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LA BATALLA DE CHIAUTLA Y LA INSURGENCIA

 

La batalla

Todos los grandes biógrafos de la independencia y de Morelos: Carlos María de Bustamante, Lucas Alamán, José María Luis Mora, Vicente Riva Palacio, Manuel Orozco y Berra (sin dejar de mencionar a Antonio Carrión y a Emilio del Castillo Negrete), entre otros, hacen referencia a la batalla de Chiautla suscitada en el periodo insurgente y de la cual Morelos informa sucintamente a la Junta de Zitácuaro sobre su resultado:

“Señor:

Hoy han sido citados los pueblos de esta provincia para el Juramento…

Los vecinos están muy adictos y se colgaban del último baluarte para pasarse a nosotros. Todos los oficiales han caído en nuestro poder, como también el comandante Mateo Musitu que era de la confianza del virrey…Se les han tomado cuatro cañones y uno de ellos tienen esta inscripción: ‘San Andrés mata Morelos’. Hemos decapitado a seis europeos por ser muy malos.

Cuartel general en Chautla (Chiautla), diciembre 4 de 1811

Morelos a la Junta[1]

¿Cómo fue la batalla? Con base en diferentes citas históricas, a continuación se tratará de hacer una remembranza de la misma. No sin antes señalar que se reprodujeron textualmente dichas citas; por lo cual en las que hacen Morelos, Mora y Alamán el nombre de Chiautla, aparece como Chautla.

De Tlapa a Chiautla

Morelos avanzó hacia Tlapa con una fuerza respetable. De acuerdo con José María Luis Mora, el ejército de Morelos a fines de 1811 estaba compuesto de la siguiente forma: “La infantería que era su principal y mejor fuerza ascendía a poco más de seis mil hombres,…la gente de que se componía estos cuerpos era valiente, robusta, sufrida en las privaciones,…todas las armas de fuego habían sido tomadas a los Españoles en las victorias obtenidas sobre ellas, pero no sucedía lo mismo con las (armas) cortantes, pues…la gente de Morelos acostumbraba al machete lo prefería a la espada española y sacaba de él ventaja como diestra en manejarlo. La caballería de Morelos era poco numerosa, pues apenas ascendía de dos mil ochocientos hombres”[2]. Ante el inminente ataque de Morelos a Tlapa, la guarnición de realistas mandada por el Subdelegado de esa provincia huyó hacía Oaxaca; tomando Morelos sin resistencia esa población, el 22 de noviembre de 1811.

En Tlapa se presentó el padre Mariano Antonio Tapia, quien era vicario de la población y a quien hizo coronel ordenándole conformar un ‘cuerpo’ de infantería. En la “Historia de la Ciudad de Puebla de los Ángeles (Puebla de Zaragoza)”, el Coronel Antonio Carrión abunda más en detalles: “Ocho días permaneció tranquilamente…el caudillo, ocupándose en equipar las fuerzas que se le habían reunido proveyéndolas de huaraches, machetes, camisas y calzones de manta. El Sr. Morelos se alojó en la casa parroquial que habitaba el Padre Tapia, Vicario del lugar a quien dio el despacho de Coronel y facultades para levantar un regimiento de infantería”[3].

¿Por qué tomó Morelos el camino hacia Chiautla y no optó por otras rutas? Él era un hombre que columbraba y su decisión pudo obedecer a diferentes razones.

Primero, su intuición de caminante, de arriero, lo hacían concebir que su avance por Chiautla le abría la posibilidad de optar por diferentes rutas para arribar al Centro de México, ya sea por Puebla o por los valles de Jonacatepec, Cuautla y Cuernavaca; además de que con ello consolidaba la posición de su retaguardia y le permitía lanzar nuevas campañas hacia otros puntos estratégicos como Oaxaca y Taxco.

Segundo, sabía de antemano de las fuerzas que lo querían contener en Chiautla, así como de la disposición favorable que tenía de parte de la población hacía él; lo que le iba a permitir al tomar la población reclutar más fuerzas y apropiarse de más armamento.

Tal vez, también sopeso la idea de que podía desarticular la explotación de los reales mineros de Huautla y Taxco, cortando la dotación de insumos, de sal; de ser esto así, lo anterior se podría vincular a su decisión de tomar esos centros mineros, lo que obraba en perjuicio de los principales intereses de la economía colonial.

