481917). Una visión militar y social. Fermín de Jesús Labra' Parra.

 
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