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PANCHO VILLA DESENTIERRA SUS TESOROS PARA INVERTIRLOS EN EMPRESAS INDUSTRIALES

 

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO “LA VOZ DE MADRID”, EL 3 DE FEBRERO DE 1921, EN LA COLUMNA: LA CENA DE LAS BURLAS

Pancho Villa, hombre de orden.

Hace algún tiempo se comentó en estas columnas un suceso de la vida honrada del ex facineroso Pancho Villa. Este, furioso porque le habían robado doscientos caballos, iclojrafio al Gobierno quejándose amargamente de que hubieran ladrones y de que no tuvieran garantizada en Mejico la propiedad individual.

Pues bien: He aquí que el diario mejicano Excelsior da cuenta de un nuevo episodio panchovillesco. El bandido retirado a que nos referimos y que acabará en personaje político importante-se dedica ahora en desenterrar, en el Estado de Chihuahua, los tesoros productos de sus robos y saqueos que escondiera cuando se dedicaba a las honradas faenas del latrofaccioso.

El oro, la plata y las alhajas que robo habían sido enterradas en sitios sólo de él conocidos. Parece que cuando alguien le ayudaba a guardarlas, ese alguien tenía, a partir de aquel momento, su vida en peligro inminente.

Pancho Villa posee una gran hacienda, El Canutillo, que habita en unión de su guardia negra. A ella va transportando sus tesoros. Y se propone invertir éstos en nuevas tierras, en ganados, en casas y en fondos públicos.

Nadie pide cuentas. ¿Para que?. Y muchos menos lo robados por él, desde la caída de Porfirio Díaz al asesinato de D. Venustiano Carranza.

Lo que ha amontonado Pancho Villa, es suyo y muy suyo, y está bajo la protección de la ley. Y quien intentara robarlo sería un ladrón e iría a la cárcel.

Un nombre de Orden.

Pancho Villa desentierra sus tesoros para invertirlos en empresas industriales

El diario Excelsior, de Mejico, publica una interesante publicación que amplía la noticia transmitida por cable de que Pancho Villa ha desenterrado los valiosos tesoros que escondiera durante las famosas correrías de su época aventurera. Dice así el colega:

“Excelsior acaba de conocer por particularismo informes uno de los aspectos más importantes de la nueva vida del ex rebelde Francisco Villa en el estado de Chihuahua. Aparte del indiscutible impulso agrícola que Villa le está dando a la región de Canutillo, cuya hacienda es de su propiedad por la cesión que le hiciera el gobierno, está tratando de ampliar su acción de hombre de negocio a gran parte del territorio chihuahuense, adquiriendo tierras de cultivo, minas, pequeñas negociaciones industriales y hasta desarrollando nuevas industrias con modernos elementos; pero he aquí una de las principales actividades de Francisco Villa en su vida de paz y de orden.

Seguramente que todo el mundo recuerda como vinieron a poder de Francisco Villa durante el larguísimo periodo de su rebeldía en el Norte cuantiosísimos tesoros en dineros efectivos u no pocas ocaciones en minerales, especialmente barras de oro y plata, que no tuvieron jamas un destino conocido, desde el momento que estaba imposibilitado para exportarlas a Estados Unidos del Norte y en que el no acuñaba ninguna moneda para las atenciones de la gente que componía su ejercito rebelde; pero se dijo siempre que Villa había enterrado en todos los casos tesoros en sitios de la intricada, casi de la inexpugnable serranía de Chihuahua; esos sitios solo eran conocidos de el y de unos cuantos de los suyos perfectamente adictos y de su absoluta confianza.

Naturalmente que todo esto, considerarlo ahora, cuando la época rebelde de Villa ha pasado a manera de pesadilla a ser páginas de historia sangrienta de Mejico, tiene (la relación de esos entierros) tintes de leyendas aladinescas, características de cuentos extravagantes, milunanochescos, fantásticos, y su realidad solo se acepta palpándola. Pues bien, ya podemos palpar la realidad de los entierros hechos por Villa y convenir en que ahora se consagra discretamente a arrancar de la tierra aquellos tesoros, que invierte en actividades del trabajo, provechoso para él mismo y para muchos hombres.

A poco de estar Villa sometido al Gobierno de la Republica, despojado de los arreos revolucionarios y desdeñado de investiduras militares, consagrado ya a las tareas del campo en su hacienda de Canutillo, inicio por el Estado de Chihuahua “una jira de negocios particulares”. Y fue, hasta el Gobierno del Estado, como cumplido contribuyente y como empeñoso agricultor, a enterar contribuciones y a rendir informes del ensanche de sus obras para la fijación de los nuevos mayores impuestos. Todo lo arreglo satisfactoriamente.

Pero Villa solicito también permiso para hacer exploraciones en diversas regiones del territorio de Chihuahua, “donde pensaba adquirir tierra para cultivo”, o “en donde pensaba hacer algunos denuncios mineros”, y los permisos fueron concedidos; no podían negarse cuando se habían solicitado en los términos de la ley; Villa, acompañado de varios geólogos, de competentes ingenieros y de algunos guías, fué por todo lo interior de la sierra chihuahuense.”

Se respeta ortografía de origen.

Fuente: Periódico La Voz de Madrid. Año II.- Núm. 187. 3 de febrero de 1921. Pag. 5. Biblioteca Nacional española.

 
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