Hermenegildo_Galeana

José María Luis Mora, al delinear la estrategia de Morelos habla de la separación del ejército de Morelos en cuatro divisiones, cada una con fines específico. Cito textualmente: “Una debía de quedar en las inmediaciones de Acapulco para sostener el campo del Veladero y el sitio de la fortaleza, y esta se puso a las órdenes de D. Ignacio Ayala: otra, cuyo mando se confió a D. Hermenejildo Galeana, debía descender hasta Toluca, por Tepecoacuilco, Tasco, Tecualoya y Tanancingo, con el objeto de contener las fuerzas de Porlier destinadas a Zitácuaro: la tercera, mandada por D. M. Bravo, fue destinada a contener las fuerzas españolas que podían amenazar por el lado de Oaxaca y a su comandante Paris: la cuarta por último, que debía ser mandada por el mismo Morelos, tomó un camino medio entre los de Puebla y Méjico, para amenazar a la vez estas dos ciudades y sacar el partido que diesen las circunstancias”4¨].

Las mayores discrepancias entre los historiadores, surge en torno a la disposición de las fuerzas que querían contener a Morelos. Lucas Alamán señala que el padre Tapia, “oriundo de aquel lugar, le dio a Morelos, (la noticia) de estar aquella tropa favorablemente dispuesta hacia él, lo que le hizo marchar a aquel punto a principios de Diciembre, con la confianza cierta del buen éxito”; por su parte, Mora señala que las tropas de Musitu estaban integrada por los trabajadores de sus fincas y que ellos lo amaban y eran sus soldados. Una tercera vertiente, que parece razonable, la ofrece el Coronel Antonio Carrión: “El Padre Vicario de Tlapa, Tapia, era natural de Chiautla, allí tenía parientes y amigos, a quienes avisó su resolución de abrazar la causa de la independencia, en contestación le dieron noticias exactas de número de fuerza que tenía D. Mateo Musitu”[5]

En su texto el coronel Carrión narra vívidamente el curso que siguió Morelos de Tlapa a Chiautla: (Enterado en Xolalpa sobre las fuerzas de Musitu) “El Sr. Morelos…se dirigió rápidamente para Chiautla por Xicotlán, pasó el río en Ayahualco, casi a nado; atravesó la sierra de Choquitla, y cayó sobre Chiautla el 4 de diciembre”[6]. Coincidiendo con Orozco y Berra, este autor hace notar que fue en Xolalpa y no en Chiautla, en donde Morelos dividió su ejército en tres grupos: uno a las órdenes de Don Miguel Bravo, quien mandó marchar sobre Oaxaca; otro a las de Galeana, quien mando atacar Taxco y él se quedó con la compañía de su escolta y con ochocientos indios flecheros, con la que atacó a las fuerzas realistas en Chiautla.

Quien estaba a cargo de la defensa de Chiautla, era Don Mateo Musitu, “persona muy acaudalada” en Izúcar; que formaba parte del clan Salvide, Icazbalceta y Musitu que en los valles azucareros, contaba con los ingenios más grandes de la zona, además de tener simultáneamente fábricas de aguardiente y empresas ganaderas, particularmente de Cuautla a Jonacatepec.

La batalla en la Iglesia de San Agustín

Musitu había reunido, organizado y armado a sus expensas un cuerpo numerosos dotándolo de doscientas armas de fuego y cuatro piezas de artillería; aun cuando Mora sólo hace referencia a un cañón: “el Mata-Morelos”, la misiva remitida de Morelos a la Junta de Zitácuaro, no deja lugar a dudas que las piezas de artillería eran cuatro. Para enfrentar a los atacantes Musitu situó su fuerza en el convento de San Agustín: “Edificio que como todos los construidos en aquella época, presentaba el aspecto de una verdadera fortaleza, tanto por su sólida construcción, como por lo ventajosamente que los situaban y que fueron sin duda construido con el objeto de templos y de punto de defensa de los conquistadores”[7]

Musitu decidió defenderse y sostenerse en el convento. Morelos sabía que las fuerzas realistas iban a presentar resistencia. No obstante la posición incuestionablemente ventajosa del jefe realista y de la vigorosa defensa de su tropa, el comandante Musitu, a quien el virrey le había dado el grado de Coronel, no sólo fue derrotado, sino también hecho prisionero y fusilado.

Resulta interesante la narrativa que hace Carrión de ese episodio histórico: “Musitu estaba listo y se puso en estado de defensa, ocupando el convento de Agustinos, los insurgentes divididos en dos grupos atacaron con bríos simultáneamente por dos puntos opuestos el edificio. Musitu resistió vigorosamente pero el empuje de los atacantes fue tan sostenido y eficaz que tomaron el punto a viva fuerza. Cayeron prisioneros el mismo Musitu, sus oficiales y doscientos hombres, quedaron en poder del Sr. Morelos las cuatro piezas de artillería, doscientas armas de fuego y veinticinco cajas de parque”[8].

Esta narrativa coincide con lo expresado por Lucas Alamán: (Musitu) ocupó el convento que fue de los agustinos, el que como todos los edificios de esta clase construidos en tiempo de la conquista, es una especie de fortaleza, susceptible de una regular defensa… y a pesar de la vigorosa resistencia de Musitu, se hizo dueño del edificio, cayendo prisionero el mismo Musitu, con unos doscientos hombres que estaban a sus órdenes; también cayeron en su poder unas doscientas armas de fuego, cuatro cañones y veinticinco cajas de municiones”[9].

La mayor parte de los prisioneros, le pidieron a Morelos sumarse a su causa; sin embargo con Musitu fue implacable: no obstante que le ofrecieron cincuenta mil pesos por su vida, no accedió y fue fusilado “en una esquina del convento de San Agustín”. Distinta suerte corrió el Dr. José Manuel de Herrera, quien fungía como Capellán de la tropa realista, quien procuró salvarse, “ocultándose detrás del altar mayor de la iglesia (Lucas Alamán habla de un colateral al templo de San Agustín), pero descubierto allí, (Morelos le salvó la vida) porque quiso aprovechar sus servicios en favor de la causa de la insurrección”[10]. Tiempo después Herrera firmó la Constitución de Apatzingán, expedida el 22 de octubre de 1812; fue nombrado en 1815 Plenipotenciario en Estados Unidos para efectuar la compra de armas y hacer gestiones diplomáticas a favor de la causa insurgente; imploró el indulto ante el Gobierno realista, “poseído de cierta desmoralización o desaliento, por el desfavorable curso de la revolución”; se adhirió al Plan de Independencia de Iturbide y triunfante la revolución, fue nombrado Ministro de Relaciones el 5 de Octubre de 1821. Un hombre de su época y de nuestra época, más plegado a sus intereses personales y por ende, mutante en sus convicciones políticas.

En febrero, en Cuautla, Morelos hace alusión a la batalla librada en el templo de San Agustín en Chiautla, ponderando su triunfo, la bondad de su causa, la disciplina de sus tropas y el respeto al templo:

Mas, dejando esto aparte, que hablen a favor nuestro los pueblos por donde hemos transitado y que han sido el teatro de los más famosos ataques, y ellos publicarán cuál es nuestro modo de pensar y cuál la religiosidad tan decantada de los gachupines tiranos.

Las venerables iglesias de Chautla, Jalmolonga y Tenancingo, adonde vosotros mismos visteis las majadas de los caballos, los inmundos restos de puros y los fragmentos de la bebida, adonde comían y se embriagaban con sus concubinas, convirtiendo en lupanares aquellos santos habitáculos, hablando allí las torpezas propias de la gente marina; estos sagrados lugares, repito, serán fieles testigos de nuestro decoro y de los atentados de aquellos sacrílegos, al paso que las gentes de las jurisdicciones conquistadas, no dejarán jamás de asegurar que allí no se han visto violencias, raptos y los otros morales”[11] trastornos que

Importancia de la batalla de Chiautla

El éxito de una estrategia se mide por el logro de los propósitos por la que fue concebida. Así la toma de Chiautla significó para Morelos, un éxito por diferentes motivos:

1. Posibilitó el avance de la fuerza insurgente hacia el centro de México, aun cuando fue contenido en Cuautla, a 80 kilómetros de la Ciudad de México. Al respecto Bustamante señala: “La toma de Chautla y la muerte de Musitu se oyó con horror en Puebla”. Mora en el mismo tenor afirma: “Luego que en Puebla se supo la toma de Chautla, las autoridades españolas de la ciudad entraron en gran cuidado”[12] y conformaron tropas para contenerlo. Y Lucas Alamán refiere: “La derrota de Musitu en Chautla y la marcha de Morelos sobre Izúcar, llenaron de inquietud a las autoridades de Puebla. Llano, que ejercía el mando militar, dispuso que la división que operaba en los llanos de Apan, dejando por entonces abandonados estos, se dirigiese prontamente al punto amenazado”[13]

2. El ataque a Chiautla, no sólo posibilitó apropiarse de armas, sino el de contar con un contingente que tuvo un papel destacado en el sitio de Cuautla, además de que la población quiso proveer de alimentos a los sitiados. Dicha acción al parecer no fue del todo afortunada: “El 25 de marzo de 1812, los soldados de Chiautla, bajo las órdenes del coronel don Mariano Antonio Tapia (200 hombres de caballería) sostuvieron un encuentro con los realistas del sargento mayor José Enríquez (800 hombres) en “el cerro del Lizote”, Cuautla (Morelos); los insurgentes se reunieron dejando cuantiosos víveres que iban destinados a los sitiados” (Cita tomada de diferentes fuentes).

3. Una vez roto el sitio de Cuautla, Morelos encuentra un resguardo seguro. Después del agobiante sitio, que duró “setenta y tres días, contados desde el día 19 de febrero en que fue rechazado Calleja en el ataque primero de la plaza, hasta el 2 de mayo en que Morelos la evacuó”[14] y en la que la fuerza insurgente había perdido su armamento, Morelos de retirada llegó enfermo a Chiautla el 4 de mayo. Allí reorganiza sus fuerzas y emprende la tercera campaña, la más exitosa de todas, que concluye con la toma de Oaxaca.

Chiautla continúo preservando en su seno la llama de la insurrección, a tal punto que el comandante realista Paris solicita un mayor cúmulo de fuerzas realistas en la región: “El excelentísimo señor teniente general don Antonio González me encargó repetidamente solicite conducto por donde lleguen a vuestra señoría estas noticias para que provea de remedio, pues toda la provincia se halla inundada de las gavillas gruesas del pérfido Morelos, y exige imperiosamente que vengan a dobles marchas tropas del rey por Chilapa en donde no hay insurgentes de fuerza y que desde este punto, puesto su comandante en comunicación conmigo se pase a Tlapa para cortarles por este rumbo la retirada; y al mismo tiempo que pueden entrar otros por Tehuacán se hace preciso, venga el mayor trozo de tropa del rey por el infiel Chautla (cuyo nombre debe borrarse de la memoria) y dirigirse a Huajuapan[15]. (Continuará)

Notas: 1 Morelos: documentos inéditos de vida revolucionaria. Carlos Herrejón Peredo. El Colegio de Michoacán, p. 183.; 2 José María Luis Mora. “Méjico y sus Revoluciones”, (Documento en Internet) p.306.; 3 Antonio Carrión. “Historia de la Ciudad de Puebla de los Ángeles (Puebla de Zaragoza)”. Colección Digital. UANL, pp. 111 y 112.; 4 José María Luis Mora. Op. Cit., p. 511.; 5 Antonio Carrión. Op. Cit, p 114.; 6 Ibidem., pp. 114 y 115.; 7 Emilio del Castillo Negrete. “México en el siglo XIX, ó sea su historia desde 1800 hasta la época presente”. Colección Digital UANL, p 350.; 8 Coronel Antonio Carrión. Op. Cit., p 115.; 9 Lucas Alamán. “Estado de la revolución después de la prisión de Hidalgo y sus compañeros. (Documento en Internet).; 10 Alejandro Villaseñor y V. “Biografías de los héroes y caudillos de la Independencia” Editorial del Valle de México, p.488.; 11 Revolucionaria proclama expedida por José María Morelos en la que justifica ante el pueblo mexicano la necesidad de alcanzar la independencia política, Cuautla 8 de febrero de 1812, en 500 años de la historia de México en documentos.; 12 José María Luis Mora. Op Cit., p 513.; 13 Lucas Alamán. Op Cit.; 14 José María Luis Mora. Op. Cit. , p. 562.; 15 Noticias de la acción en Huajuapan. Francisco Parias al Virrey Venegas., en 500 años de la historia de México en documentos.

Fuente: Articulo autoría de Gildardo Cilia López. Noviembre 8, 2015. Impulso Informativo. Universidad Tecnológica de Puebla, México.

 
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